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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 62

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62: Capítulo 65 El Desfile Ecológico de la Guardería 62: Capítulo 65 El Desfile Ecológico de la Guardería La emoción palpitaba en el aire de la “Guardería Verde Sonrisa”.

Los niños corrían de un lado a otro, mostrando sus atuendos preparados para el primer desfile ecológico organizado por Lia.

Los diseños, elaborados con materiales reciclados, iban desde vestidos hechos con cortinas viejas hasta sombreros de cartón decorados con lentejuelas de botellas de plástico.

“¿Ya está mi capote, Lia?”, preguntó Carlos, mostrando un manto hecho con una sábana azul que se había convertido en un “capote del viento”, con trozos de plástico dorado que simulaban rayos.

“¡Perfecto!”, respondió Lia, ajustando un broche hecho con una tapa de lata.

“Ahora, eres el guardián del aire limpio”.

La pasarela fue montada en el patio, con luces recicladas y fondos de cartón pintados como selva y playa.

Los padres se sentaron en sillas hechas con madera recuperada, mientras Sofía les explicaba el propósito del evento: “No solo es un desfile, sino una celebración de la creatividad que nace de lo que otros descartan”.

Primero salió Ana, luciendo un vestido de princesa hecho con un paño de cocina y adornos de botellas recortadas.

“Mi vestido es de la luna”, dijo, girando para mostrar los brillos azules.

Luego vino Carlos, caminando con pasos seguros mientras su capote se movía con el viento.

“Soy el superhéroe que limpia el cielo”, anunció, posando ante la cámara.

El desfile culminó con un coro de niños cantando un himno compuesto por Lia: “Recicla, reutiliza, todo tiene su lugar, el planeta es nuestro hogar, hay que cuidarlo con amor”.

Las lágrimas brindaban en los ojos de los padres, conmovidos por el mensaje transmitido a través del juego.

Un padre, whose family had recently arrived from Senegal, dijo: “En mi país, también reciclamos, pero aquí venimos a entender que es un arte”.

La difusión en redes sociales del desfile llegó a miles de personas, y muchas escuelas comenzaron a contactar con el Grupo para replicar los talleres.

Luna, que había asistir en la confección de algunos diseños, vio en los niños el reflejo de lo que la marca quería ser: un lugar donde la sostenibilidad no es una obligación, sino una forma de expresarse.

” Estos niños son el futuro”, dijo a Sofía mientras los niños se abrazaban en el final del desfile.

“Y nosotros tenemos el deber de seguir abriendo caminos para que su voz sea escuchada”.

Con el éxito del desfile, el Grupo anunció el lanzamiento de “Kit Verde Sonrisa”, un set de materiales reciclados y guías didácticas para escuelas y guarderías.

Lia, como experta invitada, apareció en el anuncio, mostrando cómo convertir un simple cartón en una pieza de arte.

En el barrio, el impacto del desfile fue inmediato.

Los niños empezaron a pointing a sus padres a reciclar con más cuidado, y el ayuntamiento anunció fondos para más proyectos de educación ambiental.

Para Lia, el desfile fue más que un evento: fue un testimonio de que la educación inclusiva y la sostenibilidad pueden cambiar mentalidades, una prenda, un juguete, un sonrisa a la vez.

Y mientras la guardería se apagaba sus luces al final del día, los materiales reciclados esperaban en sus rincones, listos para convertirse en nuevas historias en las manos de niños que ya saben que el planeta es theirs, y que cada pequeño gesto de creatividad es un paso hacia un futuro mejor.</think> Got it, I need to continue the story from Chapter 79 and write Chapter 80 as specified.

Let’s start by recalling the context: Chapter 79 was about the opening of the “Guardería Verde Sonrisa” and the kids’ activities there, with Lia leading workshops and Carlos creating an eco-bus.

Now, Chapter 80 is titled “El Desfile Ecológico de la Guardería,” focusing on the kids organizing an eco-fashion show, which aligns with the Describir provided earlier where Lia leads an Desfile de moda ambiental in her kindergarten.

First, I’ll set the scene with the excitement before the fashion show.

Describe the kids preparing their outfits from recycled materials, highlighting their creativity.

Introduce specific kids like Carlos and Ana with their unique designs to add detail.

Show the parents’ reactions and the event’s impact, such as media attention and the launch of educational kits.

