Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 58

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid
  4. Capítulo 58 - 58 Chatper 60-Una Paleta de Colores en el Jardín de Infancia
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

58: Chatper 60-Una Paleta de Colores en el Jardín de Infancia 58: Chatper 60-Una Paleta de Colores en el Jardín de Infancia En el rincón artístico de la guardería “Sonrisas Verdes”, Lia se inclinaba sobre una mesa cubierta de periódicos viejos.

En su mano, un recipiente de metal con crayones rotos y desgastados, los cuales había recolectado de las fundas de sus compañeros.

“Los crayones partidos todavía pueden ser útiles”, les decía a sus amigos mientras calentaba el recipiente sobre una lámpara de mesa, convirtiendo los trozos en una pasta colorida.

La maestra Ana observaba desde lejos, fascinada por la concentración de la niña.

Lia mezclaba rojo y azul para obtener un púrpura intenso, luego agregaba un toque de amarillo para suavizarlo, creating un degradado que recordaba al cielo al atardecer.

“Mira, así los ríos se ven cuando el sol se refleja en ellos”, explicaba, dibujando un arroyo con olas de color morado-amarillo en un cartón reciclado.

Al final de la tarde, Maestra Ana tomó fotos de las obras de Lia y las envió a Luna con un mensaje: “Tu hija tiene un don para los colores que pocos adultos tienen”.

Luna, que estaba revisando muestras de tela en el estudio, se detuvo al ver las imágenes.

Los trazos libres de Lia, con mezclas de naranja y verde que evocaban hojas en otoño, y de azul y blanco como olas de mar, le hicieron pensar en la línea de ropa infantil que estaba planeando.

“¿Quieres ayudarme a elegir los colores para los vestidos de los niños?”, le preguntó Luna a Lia aquella noche, mostrándole sketches de vestidos sencillos.

La niñaLos ojos brillan, recogiendo sus crayones regenerados y comenzando a colorear cada dibujo.

“Este vestido debe ser como una tormenta de flores”, dijo, combinando rosa vivo con amarillo limón en la falda.

“Y este otro, como el mar cuando hay muchas burbujas”, agregó, mezclando azul claro con blanco en el cuello.

Los diseñadores del Grupo estaban sorprendidos por la intuición de Lia.

“Ella elige colores que los adultos no se atreveríamos a combinar, pero somehow, funcionan”, dijo Marta, la jefe de diseño.

Luna decidió llamar a la serie “Arcoíris Reciclado”, y cada prenda llevar una etiqueta pequeña con un dibujo de Lia y una frase: “Este color es el sonido de una rana cantando en el lago” o “Este tono es el abrazo de un oso de peluche”.

Sofía, siempre atenta a las oportunidades de comunicación, propuso un “Día de Puertas Abiertas para Pequeños Diseñadores”, donde niños y padres podrían visitar el estudio y participar en talleres de color.

“Queremos mostrar que la creatividad ecológica no es solo para adultos”, explicaba en un comunicado.

El evento fue un éxito: más de cien familias acudieron, y Lia se convirtió en la guía mini, mostrando cómo derretir crayones y elegir colores que “hagan feliz al planeta”.

En el taller, un padre comentó: “Mi hija nunca había pensado que los crayones viejos podrían ser arte.

Ahora quiere recolectar todos los que encuentra”.

Las fotos de Lia dando指示 a los niños, con su bata de diseñadora y un gorro azul, se convirtieron en imgenes virales en las redes sociales de la marca.

La serie “Arcoíris Reciclado” llegó a las tiendas con un éxito inesperado.

Las madres se sentían conectadas con los mensajes infantiles en las etiquetas, y los niños se emocionaban al saber que un niño de su edad había elegido los colores.

“Es como llevar un poco de la imaginación de Lia”, decía una cliente en una reseña.

Para Luna, este capítulo marcó un antes y un después.

