Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Chatper 28 El día de la boda
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28: Chatper 28 El día de la boda 28: Chatper 28 El día de la boda El día de la boda llegó con un cielo despejado y un brisa suave que hacía ondeear las flores en los jardines del castillo de Valdeolmos.
La señora de la Torre se paseaba nerviosa por los pasillos, revisando una última vez los detalles: la disposición de las mesas, la colocación de las velas y la lista de los invitados.
“Todo tiene que ser perfecto”, se repetía en voz baja.
En el dormitorio donde se encontraba Sofía, Luna estaba saltando de emoción.
“Mami, te ves como una princesa real”, dijo, mientras ayudaba a ajustar el largo velo que caía sobre el vestido de novia.
Sofía sonrió, mirándose en el espejo.
El vestido, con sus bordados africanos y el velo de encaje familiar, era una fusión perfecta de lo que ella y Alejandro querían: tradición y modernidad.
Alejandro, por su parte, estaba en otro cuarto, acompañado de sus amigos más cercanos.
Aunque parecía tranquilo, su corazón latía con fuerza.
“¿Cómo te sientes?”, le preguntó uno de ellos.
“Nervioso, pero también muy contento”, respondió.
“Esta es la culminación de todo lo que Sofía y yo hemos construido juntos”.
La ceremonia comenzó con la entrada de la procesión.
La música de la orquesta resonó por la capilla mientras los padrinos y padrinos mayores caminaban por el pasillo.
Luego llegó el momento de Luna, que se abría paso entre los invitados con un ramo de flores en las manos, sonriendo de oreja a oreja.
Finalmente, Sofía apareció en la puerta de la capilla, acompañada de su padre.
La señora de la Torre se puso de pie, con lágrimas en los ojos, al ver a la futura nuera caminar hacia su hijo.
Alejandro no podía apartar la vista de Sofía, que lucía radiante.
El padre de Sofía le dio la mano a Alejandro.
“Cuídala siempre”, le susurró.
“Lo haré, con todo mi corazón”, respondió Alejandro.
El sacerdote comenzó la ceremonia, y los dos pronunciaron sus votos.
“Te amo, Sofía, y te prometo ser tu compañero en la alegría y en la tristeza, en el éxito y en el fracaso”, dijo Alejandro.
“Yo también, Alejandro.
Te seguiré por todas partes, y juntos construiremos un futuro lleno de amor y de sueños cumplidos”, respondió Sofía.
Después de intercambiar los anillos, el sacerdote los declaró marido y mujer.
El salón explotó en aplausos y los dos salieron de la capilla, rodeados de arcoíris de confeti biodegradable.
La recepción en los jardines del castillo fue un espectáculo.
Las mesas, hechas de madera reciclada, estaban cubiertas con manteles de algodón orgánico y adornadas con plantas en macetas.
Los invitados disfrutaron de un banquete con platos de cocina española elaborados con ingredientes locales y orgánicos.
El primer baile de la pareja fue un momento emocionante.
Acompañados por la música de una orquesta, Sofía y Alejandro se abrazaron y comenzaron a bailar.
Luego, la señora de la Torre se unió a ellos, y el tres bailaron un sarao andaluz, un homenaje a la tradición familiar.
Pero no todo fue perfecto.
De repente, se levantó un viento fuerte y las nubes comenzaron a amontonarse en el cielo.
“No podemos permitir que la lluvia arruine la fiesta”, dijo Alejandro, preocupado.
Sin embargo, en lugar de preocuparse, Sofía sonrió.
“No importa si llueve.
Nuestra boda ya es perfecta, y nada puede cambiar eso”.
Y así fue.
Aunque comenzó a llover, los invitados se refugiaron bajo las toldos que habían sido preparados con anticipación y siguieron disfrutando de la música y la comida.
La lluvia dio un toque mágico a la celebración, y Sofía y Alejandro bailaron bajo la lluvia, rodeados de amigos y familiares.
Al final de la noche, cuando todos los invitados se habían ido, Sofía y Alejandro se quedaron solos en el castillo.
Mirando las luces que iluminaban los jardines mojados por la lluvia, se abrazaron.
“Hoy ha sido el día más bonito de mi vida”, dijo Sofía.
“Y es solo el principio de muchos días maravillosos juntos”, respondió Alejandro.
La boda había sido una fusión exitosa de tradición y modernidad, de elegancia y sostenibilidad.
Pero lo más importante era que había celebrado el amor entre Sofía y Alejandro, un amor que se había fortalecido a través de los años, superando retos y construyendo un futuro juntos.
Y con la lluvia que caía suavemente sobre el castillo, sabían que su historia de amor estaba lejos de terminar.
