Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Chatper 04 Crisis en todas partes
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4: Chatper 04 Crisis en todas partes 4: Chatper 04 Crisis en todas partes El día del lanzamiento de la nueva colección dawned con un cielo nublado en Madrid, pero Sofía tenía un fuego en el ojo que no se apagaba.
Llevaba horas en el salón del evento, un antiguo palacio con techos altos y columnas de mármol, dirigiendo a los equipos que instalaban los escenarios y la iluminación.
Tenía un listado largo en la mano, pero cuando miró al reloj, notó que faltaban solo dos horas para el inicio y todavía había muchas cosas por hacer.
“¿Dónde están las flores para el fondo del pasillo?”, preguntó a un empleado.
“Llegaron, pero…”, el joven vaciló, “parece que alguien las dejó en el calor y se han marchitado”.
Sofía se acercó a la caja y respiró hondo.
Las rosas rojas que habían elegido estaban secas y marchitas, sus pétalos caían al tocar 它们.
Era obvio que esto no era un accidente; alguien había sabotado los arreglos.
Pero no tenía tiempo para pensar en quién podía ser.
En ese momento, oyó un ruido fuerte detrás de ella.
El gran telón de fondo que representaba el logo del Grupo de la Torre se estaba cayendo, los tornillos habían sido aflojados a propósito.
“¡Socorro!”, gritó, corriendo a sujetar el telón antes de que se derrumbara por completo.
Alejandro entró en el salón justo en ese momento, vestido impecable en un traje negro, pero con una expresión de furia en su rostro.
“¿Qué está pasando aquí, Sofía?”, gritó.
“La prensa comienza a llegar y el escenario está a punto de caer a pedazos”.
Sofía intentó explicar, pero él no la dejó terminar.
“No quiero excusas.
¿No sabes cuán importante es este evento para el grupo?
¿Cómo podrías ser tan descuidada con los detalles?” Las palabras de Alejandro hirieron a Sofía más que la presión del momento.
“No es mi culpa”, respondió, tratando de mantener la calma.
“Alguien ha sabotado los arreglos.
Los tornillos estaban aflojados, las flores were deliberadamente left en el calor”.
Pero Alejandro no la creyó.
“No importa quién lo haya hecho, eres la responsable de este área.
Ahora tenemos que arreglar todo en menos de una hora, o el lanzamiento será un fracaso”.
Sofía asintió, los ojos llenos de determinación.
Sabía que no podía perder el tiempo discutiendo; tenía que encontrar una solución rápida.
Miró alrededor del salón y vio un almacén pequeño con materiales sobrantes: trozos de tela color rojo y dorado, papel decorativo, y 甚至一些旧的烛台.
“¡Necesito todos los empleados libres aquí!”, gritó.
“Vamos a crear un nuevo fondo con estos materiales.
Vamos a usar la tela roja como base y decorarla con el papel dorado en forma de motivos flamencos.
Y los candelabros los podemos colocar a lo largo del pasillo en lugar de las flores”.
Los empleados se miraron entre sí, dudando, pero Sofía los animó.
“¡Vamos, es la única oportunidad que tenemos!”.
Mientras trabajaban, Sofía no paraba de dar órdenes y ayudaba a cortar y pegar los materiales.
Usó su experiencia como diseñadora para crear un diseño improvisado pero elegante, que combinaba el estilo tradicional del Grupo de la Torre con un toque moderno y colorido.
Alejandro la observaba desde lejos, todavía molesto, pero con un toque de curiosidad en los ojos.
No podía negar que Sofía tenía una capacidad increíble para resolver problemas en poco tiempo.
Con solo veinte minutos antes del inicio, el nuevo escenario estaba listo.
El fondo rojo y dorado resaltaba los vestidos que los modelos iban a lucir, y los candelabros daban un ambiente cálido y elegante.
Los invitados comenzaron a llegar, y la prensa se instaló en sus lugares, listos para fotografiar.
Cuando el desfile comenzó, Sofía se sentó en un rincón, agotada pero orgullosa de lo que habían logrado.