No solo había encontrado una fuente de inspiración en su hija, sino que también había demostrado que la sostenibilidad podía ser divertida y accesible desde la infancia.

“Lia no ve los límites entre el diseño y el juego”, decía en una entrevista.

“Y ese es el mensaje que queremos transmitir: que cuidar el planeta puede ser creativo, colorido y lleno de alegría”.

En el estudio, Lia tenía su propio rincón ahora, con un escritorio pequeño lleno de crayones reciclados y trozos de tela.

Cuando alguien entraba, ella saludaba con un “¿Quieres ver cómo los colores pueden cambiar el mundo?” y mostraba sus nuevos diseños.

Y aunque era pequeña, su influencia ya se notaba en la marca: las series siguientes incluirían más tonos audaces, más mensajes infantiles, y más la idea de que la moda sostenible podía nacer de la imaginación de quienes aún ven el mundo con ojos de descubrimiento.

Con el éxito de “Arcoíris Reciclado”, el Grupo anunció un concurso nacional llamado “Los Ojos de Lia”, invitando a niños de guardería a enviar sus combinaciones de colores usando materiales reciclados.

La mejor obra sería convertida en estampado para una prenda limitada.

“Queremos que cada niño sea parte de nuestra historia”, dijo Alejandro en el anuncio.

Y mientras Lia seguía experimentando con crayones y tela en su rincón, Luna sabía que este era solo el principio.

La combinación de la inocencia de su hija con el compromiso de la marca estaba creando algo más que ropa: estaba creando una generación que entendería que la belleza y la responsabilidad podían coexistir, uno de color a la vez.

# Capítulo 72: El Ritmo en la Máquina de Coser Con el éxito de la serie “Arcoíris Reciclado”, Lia se convirtió en una figura emblemática dentro del Grupo.

Pero su creatividad no se detuvo en los colores.

Un día, mientras visitaba el taller de confección, se quedó fascinada con el sonido rítmico de las máquinas de coser.

“Es como una banda de música”, dijo, batiendo los pies al ritmo del “tac-tac” de las agujas.

Observando a Lia, Luna tuvo una idea brillante.

“¿Y si creáramos ropa que contara con el ritmo de la sostenibilidad?”.

Junto con el equipo de investigación, comenzó a trabajar en una tecnología llamada “Textura Sonora”.

La idea era simple: convertir fibras hechas a partir de botellas de plástico recicladas en códigos QR que, al ser escanneados, reproducirían sonidos de la naturaleza o canciones ecológicas.

Lia se convirtió en la guía principal del proyecto.

Tomó un micrófono y began a registrar sonidos en el parque: el aleteo de las hojas, el ruido del agua en el estanque, incluso el croar de una rana.

“Este sonido es perfecto para un abrigo”, dijo, mostrando un patrón de botones hechos con caparazones de frutos secos.

“Cuando alguien se ponga la prenda, será como llevar un pedazo del bosque contigo”.

Sofía, por su parte, contactó con músicos infantiles conocidos en redes sociales.

“Queremos canciones que animen a los niños a cuidar el planeta”, le dijo a un cantante en un video llamada.

Junto con ellos, crearon una lista de temas que hablaban sobre reciclar, plantar árboles y proteger a los animales.

Alejandro se encargó de la parte técnica.

Contrató a un equipo de programación para desarrollar un sistema que pudiera embeber los códigos QR en la tela sin afectar su calidad.

“Es un desafío”, dijo durante una reunión, “pero si lo logramos, seremos la primera marca en ofrecer ropa interactiva y sostenible”.

Después de semanas de trabajo, la línea “Ritmo de la Naturaleza” estaba lista.

Cada prenda tenía un diseño único inspirado en los sonidos que representaba.

Un jersey azul marino, por ejemplo, tenía un patrón de olas y, al escanear el QR, se podía escuchar el ruido de las olas rompiendo en la playa.

