Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 40
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40: Chatper 40 La expansión y nuevos retos en Asia 40: Chatper 40 La expansión y nuevos retos en Asia El éxito de la colección “Corea Conecta” abrió nuevas puertas para el Grupo de la Torre en el mercado asiático.
Sin embargo, apenas comenzaron a celebrar, cuando se dieron cuenta de que cada país tenía su propia cultura y expectativas, y el camino hacia una verdadera expansión sería más complicado de lo previsto.
En Japón, la primera reacción a los diseños que combinaban elementos coreanos y españoles fue de indiferencia.
Los clientes japoneses, acostumbrados a la precisión y la sofisticación de su propia moda, no veían la relevancia de los diseños que, según ellos, se veían “desordenados”.
“Los motivos del hanbok no tienen conexión lógica con los bordados españoles”, escribió un crítico de moda en un artículo.
“Esto parece más un experimento fallido que una colección coherente”.
Sofía y Alejandro no se resignaron.
“Japón es un mercado crucial”, dijo Alejandro durante una reunión con el equipo.
“Necesitamos entender mejor su estética y valores”.
Esta vez, en lugar de emprender un viaje inmediato, contrataron a un consultor de moda japonés, Hiroshi Tanaka, quien les explicó: “En Japón, la moda es una expresión de la armonía y la pureza.
Los diseños deben transmitir un mensaje claro y tener una estructura simétrica”.
Sofía se sumergió en el estudio de la moda tradicional japonesa, como el kimono y el yukata.
Se dio cuenta de que los diseños japoneses se basaban en patrones geométricos, como los círculos y los cuadrados, y en colores sosegados, como el azul marino y el blanco.
Junto con Hiroshi, comenzó a rediseñar los modelos para la colección japonesa, combinando los elementos esenciales de la cultura española, como la pasión y la riqueza de los colores, con la estética japonesa.
Mientras Sofía trabajaba en los diseños, Alejandro se dedicó a establecer lazos con minoristas y fabricantes locales.
Pero pronto se encontró con un obstáculo inesperado: los fabricantes japoneses tenían altos estándares de calidad y Muy lento a Aceptar nuevos proveedores extranjeros.
“Necesitamos demostrar que nuestro Grupo es confiable y que respeta nuestras tradiciones”, le dijo un gerente de una fábrica de textiles.
Para superar este problema, Alejandro propuso una colaboración: enviar a algunos artesanos españoles a Japón para aprender los métodos de fabricación tradicionales, y a su vez, invitar a artesanos japoneses a Madrid para mostrarles los procesos de confección del Grupo de la Torre.
“De esta manera, crearemos un intercambio mutuo de conocimientos y confianza”, dijo.
En el transcurso de estos esfuerzos, Luna y Lea no se quedaron atrás.
Luna, inspirada por la investigación de su madre, decidió hacer un proyecto para su clase de arte: un álbum de dibujos que combinara motivos japoneses y españoles.
“Quiero mostrar cómo dos culturas tan diferentes pueden crear algo hermoso juntos”, dijo a su profesora.
Lea, por su parte, se fascinó con los kimonos y comenzó a hacer mini versiones con trozos de tela que encontraba en el estudio de Sofía.
Después de meses de trabajo, la colección “Japón-España: Un Encuentro de Culturas” estaba lista.
El desfile tuvo lugar en un histórico templo en Tokio, rodeado de jardines zen.
Los modelos caminaron por el pasillo con diseños que combinaban el ikat español con los bordados geométricos del kimono, y los accesorios estaban hechos con materiales tradicionales de ambos países, como el hanji coreano y el cuero español.
La reacción del público fue abrumadora.
Los clientes japoneses elogiaron la armonía y la creatividad de los diseños, y los medios dieron amplia cobertura a la colección.
“Esta es una muestra perfecta de cómo la moda puede ser un puente entre culturas”, escribió un editor de una revista de moda en Japón.
Pero los retos no terminaron ahí.
Con el éxito en Corea y Japón, el Grupo de la Torre decidió expandirse a otros países de Asia, como Vietnam y Tailandia.
En cada uno de ellos, encontraron nuevas diferencias culturales y expectativas de los consumidores.
En Vietnam, los clientes valoraban la comodidad y la simplicidad, mientras que en Tailandia, se daban más importancia a los colores brillantes y los motivos religiosos.
Sofía y Alejandro aprendieron a ser más flexibles y a adaptarse rápidamente a cada mercado.
Formaron equipos locales en cada país, conformados por diseñadores, expertos en marketing y gerentes de ventas, quienes ayudaban a entender las necesidades y gustos de los clientes.
Además, siguieron respetando y celebrando las tradiciones locales, invirtiendo en proyectos de sostenibilidad y promoción del arte y la cultura.
En el ámbito familiar, Sofía y Alejandro también tuvieron que encontrar un equilibrio entre el trabajo y el tiempo con las niñas.
Aunque estaban orgullosos de los avances del Grupo en Asia, sabían que lo más importante era estar presentes en la vida de Luna y Lea.
En ocasiones, llevaron a las niñas con ellos en los viajes de negocios, dándoles la oportunidad de aprender sobre diferentes culturas y experiencias.
Con el paso del tiempo, el Grupo de la Torre se convirtió en un referente en la moda sostenible en todo el continente asiático.
Pero más que un éxito empresarial, era un testimonio de cómo el respeto, la colaboración y la creatividad podían superar las diferencias culturales y crear algo que fuera significativo para muchas personas.
Y aunque el camino estaba lleno de desafíos, Sofía y Alejandro sabían que, con el apoyo de su equipo y su familia, podían continuar creciendo y evolucionando en este emocionante mercado.
Nuevos obstáculos en la expansión asiática Con el éxito de las colecciones en Corea y Japón, el Grupo de la Torre se dispuso a profundizar en el mercado de Southeast Asia.
Pero apenas comenzaron a establecer lazos en Vietnam y Tailandia, cuando se toparon con un problema inesperado: la cadena de suministro.
En un nuevo proyecto con una fábrica vietnamita, los plazos de entrega se retrasaron semana tras semana.
“Los materiales no llegan a tiempo”, explicó el gerente local a Alejandro por teléfono.
“Y los costureros no tienen suficiente experiencia con los diseños complejos que ustedes requieren”.
Mientras tanto, en Tailandia, los costes de producción comenzaron a subir debido a la escasez de mano de obra calificada.
Sofía y Alejandro decidieron tomar medidas drásticas.
Alejandro viajó a Vietnam para visitar la fábrica en persona.
Allí, descubrió que el problema radicaba en la falta de organización en el almacén de materiales y en la falta de capacitación adecuada para los trabajadores.
“Necesitamos un plan”, dijo a los gerentes locales.
“Voy a enviar a parte de nuestro equipo de Madrid para ayudar a mejorar el flujo de trabajo y a impartir cursos de confección avanzada”.
Mientras Alejandro se ocupaba de la producción, Sofía se centró en la creatividad.
En un viaje a Tailandia, se enteró de la tradición local de la tintorería natural, que utiliza hojas, frutos y raíces para teñir la tela.
“Esto es perfecto para nuestra filosofía de sostenibilidad”, dijo a un artesano tailandés.
Junto con él, comenzó a experimentar con nuevos métodos de tinte, creando tonos vibrantes que se veían hermosos en los diseños de la próxima colección.
En el transcurso de estos esfuerzos, Luna y Lea siguieron siendo un motor de inspiración en casa.
Luna, ahora estudiando diseño en una escuela secundaria de arte, decidió hacer un proyecto de investigación sobre la tecnología aplicada a la moda sostenible en Asia.
“He descubierto que en Corea hay startups que usan algoritmos para reducir el desperdicio de tela en la confección”, dijo a su familia durante una cena.
“Y en Japón, están desarrollando prendas termorregulables con materiales reciclados”.
Lea, que estaba en el colegio primario, se volvió un fanático de la tintorería natural.
Con la ayuda de Sofía, creó su propio laboratorio en el jardín, donde experimentaba con diferentes hojas y frutos para obtener colores.
“Mira, mami”, decía, mostrándole una tela teñida de un bonito tono rosado con jugo de frambuesa.
“Podría ser un hermoso detalle en tus diseños”.
Mientras tanto, en el Grupo de la Torre, el equipo estaba trabajando en una solución para el problema de la cadena de suministro.
Decidieron establecer un centro de distribución regional en Singapur, que servía como punto de conexión entre los proveedores y las fábricas.
Además, crearon un programa de capacitación en línea para los trabajadores de las fábricas locales, con tutoriales de confección, organización y manejo de materiales.
Con estos cambios, las operaciones en Asia comenzaron a mejorar.
La próxima colección, que combinaba la tecnología coreana, la estética japonesa, la tintorería natural de Tailandia y la creatividad española, fue un éxito rotundo.
El desfile, que tuvo lugar en un moderno centro comercial de Singapur, atrajo a miles de espectadores y medios de comunicación.
Pero el éxito trajo también nuevas amenazas.
Una marca de moda rápida de EE.
UU.
anunció que se estaba preparando para entrar en el mercado asiático con una línea de ropa sostenible a precios muy bajos.
“Estos precios son imposibles de igualar”, dijo Clara Mendes, la directora de marketing, durante una reunión de emergencia.
“¿Cómo podemos competir?”.
Sofía y Alejandro reflexionaron sobre la situación.
“Nuestro enfoque no puede ser solo el precio”, dijo Sofía.
“Tenemos que ofrecer algo que ninguna otra marca puede: una historia real de respeto por la cultura y el medio ambiente, y una calidad impecable”.
Decidieron lanzar una campaña de marketing llamada “Conoce tu ropa”, donde mostraban al público el proceso detallado de creación de cada prenda, desde la recopilación de materiales hasta la confección final.
Luna, que ahora tenía dieciséis años, se unió al equipo de marketing para crear contenido en las redes sociales.
Grabaron videos en las fábricas de Asia, mostrando a los artesanos trabajando en los diseños y contando sus historias personales.
“Esta campaña no solo vende ropa”, dijo Luna en un video.
“Vende la idea de que la moda puede ser un cambio positivo en el mundo”.
Con el lanzamiento de la campaña, las ventas del Grupo de la Torre siguieron creciendo, incluso en presencia de la fuerte competencia.
Los clientes se sentían conectados con la historia detrás de cada prenda y valoraban la transparencia y la calidad que ofrecía el Grupo.
En el ámbito familiar, Sofía y Alejandro estaban orgullosos de ver cómo sus hijas se involucraban en el futuro del Grupo.
“Estas dos jóvenes son el futuro de la moda sostenible”, dijo Alejandro a Sofía una noche, mientras veían a Luna y Lea dibujando diseños en el estudio.
Y aunque sabían que el camino seguiría siendo difícil, estaban seguros de que, juntos, podían enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en su camino.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com