Los modelos caminaron por el pasillo, mostrando los diseños que ella había creado con tanto esfuerzo, y el público aplaudió 热烈 mente.
Al final del desfile, Alejandro se acercó a ella, con una expresión más suave de lo habitual.
“El escenario queda bien”, dijo, sin mirarla a los ojos.
“Pero sigo pensando que deberías haber sido más precavida con los arreglos”.
Sofía suspiró.
Había esperado que él reconociera su trabajo, pero las old 误会 eran difíciles de superar.
“Gracias por el comentario, señor de la Torre”, dijo fríamente.
“Ahora, si me disculpas, tengo que terminar de recopilar los materiales”.
Mientras caminaba hacia el almacén, Sofía notó un papel en el suelo.
Era una nota 手写的,que decía: “Este es solo el principio.
Tu colección no debería haber visto la luz”.
Sabía que era de Marta o de algún competidor, pero no tenía pruebas.
En el después del evento, mientras los equipos se despedían, Isabella se acercó a Sofía.
“Ese escenario improvisado es genial”, dijo, sonriendo.
“Me gustaría aprender de ti cómo resolver crisis así”.
Sofía la abrazó, agradecida por el apoyo.
“Cualquier persona puede diseñar cuando todo sale bien”, dijo.
“Lo difícil es mantener la cabeza fría cuando todo se derrumba a tu alrededor”.
En el corazón de Sofía, sabía que este lanzamiento había sido un éxito, pero también que las amenazas no habían terminado.
Alejandro todavía la veía como una liability, los rumores seguían circulando, y el sabueso de quién había sabotado el evento pendía sobre ella como una nube.
Pero estaba decidida a seguir luchando, tanto por su carrera como por demostrar que merecía ser tratada con respeto, incluso en medio de una tempestad que amenazaba con arrasar todo a su alrededor.
Las sombras que siguen El éxito del lanzamiento de la colección fue un alivio temporal, pero Sofía sabía que la batalla estaba lejos de terminada.
Alejandro todavía la miraba con escepticismo, y los rumores sobre su relación con Isabella seguían circular en el Grupo de la Torre.
Un día, mientras estaba en el estudio trabajando en un nuevo diseño, Isabella entró corriendo, con una expresión preocupada en su rostro.
“Sofía, tienes que ver esto”, dijo, mostrándole un artículo en un blog de moda.
El titular decía: “¿La verdad detrás de la colección exitosa del Grupo de la Torre?
¿Es solo un truco de relaciones?”.
Sofía leyó el artículo con horror.
Hablaron sobre cómo ella, una joven diseñadora sin nombre, había logrado un puesto en el proyecto solo gracias a su amistad con Isabella.
No mencionaban nada sobre su trabajo duro o su talento.
“Lo siento, Sofía”, dijo Isabella, con lágrimas en los ojos.
“No sabía que iban a decir esto.
Creo que alguien está detrás de todo esto, intentando echarte para abajo”.
Sofía respiró hondo y cerró el portátil.
“No importa, Isabella.
No voy a dejar que unas palabras malintencionadas me detengan”.
Pero en el fondo de su corazón, se sentía herida.
Había trabajado demasiado duro para que la juzgaran de esa manera.
Ese mismo día, Alejandro la llamó a su despacho.
Cuando entró, vio que estaba leyendo el mismo artículo.
“¿Qué tienes que decir sobre esto?”, preguntó, mostrándole el portátil.
Sofía se cruzó de brazos.
“Lo que dice ese artículo es mentira.
Sabes que he trabajado duro en este proyecto, Alejandro.
¿Por qué no me crees?”.
Alejandro frunció el ceño.
“Es difícil creerlo cuando todo apunta a que tu ascenso en el grupo se debe a tus conexiones, y no a tu talento”.
Estas palabras hirieron a Sofía más que cualquier otra cosa.
“Entonces, supongo que no hay nada que pueda decir para cambiar tu opinión”, dijo, tratando de mantener la calma.