Nuevos retos, nuevos sueños Después de la boda, Sofía y Alejandro se sumergieron de nuevo en el mundo del trabajo.
El Grupo de la Torre estaba en pleno auge, pero con el crecimiento llegaban nuevos retos.
Una marca emergente, fundada por un ex-empleado del grupo, comenzó a 拷贝 sus diseños y a ofrecer prendas similares a precios más bajos.
“Esto no puede seguir así”, dijo Alejandro en una reunión con el equipo.
“Tenemos que proteger nuestros diseños y nuestra reputación”.
Sofía, que estaba revisando los últimos bocetos para la próxima colección, asintió.
“Pero también debemos encontrar una manera de diferenciarnos.
¿Qué si creamos una línea exclusiva, hecha a mano y con materiales de alta calidad?”.
Mientras discutían en el despacho, Luna estaba en el salón del palacio, dibujando con su abuela.
“¿Abuela, cuándo tendré un hermanito?”, preguntó de repente.
La señora de la Torre se sorprendió con la pregunta, pero sonrió.
“Quizás tu papá y tu mamá estén pensando en eso, cariño”.
En los siguientes días, la idea de expandir la familia se convirtió en un tema de conversación en casa.
“¿Qué te parece la idea de tener otro hijo?”, le preguntó Sofía a Alejandro una noche mientras cenaban.
“Me encantaría”, respondió él.
“Pero también tenemos que pensar en cómo combinaremos el trabajo con la educación de dos hijos”.
Antes de tomar una decisión definitiva, Sofía y Alejandro decidieron viajar a Japón, donde el Grupo de la Torre estaba planeando abrir una tienda flagship en Tokio.
El viaje era crucial para la expansión internacional del grupo, pero también les dio la oportunidad de reflexionar sobre su futuro.
En el avión, Sofía y Alejandro hablaron sobre los pros y contras de tener un segundo hijo.
“Yo quiero que Luna tenga un compañero de juegos y de confianza”, dijo Sofía.
“Y también me encantaría criar una familia más grande”.
Alejandro asintió.
“Yo también, pero debemos asegurarnos de que podamos darles todo lo que necesitan”.
Cuando llegaron a Japón, se dieron cuenta de que el mercado local era más competitivo de lo que esperaban.
La marca emergente que los estaba 拷贝 aba había llegado antes y estaba ganando terreno.
“Tenemos que hacer algo rápido”, dijo Sofía, preocupada.
“¿Qué si organizamos un desfile exclusivo para presentar nuestra nueva línea de alta gama?”.
Alejandro estaba de acuerdo.
Juntos, se pusieron en contacto con modelos locales, stylists y periodistas de moda para preparar el evento.
Pero mientras trabajaban en el desfile, Sofía comenzó a sentir síntomas extraños: náuseas, fatiga y un aumento en el apetito.
“¿Crees que podría estar embarazada?”, le preguntó a Alejandro una mañana.
Él la abrazó y sonrió.
“Puedes hacer una prueba para estar segura”.
Sofía hizo la prueba y, al cabo de unos minutos, el resultado fue positivo: estaba embarazada.
Los dos se abrazaron y se besaron, llenos de alegría.
“Esto es genial”, dijo Alejandro.
“Pero también significa que tendremos que reorganizar nuestros planes”.
Sofía asintió.
“El desfile en Japón es importante, pero nuestro bebé es lo más importante.
Tendré que tomar las precauciones necesarias”.
A pesar del embarazo, Sofía insistió en trabajar en el desfile.
Con la ayuda de Clara Mendes y el equipo, finalizó los diseños para la nueva línea.
El desfile fue un éxito.
Los modelos caminaron por el pasillo luciendo prendas hermosas, hechas con telas exóticas y bordados detallados.
La prensa y los clientes locales quedaron impresionados con la calidad y la creatividad de los diseños.
Después del desfile, Sofía y Alejandro regresaron a Madrid.
La señora de la Torre y Luna estaban emocionadas con la noticia del embarazo.
“¡Voy a ser una hermana mayor!”, gritó Luna, saltando de alegría.
“Y yo voy a ser una abuela muy orgullosa”, dijo la señora de la Torre, abrazando a Sofía.
Mientras Sofía se preparaba para 迎接 la nueva vida que se avecinaba, Alejandro se encargó de gestionar el grupo y de proteger sus intereses en el mercado.
Aunque los retos se hacían más difíciles, sabían que con el apoyo mutuo y el amor de su familia, podrían superar cualquier cosa.
Y así, con un nuevo miembro en camino y nuevos proyectos en el horizonte, Sofía y Alejandro estaban listos para enfrentar el futuro, juntos y con la misma determinación que siempre.
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