Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 54
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54: Chatper 55 La Dilema ética de un concurso de diseño 54: Chatper 55 La Dilema ética de un concurso de diseño La notificación de la final del Premio Internacional de Moda “Eclipse” llegó en un sobre dorado, pero las palabras “tela sintética obligatoria” en el anexo hicieron que Luna frunciera el ceño.
El comité organizador había elegido una fibra petrolífera de nueva generación, promocionada por una corporación química como “la solución del futuro”.
“Es un insulto”, dijo Sofía, leyendo el documento.
“¿Cómo pueden pedir que diseñemos con materiales que destruyen el medio ambiente?” El equipo estaba dividido.
Marcos, el director de marketing, argumentaba: “Este premio es una oportunidad de visibilidad global.
Si seguimos con el MarTex, nos descalifican”.
Pero Luna recordaba el principio que había guiado sus diseños: “El ‘Futuro Mar’ está dedicado a la Proteger de los océanos.
¿Qué sentido tiene usar una tela que contamina más de 50 litros de agua por metro?” Durante semanas, discutieron en el estudio.
Lea, ahora adolescente, escribió en un papel: “¿Por qué ganar un premio si pierdes tu alma?” Esa frase cerró el debate.
Luna decidió presentar una “obra paralela”: el mismo diseño, pero confeccionado con MarTex reciclado, y un cartel que rezaba: “El verdadero concurso es ver quién hiere menos al planeta”.
El día de la final en París, el salón estaba lleno de diseñadores con trajes de lujo y telas sintéticas brillantes.
Cuando llegó el turno de Luna, el jurado frunció el ceño al ver la tela de color azul marino.
“Esto no cumple con los requisitos”, dijo el presidente, un hombre de pinta imponente.
Luna se acercó al micrófono, con Sofía a su lado como traductora de su pasión.
“Hoy, no solo presento un vestido, sino un cuestionamiento”, began.
“¿Para qué premiar diseños que usan materiales que destruyen los océanos, los bosques y las comunidades?
Mi equipo y yo hemos elegido no participar en este juego, pero sí en otro: el de imaginar una moda sin daño”.
Sacó una botella de plástico reciclado del bolsillo: “Este material, transformado en MarTex, es mi respuesta.
No es la más lujosa, ni la más brillante, pero no mata tortugas marinas ni contamina ríos”.
La audiencia estaba en silencio, solo se escuchaba el latir del corazón de Luna.
Cuando terminó, un joven diseñador de Kenia se levantó y aplaudió.
Luego, otro, y otro, hasta que el salón retumbaba con ovaciones.
El jurado, desconcertado, anunció un receso.
En ese momento, Alejandro lanzó una petición en línea: “Exigimos que los concursos de moda prioricen los materiales sostenibles”.
En menos de una hora, tenía más de 100.000 firmas, incluidas de importantes figuras de la moda y ecología.
Al volver la sesión, el presidente anunció algo inesperado: “Aunque no cumple con los requisitos técnicos, este proyecto cumple con algo más importante: el coraje de defender valores”.
Entregaron a Luna un trofeo nuevo, el “Premio Corazón Sostenible”, creado en el mismo momento.
La grabación del discurso se volvió viral.
En Instagram, un video con el hashtag ModaSinDaños consiguió 2 millones de reproducciones en 24 horas.
Un comentario de un estudiante de diseño decía: “Hasta ahora, creía que el objetivo era ganar, pero Luna me enseñó que el objetivo es no perder”.
El comité organizador anunció que el próximo año, el concurso incluiría una categoría especial para telas recicladas y biodegradables.
“Gracias a tu valentía, hemos revisado nuestros valores”, escribió el presidente en una carta a Luna.
En el camino de regreso a Madrid, Sofía le dijo: “Hoy, no solo has presentado un vestido, sino un nuevo estándar”.
Luna asintió, mirando el MarTex que brillaba en el asiento contiguo.
Sabía que el premio más importante no estaba en el trofeo de cristal, sino en los mensajes que recibía de jóvenes alrededor del mundo, que decían: “Ahora sé que puedo diseñar con corazón y con responsabilidad”.