“Me retiraré de tu despacho y continuaré con mi trabajo”.
Pero antes de que saliera, Alejandro la detuvo.
“Espera, Sofía.
Quizás me equivoqué.
Quiero darte una oportunidad de demostrar que eres tan buena como dices”.
Sofía se volvió, sorprendida.
“¿Qué quieres decir?”.
“Quiero que trabajes en un proyecto nuevo, un proyecto difícil.
Si lo haces bien, entonces yo y toda la empresa tendremos que reconocer tu talento”.
Sofía dudó un momento, pero luego asintió.
“Muy bien, Alejandro.
Acepto el desafío”.
El proyecto consistía en crear una línea de ropa casual para el mercado joven, una idea que nunca se había explorado antes en el Grupo de la Torre.
Sofía sabía que era un gran desafío, pero estaba dispuesta a demostrar que era más que capaz.
Comenzó a estudiar las tendencias de la moda actual, a hablar con jóvenes en las calles de Madrid para saber qué les gustaba y qué les parecía aburrido.
Emprendió a dibujar diseños en su libreta, mezclando colores vibrantes y texturas interesantes.
Pero mientras trabajaba en el proyecto, notó que algo estaba raro.
Los materiales que pedía a menudo llegaban dañados o en el mal color, y algunos de sus diseños desaparecían de su mesa cuando salía del estudio.
Sabía que alguien estaba tratando de sabotear su trabajo, pero no sabía quién.
Un día, después de perder un diseño muy importante, Sofía decidió tomar medidas.
Se quedó escondida en el estudio después de que todos se fueran, esperando a ver quién se acercaba a su mesa.
Y allí, vio a Marta.
“¿Sabía que eras la responsable de todo esto?”, le gritó Sofía, saliendo de su escondite.
Marta se dio la vuelta, sorprendida, pero luego sonrió burlonamente.
“Por fin te has dado cuenta.
No puedo permitir que una persona como tú se haga un nombre en el Grupo de la Torre.
Eres una amenaza para mí y para todos los demás diseñadores”.
Sofía estaba furiosa.
“¿Y crees que sabotear mis trabajos me detendrá?
Eres más tonta de lo que pensaba”.
Marta se acercó a ella.
“Lo único que harás es fracasar, Sofía.
Y cuando lo hagas, Alejandro te echará del grupo sin pensarlo dos veces”.
En ese momento, la puerta del estudio se abrió y entró Alejandro.
Miró a Marta y luego a Sofía.
“¿Qué está pasando aquí?”.
Sofía le contó todo, cómo Marta había estado sabotendo su trabajo desde el principio.
Alejandro frunció el ceño y se volvió hacia Marta.
“Esta es tu última oportunidad, Marta.
Si vuelves a hacer algo así, te echaré del grupo”.
Marta se enfadó.
“¿Y quién eres para juzgarme?
Sofía es la verdadera problema en este grupo”.
Alejandro la miró fijamente.
“Te he dado demasiadas oportunidades, Marta.
Ahora, vete de aquí”.
Después de que Marta se fuera, Alejandro se volvió hacia Sofía.
“Lo siento por no haberte creído antes, Sofía.
Ahora veo que eres una persona honesta y talentosa”.
Sofía sonrió, aunque todavía estaba herida por las palabras de Alejandro en el pasado.
“Gracias, Alejandro.
Solo espero que en el futuro puedas juzgarme por mi trabajo, y no por rumores”.
Alejandro asintió.
“Ahora, ¿qué te parece si terminamos este proyecto juntos?
Creo que podemos hacer algo realmente genial”.
Sofía asintió, sintiendo un cosquilleo en el estómago.
Aunque todavía no estaba segura de cómo se sentía por Alejandro, sabía que estaba emocionada por trabajar con él en un proyecto nuevo.
Y mientras se sentaban juntos a revisar los diseños, Sofía supo que, aunque las sombras del pasado todavía las seguían, había una luz al final del túnel.
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