Un vestido con flores de tela reciclada reproducía el zumbido de las abejas cuando se activaba el código.

El lanzamiento de la línea fue en un evento especial en el centro de Madrid.

Los niños invitados se divirtieron escanneando las prendas con sus teléfonos (con el permiso de los padres, por supuesto) y bailando al ritmo de las canciones.

“Es como tener un concierto en tu armario”, dijo un chico de diez años, emocionado.

Las reseñas en las redes sociales fueron exultantes.

Los padres elogiaban la idea de combinar la tecnología con la educación ambiental.

“Mi hija ahora se siente como una detective ecológica cada vez que se viste”, escribió una madre en su blog.

La línea se agotó en las tiendas en menos de una semana, y el Grupo tuvo que aumentar la producción加急.

Para Lia, este proyecto fue una nueva aventura.

“Me encanta que la ropa pueda hablar”, decía, mostrando cómo un par de pantalones podía reproducir el sonido de los pájaros cantando.

Y mientras el Grupo seguía explorando nuevas formas de hacer la moda más interactiva y sostenible, todos sabían que la inspiración de Lia había sido la clave para este nuevo éxito.

Inspirada por su trabajo en las líneas anteriores, Lia decidió emprender un proyecto en su guardería.

“Queremos hacer un desfile con ropa hecha con cosas que la gente tira”, le dijo a su maestra Ana.

Con el permiso de los padres, los niños comenzaron a recolectar materiales: hojas secas, ramas, botellas, y hasta bufandas y calcetines viejos.

Lia se convirtió en la directora del proyecto.

Mostró a sus compañeros cómo unir hojas secas con hilos de algodón biodegradable para hacer faldas, y cómo coser trozos de bufandas para crear abrigos suaves y cálidos.

“Mira, esta bufanda vieja se ve como un abrigo de oso”, dijo, ayudando a un niño a ponerse el disfraz.

El día del desfile, la guardería estaba decorada con luces recicladas y carteles hechos por los niños.

Cada uno salió al “pasillo de la moda” con su atuendo, mientras Maestra Ana describía los materiales utilizados.

“Aquí viene Lucas con un sombrero hecho con una botella de petróleo y una corbata de hojas secas.

¡Qué elegante!”.

Un padre, que era blogger de lifestyle, grabó el desfile y lo publicó en su canal.

El video se volvió viral cuando una organización ambiental importante, “Guardianes del Planeta”, lo compartió con el mensaje: “Estos niños son el futuro de la sostenibilidad”.

La organización contactó con Luna y le pidió que Lia fuera la imagen de su próxima campaña de concientización.

Luna no dudó en aceptar.

“Lia ha demostrado que la creatividad ecológica no tiene edad”, dijo en una entrevista.

Junto con el equipo del Grupo, creó una nueva línea de ropa infantil llamada “Arte de la Naturaleza”, inspirada en los diseños de los niños de la guardería.

Cada prenda de la línea tenía detalles únicos: adornos de hojas secas endurecidas con resina biodegradable, botones hechos con nudos de cuerda, y estampados de ramas y flores.

Además, el 10% de las ventas se destinó a proyectos de reforestación en países en vías de desarrollo.

Lia, muy emocionada con su nuevo papel, participó en la campaña publicitaria.

En los anuncios, se veía riendo mientras jugaba con hojas y telas recicladas, con el eslogan “¡Crea, recicla y cuida el planeta!”.

Los resultados fueron sorprendentes: las ventas de la línea superaron las expectativas, y muchas escuelas y guarderías comenzaron a organizar proyectos similares.

“Esta experiencia nos ha enseñado que los niños son los mejores embajadores de la sostenibilidad”, dijo Alejandro en una reunión interna del Grupo.

Y mientras Lia seguía ideando nuevos proyectos en su guardería, todos sabían que su influencia seguiría creciendo, inspirando a más personas a ver el valor en lo que otros consideran basura.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo