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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 3

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3: Chatper 03 Marea encubierta 3: Chatper 03 Marea encubierta Sofía se despertó con la sensación de que el mundo se resistía a girar a su alrededor.

El beso con Alejandro en el estudio se había convertido en un recuerdo que revoloteaba en su mente, un nudo en el estómago que no podía deshacer.

Pero cuando entró en el edificio del Grupo de la Torre esa mañana, el problema más inmediato era el montón de tareas que la esperaban.

“Señorita Rodríguez, el gerente de recursos humanos te está esperando”, dijo la recepcionista con una sonrisa虚假a.

Sofía asintió y se dirigió al despacho, donde la recibió con una pila de carpetas tan alta que apenas podía ver por encima.

“Tienes que organizar estos archivos históricos de los desfiles.

Y asegúrate de que estén clasificados por temporada y diseñador principal”.

Sofía abrió la boca para protestar, pero sabía que no tenía opciones.

Era una nueva empleada, y el trato difícil era probablemente una prueba.

Emprendió a desempacar los archivos en un despacho de almacenamiento polvoriento.

El olor a papel viejo y humedad le hizo cosquillas en la nariz, y los mosquitos revoloteaban alrededor de la única lámpara débil.

Mientras organizaba los documentos, se dio cuenta de que muchas de las piezas de diseño eran de los inicios del Grupo de la Torre, cuando aún era una empresa pequeña.

Había bocetos a mano de vestidos elegantes, fotos en blanco y negro de desfiles en locales modestos.

Pero entre las hojas, encontró algo que la hizo detener: una carpeta con el sello “Confidencial” y la fecha de hace cinco años.

Antes de poder abrirla, la puerta se abrió de golpe.

Alejandro estaba en el umbral, con una expresión sombría en su rostro.

“¿Qué haces con eso?”, preguntó, señalando la carpeta.

Sofía se puso roja.

“Estoy organizando los archivos, como me dijeron.

No sabía que esto fuera confidencial”.

Alejandro entró en el despacho y le arrebató la carpeta.

Sus ojos se oscurecieron al leer la etiqueta.

“Esta información no debe ser tocada por nadie fuera de la dirección.

¿Cómo sabes que no estás tratando de robarse ideas para tus propios diseños?”.

Estas palabras hirieron a Sofía más que cualquier otra cosa que le hubiera dicho antes.

“¿En serio crees eso de mí?”, dijo con voz temblorosa.

“He estado trabajando día y noche en tu proyecto, y lo único que quiero es demostrar que puedo ser una buena diseñadora para este grupo”.

Alejandro la miró fijamente, pero no bajó la guardia.

“Esta carpeta contiene detalles sobre un desastre de la empresa en el pasado.

Si esa información llega a las redes sociales, podría arruinar la reputación del Grupo de la Torre”.

Sofía se cruzó de brazos.

“Yo no soy una espía, Alejandro.

Y si no me crees, puedes revisar las cámaras de seguridad para ver que he estado aquí todo el día organizando estos papeles sin mirar nada más”.

Antes de que Alejandro pudiera responder, la puerta se abrió de nuevo y entró Marta, la diseñadora que Sofía había enfrentado anteriormente.

“Oh, parece que tenemos una pequeña crisis”, dijo con una sonrisa burlona.

“¿Qué te ha ocurrido, Sofía?

¿No puedes resistir la tentación de ver lo que no te corresponde?”.

Sofía se dio cuenta de que Marta estaba detrás de este problema.

Era obvio que la otra diseñadora quería echarla del grupo.

“Esta carpeta estaba mezclada con los demás documentos”, dijo, tratando de mantener la calma.

“No la he buscado”.

Alejandro frunció el ceño, indeciso.

Finalmente, guardó la carpeta en un cajón y la cerró con llave.

“Te dejo continuar con tu trabajo, pero si vuelvo a encontrarte cerca de información confidencial, te echaré del grupo sin pensarlo dos veces”.

Después de que se fueron, Sofía se sentó en el suelo y suspiró.

El día apenas estaba comenzando y ya se sentía agotada.

Pero sabía que no podía rendirse.