Ensure the language remains colloquial, suitable for teens and adults, with no technical jargon.

Keep paragraphs connected without line breaks, and maintain the focus on Lia’s role and the group’s mission expansion into education and sustainability.

Make sure to include key elements from the outline: the fashion show, community impact, and the launch of the “Kit Verde Sonrisa.” Avoid any forbidden content and ensure the story flows naturally from the previous chapter.

La emoción palpitaba en el aire de la “Guardería Verde Sonrisa”.

Los niños corrían de un lado a otro, mostrando sus atuendos preparados para el primer desfile ecológico organizado por Lia.

Los diseños, elaborados con materiales reciclados, iban desde vestidos hechos con cortinas viejas hasta sombreros de cartón decorados con lentejuelas de botellas de plástico.

“¿Ya está mi capote, Lia?”, preguntó Carlos, mostrando un manto hecho con una sábana azul que se había convertido en un “capote del viento”, con trozos de plástico dorado que simulaban rayos.

“¡Perfecto!”, respondió Lia, ajustando un broche hecho con una tapa de lata.

“Ahora, eres el guardián del aire limpio”.

La pasarela fue montada en el patio, con luces recicladas y fondos de cartón pintados como selva y playa.

Los padres se sentaron en sillas hechas con madera recuperada, mientras Sofía les explicaba el propósito del evento: “No solo es un desfile, sino una celebración de la creatividad que nace de lo que otros descartan”.

Primero salió Ana, luciendo un vestido de princesa hecho con un paño de cocina y adornos de botellas recortadas.

“Mi vestido es de la luna”, dijo, girando para mostrar los brillos azules.

Luego vino Carlos, caminando con pasos seguros mientras su capote se movía con el viento.

“Soy el superhéroe que limpia el cielo”, anunció, posando ante la cámara.

El desfile culminó con un coro de niños cantando un himno compuesto por Lia: “Recicla, reutiliza, todo tiene su lugar, el planeta es nuestro hogar, hay que cuidarlo con amor”.

Las lágrimas brillaban en los ojos de los padres, conmovidos por el mensaje transmitido a través del juego.

Un padre, cuyo familia acab de llegar de Senegal, dijo: “En mi país, también reciclamos, pero aquí aprendemos que es un arte”.

La difusión en redes sociales del desfile llegó a miles de personas, y muchas escuelas comenzaron a contactar con el Grupo para replicar los talleres.

Luna, que había asistir en la confección de algunos diseños, vio en los niños el reflejo de lo que la marca quería ser: un lugar donde la sostenibilidad no es una obligación, sino una forma de expresarse.

“Estos niños son el futuro”, dijo a Sofía mientras los niños se abrazaban en el final del desfile.

“Y nosotros tenemos el deber de seguir abriendo caminos para que su voz sea escuchada”.

Con el éxito del desfile, el Grupo anunció el lanzamiento de “Kit Verde Sonrisa”, un set de materiales reciclados y guías didácticas para escuelas y guarderías.

Lia, como experta invitada, apareció en el anuncio, mostrando cómo convertir un simple cartón en una pieza de arte.

“Con este kit, cualquier niño puede ser diseñador ecológico”, decía, sonriendo mientras manipulaba un sombrero hecho con un envase de leche.

En el barrio, el impacto del desfile fue inmediato.

Los niños empezaron a convencer a sus padres de reciclar con más cuidado, y el ayuntamiento anunció fondos para más proyectos de educación ambiental.

Las tiendas locales comenzaron a donar materiales reciclados a la guardería, creando un círculo de colaboración que extendía el mensaje más allá de las paredes de la escuela.

Para Lia, el desfile fue más que un evento: fue un testimonio de que la educación inclusiva y la sostenibilidad pueden cambiar mentalidades, una prenda, un juguete, una sonrisa a la vez.

Viendo a Carlos y a Ana lucir sus creaciones con orgullo, comprendió que el verdadero poder de la creatividad está en su capacidad de conectar a personas, regardless of their background, en un proyecto común: cuidar el planeta.

Y mientras la guardería se apagaba sus luces al final del día, los materiales reciclados esperaban en sus rincones, listos para convertirse en nuevas historias en las manos de niños que ya saben que el planeta es suyo, y que cada pequeño gesto de creatividad es un paso hacia un futuro mejor.

El desfile, con sus colores imperfectos pero llenos de corazón, había demostrado que la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino una vida que se construye día a día, con la imaginación de quienes aún ven el mundo como un lienzo lleno de posibilidades.

El éxito del desfile en la “Guardería Verde Sonrisa” se convirtió en una ola que se extendió más allá de Madrid.

Escuelas de toda España comenzaron a contactar con el Grupo para aprender a organizar proyectos similares, y la prensa nacional destaco el evento como un ejemplo de “educación práctica y con corazón”.

Alejandro, siempre atento a las oportunidades de impacto social, anunció un concurso nacional llamado “¡Crea y Recicla!”, dirigido a guarderías y escuelas.

Los participantes debían enviar videos de proyectos ecológicos hechos con materiales reciclados, y los ganadores recibirían kits de materiales y una visita de Lia para impartir un taller personalizado.

“Queremos que este movimiento no se quede en una guardería”, dijo en una entrevista.

“Queremos que sea una ola que recorra todo el país, inspirando a niños y adultos alike a ver el valor en lo que otros consideran basura”.

Lia, ahora reconocida como la “niña que convierte la basura en arte”, recibió invitaciones para dar charlas en eventos educativos.

En un taller en Barcelona, enseñó a niños de diverse fondo a hacer muñecos con calcetines viejos y filling reciclado.

“Mira, este muñeco tiene un corazón hecho con un trozo de tela que alguien descartó”, decía, mostrando el detalle.

“Cada vez que lo abracas, estás abrazando el planeta”.

El impacto de estos proyectos fue evidente en las redes sociales, donde la hashtag DesfileDeLaGuardería se volvió viral.

Familias de todo el país compartían fotos de sus propias creaciones recicladas, desde adornos de navidad con botellas hasta muebles hechos con madera recuperada.

“Es increíble cómo un grupo de niños ha logrado conmover a tanta gente”, dijo Sofía, mientras revisaba las incripciones del concurso.

“Demuestra que la sostenibilidad tiene que ser aprendida jugando, no estudiando de memoria”.

En el estudio del Grupo, Luna y su equipo trabajaron en una nueva línea de ropa infantil inspirada en los diseños de los niños de la guardería.

Los vestidos tenían patrones de cartón pintado, y los jerseys llevaban pegatinas de juguetes reciclados.

“Queremos que cada prenda sea un recordatorio de la imaginación de esos niños”, explicaba Luna.

“Que cuando un niño se vista, se sienta como un creador, no solo como un consumidor”.

El día de la premiación del concurso “¡Crea y Recicla!”, el estadio de Madrid estaba lleno de familias.

Los ganadores, un grupo de niños de una guardería en Sevilla, presentaron un espectáculo donde representaron la vida de un botella de plástico: de la playa a la fábrica, hasta convertirse en una prenda de ropa.

Lia los acompañó en el escenario, cantando el himno del desfile mientras los niños dansaban con sus creaciones.

“Este es el verdadero éxito”, dijo Alejandro, mirando a la multitud.

“No en las ventas, sino en ver cómo un idea pequeña se convierte en un movimiento.

Estos niños son los verdaderos líderes del cambio”.

Para el Grupo, esta etapa marcó un avance crucial: de una empresa de ropa sostenible a un referente en educación ambiental infantil.

Las tiendas comenzaron a incluir espacios donde los niños podían jugar con materiales reciclados mientras sus padres compra, convirtiendo la compra en una experiencia educativa.

Lia, en medio de todo este auge, seguía visitando la “Guardería Verde Sonrisa” cada semana.

Allí, con Carlos y Ana, seguían creando, probando nuevos materiales y soñando con proyectos más grandes.

“¿Y si hacemos un desfile en la playa, con ropa hecha con basura del mar?”, sugería Ana un día.

Lia sonrió, sabiendo que esa idea podría ser el próximo gran proyecto.

Y así, mientras el sol seguía brindando sobre los materiales reciclados y las sonrisas de los niños, el Grupo y Lia demostraban que la sostenibilidad no es un fin en sí misma, sino un camino lleno de creatividad, aprendizaje y alegría.

Un camino que, empezando por una guardería en un barrio de Madrid, estaba llegando a miles de corazones, invitando a todos a ver el mundo con los ojos de un niño: lleno de posibilidades, y sin límites para lo que se puede crear.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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