En el estudio, Lea colgó una foto de la pasarela en su habitación, junto a la frase que había escrito: “Ganar no es todo, pero 坚守原则 es todo”.
Y mientras los demás celebraban, Luna ya estaba dibujando el próximo proyecto: una colección llamada “Desafío”, con telas hechas de residuos de concierto, como cintas de seguridad y carteles reciclados.
Con este capítulo, el Grupo demostró que sometimes, the most important design is not what you create, but the values you defend.
Y aunque la industria de la moda tardaría en cambiar, Luna sabía que cada vez que alguien se atrevía a decir “no” a lo injusto, se acercaba un poco más a un mundo donde la creatividad y la integridad caminaran de la mano.
La actuación de Luna en el concurso de diseño no solo generó un gran estribillo en el mundo de la moda, sino que también desencadenó una serie de cambios en la industria y en la sociedad.
La petición lanzada por Alejandro, que exigía que los concursos de moda priorizaran los materiales sostenibles, alcanzó más de un millón de firmas en menos de una semana.
Estudiantes de institutos y universidades de todo el mundo comenzaron a organizar mítines y manifestaciones en sus campus, pidiendo una moda más responsable.
En el Grupo, el equipo se sintió inspirado y decidió aprovechar este impulso para impulsar nuevos proyectos.
Luna propuso un “Plan de Desafío”, que consistía en trabajar con diferentes comunidades y empresas para encontrar soluciones innovadoras a los problemas ambientales relacionados con la industria textil.
“Queremos que la moda sea parte de la solución, no del problema”, dijo en una reunión interna.
Uno de los primeros proyectos del Plan de Desafío fue una colaboración con una empresa de alimentos en España.
Esta empresa producía grandes cantidades de residuos orgánicos, como cáscaras de frutas y verduras, que solían desecharse.
El Grupo se encargó de desarrollar una técnica para transformar estos residuos en tintes naturales y fibras textiles.
Después de meses de experimentación en el laboratorio, lograron crear una tela suave y transpirable, con tonos que iban desde el amarillo vivo hasta el rojo oscuro, todos extraídos de los desechos orgánicos.
Alejandro se encargó de coordinar la producción masiva de esta nueva tela.
Con la ayuda de las autoridades locales, estableció un sistema de recolección de residuos en diferentes ciudades, lo que no solo redujo la cantidad de basura en los vertederos, sino que también creó empleo en las comunidades.
“Es un verdadero win – win”, decía orgulloso, mostrando los datos de la reducción de emisiones y la creación de puestos de trabajo.
Mientras tanto, Sofía se dedicó a la promoción del nuevo producto.
Organizó una serie de eventos en las principales ciudades de Europa, donde presentaba la tela y explicaba cómo se producía.
En estos eventos, los asistentes podían participar en talleres de confección y diseño, utilizando la tela hecha con residuos orgánicos.
“La idea es que la gente se sienta conectada con el proceso y comprenda que la sostenibilidad es algo que podemos practicar en nuestro día a día”, decía.
El éxito del producto fue inmediato.
Tiendas de moda sostenible de todo el mundo comenzaron a pedir existencias, y los consumidores se mostraron encantados con la idea de llevar ropa hecha con materiales que antes serían considerados basura.
Pero no todo fue un camino de rosas.
Algunas empresas tradicionales del sector textil, preocupadas por la competencia, comenzaron a difamar el nuevo producto, afirmando que no era seguro ni de buena calidad.
En respuesta, el Grupo decidió ser aún más transparente.
publicó los resultados de todos los análisis y ensayos realizados en el laboratorio, mostrando que la tela era segura, duradera y biodegradable.
Además, invitó a periodistas y expertos a visita sus talleres y laboratorios, para que pudieran comprobar en persona el proceso de producción.
En el contexto de estos esfuerzos, el Premio Internacional de Moda anunció que, a partir de entonces, todos los concursos que organizaba tendrían una categoría especial para diseños sostenibles, con una puntuación extra para aquellos que utilizaran materiales reciclados o biodegradables.
“Gracias a la valentía de Luna y su equipo, hemos aprendido que la moda no puede seguir ignorando su impacto en el planeta”, dijo el presidente del comité organizador en una conferencia de prensa.