Tenía que encontrar una forma de demostrar a Alejandro y a los demás que era digna de confianza.

Mientras organizaba los últimos archivos, se dio cuenta de que había algo más en el despacho.

En una esquina, había una caja vieja llena de trozos de tela y botones antiguos.

Era como un tesoro escondido, lleno de posibilidades.

Emprendió a revisar los materiales, y pronto se dio cuenta de que podían ser útiles para la nueva colección.

Pero cuando estaba a punto de llevar la caja al estudio, volvió a encontrarse con Marta.

“¿Qué crees que haces con eso?”, preguntó la diseñadora, bloqueando el camino.

“Estos son materiales que pueden ser útiles para el proyecto”, respondió Sofía.

Marta se rió.

“No creo que el Grupo de la Torre quiera que uses basura vieja en sus desfiles.

Déjame ayudarte”.

Y sin dejar que Sofía diera una respuesta, le arrebató la caja y la echó en una basurilla.

Sofía estaba a punto de enfurecerse, pero se contuvo.

Sabía que si reaccionaba, solo haría que las cosas se pusieran peores.

En lugar de eso, sonrió a Marta.

“Qué lástima.

Pensé que podrías ayudarnos a darle un toque vintage a la colección”.

Y con eso, se volvió y salió del despacho, dejando a Marta con la boca abierta.

Esa noche, cuando Sofía estaba a punto de irse a casa, Alejandro la llamó a su despacho.

“Quiero disculparme por lo de hoy”, dijo, sorprendiéndola.

“He revisado las cámaras de seguridad y veo que estás diciendo la verdad.

Pero debes entender que la reputación del Grupo de la Torre es muy importante”.

Sofía asintió, pero no se relajó.

“Entiendo, pero también espero que entiendas que solo quiero trabajar aquí y hacer lo mejor que pueda”.

Alejandro la miró a los ojos, y en ese momento, Sofía sintió que el aire se agarrotaba en el cuarto.

“Yo también quiero que te quedes”, dijo en un tono bajo.

“Pero las cosas son complicadas”.

En ese momento, Sofía sabía que estaba en medio de una trampa.

Tanto su carrera como sus sentimientos por Alejandro estaban en juego, y las aguas estaban cada vez más turbias.

Pero estaba decidida a sobrevivir a este reto, aunque tuviera que luchar contra Marta, la familia de Alejandro y los propios demons de su corazón.

Complicaciones en el camino Aunque la señora de la Torre dio su aprobación al diseño combinado de Sofía, no significaba que el camino se hiciera más fácil.

Sofía estaba bajo presión para terminar la colección a tiempo, y el hecho de tener que trabajar cerca de Alejandro después del beso la volvía más nerviosa de lo habitual.

En el taller, mientras las costureras cosían las prendas, Sofía se preocupaba constantemente por los detalles.

Un día, se dio cuenta de que los botones que se habían elegido para un vestido principal no combinaban con el color de la tela.

“¡Esto no puede ser!”, exclamó, mirando la pila de botones.

Sabía que tenía que encontrar una solución rápida.

Emprendió a buscar en los archivos de materiales del Grupo de la Torre, pero no encontraba nada adecuado.

En ese momento, recordó la caja de materiales viejos que había visto en el despacho de almacenamiento, la misma que Marta había echado a la basura.

Decidió echar un vistazo, quizás aún pudiera salvar algo útil.

Cuando llegó al despacho, estaba sorprendida de encontrar que la caja estaba todavía en la basurilla, pero había alguien else en el cuarto: la hermana menor de Alejandro, Isabella.

La joven estaba hojeando los trozos de tela, con una expresión de curiosidad en su rostro.

“¿Qué haces aquí?”, preguntó Sofía, sorprendida.

“¡Oh, Sofía!”, dijo Isabella, sonriendo.

“Estaba aburrida y me dieron permiso para buscar 灵感 para mis propios diseños.

¿Estás buscando algo en particular?”.

Sofía le contó sobre el problema con los botones.

Isabella le mostró un paquete de botones antiguos que había encontrado en la caja.

“¿Qué te parece estos?

Tienen un toque vintage que podría combinar perfectamente con el vestido”.

Sofía los examinó y sonrió.

“¡Son geniales!

Gracias, Isabella”.

Desde ese día, Sofía y Isabella comenzaron a convertir sus caminatas por los despachos de almacenamiento en una especie de búsqueda de tesoros.

Encontraron trozos de encaje precioso, cintas antiguas y hasta sombreros que podrían ser usados como accesorios en el desfile.

Pero no todos estaban contentos con esta amistad.

Marta, la diseñadora rival, se enojó cuando supo que Isabella estaba ayudando a Sofía.

“Esa chica no sabe nada sobre moda”, le dijo a Alejandro en un momento en que Sofía estaba fuera del estudio.

“Estás perdiendo el control de este proyecto si dejas que cualquier persona se metan en nuestros asuntos”.

Alejandro frunció el ceño.

“Isabella es mi hermana y tiene buen gusto.

Además, Sofía está haciendo un gran trabajo.

No voy a echar a nadie del equipo solo porque no te guste”.

Pero Marta no se rindió.

Emprendió a difundir rumores en el grupo de que Sofía estaba utilizando su relación con Isabella para subir de puesto rápidamente.

Las otras empleadas comenzaron a mirarla con sospecha, y Sofía se dio cuenta de que estaba perdiendo la confianza de su equipo.

Un día, mientras estaba trabajando en el diseño final de un vestido, una de las costureras le dijo: “Sofía, no sabemos qué decir.

Marta dice que estás tratando de lucirte por encima de todos”.

Sofía se sintió herida.

“Eso no es cierto.

Solo estoy tratando de hacer un buen trabajo para el evento”.

Pero sabía que las palabras de Marta habían causado daño.

Mientras las tensiones en el trabajo aumentaban, en las redes sociales, los rumores sobre la colección del Grupo de la Torre se volvían más fuertes.

Algunos blogs de moda comenzaron a criticar los diseños supuestos, diciendo que se alejaban demasiado del estilo clásico del grupo.

La señora de la Torre se enfadó y llamó a una reunión de emergencia.

“¡Esta es una desgracia!”, dijo, mirando a Sofía.

“Tus diseños están causando 争议.

Quizás sea mejor que dejes de trabajar en este proyecto”.

Alejandro se levantó en seguida.

“Madre, no podemos hacerlo.

Sofía ha trabajado demasiado duro.

Los rumores son solo eso, rumores.

Una vez que el público vea la colección en el desfile, todo cambiará”.

La señora de la Torre lo miró con desaprobación.

“¿Y quién te dice que el público va a aceptar estos diseños modernos?

Estás arriesgando la reputación de la familia”.

En medio de la discusión, Isabella entró en la habitación.

“Madre, déjame hablar.

He estado ayudando a Sofía y he visto los diseños.

Son increíbles.

Si no los probamos, nunca sabremos si podemos atraer a una nueva audiencia”.

Después de una larga discusión, la señora de la Torre finalmente cedió.

“Muy bien, pero si el evento es un fracaso, será culpa de todos ustedes”.

Con la presión en su máximo, Sofía y Alejandro se dedicaron a trabajar más duro que nunca.

Pero el día del ensayo general del desfile, algo salió mal.

Un modelo se equivocó de paso y se tropezó con el escenario, y la iluminación principal se apagó repentinamente.

Todo el equipo estaba en pánico.

Sofía sabía que tenía que hacer algo rápido.

“¡No se preocupen!”, gritó.

“Vamos a hacer un ensayo rápido sin la iluminación principal.

Usemos las luces de repuesto y ajustemos el ritmo del desfile”.

Aunque estaba temblando de nervios, Sofía se mostró firme.

Organizó a los modelos, habló con el DJ para que cambiara la música y aseguró que todo siguiera adelante.

Alejandro la miraba, impresionado por su capacidad para tomar decisiones en momentos difíciles.

Cuando el ensayo terminó, todos estaban agotados pero aliviados.

“Sofía, eres una salvadora”, dijo Alejandro, sonriendo.

Pero en ese momento, Sofía notó que había alguien ausente: Marta.

Y sabía que con la diseñadora desaparecida, quizás el mayor peligro aún estaba por llegar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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