En el corazón de la familia, Lea, ahora una joven estudiante de diseño, se inspiró en los logros de su madre.
Decidió dedicar su tesis a la creación de una línea de ropa infantil que no solo fuera sostenible, sino que también tuviera un componente educativo.
Su idea era que cada prenda tuviera un código QR que llevara a un juego interactivo, donde los niños podrían aprender sobre la naturaleza y la importancia de cuidar el planeta mientras jugaban.
Con el paso del tiempo, el Grupo se convirtió en un referente en la moda sostenible no solo en España, sino en todo el mundo.
Pero para Luna, el verdadero logro no era el reconocimiento ni el éxito económico, sino el hecho de que estaba ayudando a crear un cambio real.
“Queremos dejar un legado”, decía en una entrevista.
“Un legado de un mundo en el que la moda y la protección del planeta caminen de la mano, y en el que cada persona se sienta capacitada para hacer su parte”.
A medida que el Grupo se consolidaba como un líder en la moda sostenible, algo inesperado comenzó a suceder.
Las ventas de algunas de sus líneas más populares comenzaron a bajar de forma inexplicable.
Alejandro, preocupado, comenzó a investigar y descubrió que había una campaña desinformante en las redes sociales, en la que se acusaba al Grupo de ser un fraude y de no ser realmente sostenible.
Las acusaciones eran absurdas, pero tenían un impacto negativo en la percepción del público.
Comentarios en las redes sociales decían cosas como “No confíen en ellos, solo son una estafa para lucrarse con la tendencia de la sostenibilidad” y “He leído que sus materiales no son tan eco – amigos como dicen”.
Aunque el Grupo publicaba pruebas de su transparencia y responsabilidad, la información dañina seguía circulando.
Luna sabía que se trataba de un ataque organizado.
“Alguien no está contento con nuestro éxito”, dijo a su equipo.
“Y está dispuesto a hacer cualquier cosa para derribarnos”.
Después de un análisis detallado, el equipo descubrió que las campañas de desinformación se originaban en empresas del sector textil tradicionales, que veían en el Grupo una amenaza a su modelo de negocio.
En lugar de enfadarse, Luna decidió tomar medidas positivas.
anunció un “Día de la Transparencia Total”, en el que el Grupo abriría sus puertas a todos los interesados, desde clientes y periodistas hasta competidores.
“No tenemos nada que esconder”, dijo en un comunicado de prensa.
“Venid, visita nuestros talleres, nuestros laboratorios, conozcan a nuestros trabajadores.
Verán que nuestro compromiso con la sostenibilidad es real”.
Alejandro, por su parte, se dedicó a recopilar pruebas legales de que las acusaciones eran infundadas.
Con la ayuda de abogados especializados en derecho ambiental y mercantil, preparó un expediente para denunciar a las empresas responsables del desacato y la difamación.
Mientras tanto, Sofía se centró en la estrategia de comunicación.
Creó una campaña en las redes sociales, con el hashtag ConozcaElVerdaderoGrupo, donde mostraba testimonios de clientes satisfechos, imágenes de los procesos de fabricación sostenibles y entrevistas con los trabajadores del Grupo.
“Queremos que la gente conozca la verdad detrás de nuestro trabajo”, decía.
En el corazón de esta crisis, Lea decidió hacer su parte.
Creó un video en el que mostraba cómo se fabricaban las prendas del Grupo, desde la recolección de materiales hasta la confección final.
El video, titulado “La verdad detrás de la moda sostenible”, se volvió viral en cuest de horas, consiguiendo millones de reproducciones y centenares de comentarios positivos.
Con estos esfuerzos, el Grupo comenzó a recuperar la confianza del público.
Pero sabía que la batalla no estaba ganada.
Las empresas tradicionales seguirían intentando detener su avance, y el Grupo tendría que estar siempre alerta, dispuesto a defender su visión y su compromiso con la sostenibilidad.
Y aunque la amenaza era real, Luna y su equipo estaban decididos a seguir adelante, convencidos de que el camino correcto, aunque difícil, era el único que podía llevar a un verdadero cambio en la industria de la moda.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com