Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 86

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid
  4. Capítulo 86 - 86 Capítulo 89 La Ola del Cambio en América Latina
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

86: Capítulo 89 La Ola del Cambio en América Latina 86: Capítulo 89 La Ola del Cambio en América Latina La invitación del gobierno mexicano llegó a Alejandro mientras estaba en un taller de la Alianza en Ginebra.

“Queremos que nuestr industria textil sea ejemplo de ética y sostenibilidad”, le dijo el embajador mexicano.

“Ayudenos a adaptar el código EcoTransparencia a nuestra realidad”.

Sin dudarlo, Alejandro aceptó, sabiendo que América Latina podía ser el siguiente gran frente para el cambio.

En la Ciudad de México, la reunión con funcionarios era cálida pero en serio.

“En México, la artesanía textil es parte de nuestra identidad”, dijo el secretario de Economía.

“Queremos protegerla, pero también modernizarla”.

Alejandro propuso un plan mixto: normas obligatorias para las grandes fábricas, y incentivos para pequeñas empresas y artesanos.

“El código no debe ser una carga”, dijo, “sino una oportunidad para que el mundo conozca la calidad de vuestro trabajo”.

Mientras tanto, Luna se adentró en el estado de Oaxaca, donde artesanos tejían tela de algodón y ixtle (fibra de agave) desde siglos.

En un taller comunitario, mostró cómo combinar estos materiales tradicionales con fibras recicladas.

“El ixtle es resistente y biodegradable”, les explicó, mostrando un skeins de hilo verde oscuro.

“Y si usamos tintes de flores y hierbas, como tú hacen, la tela queda única y respetuosa con la tierra”.

Los artesanos,起初 reticentes, comenzaron a experimentar con diseños modernos, mezclando motives tradicionales con patrones geométricos.

Lia, en Brasil, se sumergió en proyectos educativos.

En una escuela de Río de Janeiro, les propuso a los alumnos: “¿Sabéis que un saco de café puede convertirse en una mochila?”.

Con tijeras, agujas y hebillas recicladas, los chicos y chicas crearon mochilas coloridas, cada una con un código QR que mostraba la historia del material: “Este saco transportó café de una finca sostenible en Minas Gerais”.

Los alumnos, orgullosos, lucían sus creaciones en el patio, cantando canciones sobre el reciclaje.

En México, el día de la firma del decreto fue histórico.

Alejandro, junto al presidente, puso su firma en un documento que prohibía el trabajo infantil en la industria textil y exigía que todas las fábricas, grandes y pequeñas, tuvieran un código QR en sus prendas.

“Este decreto no es solo una ley”, dijo el presidente, “es un compromiso con nuestros hijos y con el planeta”.

Luego, presentó a un grupo de niños de Oaxaca, vestidos con trajes tradicionales que lucían el logotipo de la Alianza en un costado.

Luna, por su parte, presentó su colección inspirada en el arte mexica en el desfile de la Ciudad de México.

Los modelos lucían vestidos con motives dealebrijes (muñecas artesanales), tejidos con ixtle y algodón orgánico, y tintes rojos y azules obtenidos de cochinilla y añil.

“Cada tela cuenta la historia de un artesano de Oaxaca”, dijo en el micrófono.

“Y cada código QR les permite conocer a la persona que la tejió”.

El público aplaudió, impressed por el equilibrio entre tradición y modernidad.

En Brasil, la marca de calzado “Amazonas Step” anunció su nueva línea de zapatos con códigos QR.

Al escanearlos, los clientes podían ver cómo la goma proveníade bosques protegidos, y cómo los trabajadores eran miembros de sindicatos que garantizaban salarios justos.

“Esto no solo es un zapato”, dijo el dueño de la marca, “es un paseo por la selva amazónica sin dañarla”.

El evento clave fue la inauguración de la “Ruta Sostenible” en Oaxaca.

En el mercado de Tlacolula, cada artesanía —rebozos, mantas, mochilas— tenía un letrero con un código QR.

Los turistas, curiosos, escaneaban y descubrían historias como: “Esta bufanda fue tejida por María, quien learned el oficio de su abuela, y usa lana de ovejas criadas en pastos orgánicos”.

Las artesanas, orgullosas, explicaban a los visitantes cómo el código les había abierto mercados en Europa y EE.

UU.

“Ahora, nuestros hijos pueden estudiar”, dijo Doña Juana, una tejedora de 60 años, mostrando una foto de su hija en la universidad.

“Y nosotros, podemos vivir de nuestro arte sin que nadie nos explote”.

Alejandro, presente en la inauguración, abrazó a Doña Juana y dijo: “Este es el verdadero impacto: que la ética permita que las tradiciones floren”.

Lia, en Brasil, terminó su estancia organizando un desfile escolar.

Los alumnos lucían ropa hecha con materiales reciclados, y el coro cantó un himno a la sostenibilidad compuesto por ellos mismos.

“Gracias por enseñarnos que el desperdicio puede ser arte”, les dijo una maestra, mientras los niños saludaban a Lia con carteles que decían “¡Gracias por cambiar nuestro mundo!”.

Con el éxito en México y Brasil, la ola del cambio comenzó a extenderse a otros países de América Latina.

Argentina y Perú comenzaron conversaciones con la Alianza para adaptar los estándares, y en Colombia, un grupo de indígenas pidieron ayuda para certificar sus textiles tradicionales.

“Esto es solo el principio”, dijo Alejandro en un video a la Alianza.

” América Latina tiene un tesoro de tradiciones sostenibles.

Ahora, esas tradiciones pueden ser un modelo para el mundo”.

Y así, la “ola del cambio” no solo trajo normas, sino esperanza.

Demostrando que la sostenibilidad no es ajena a la cultura, sino algo que la fortalece.

Y mientras las fibras de agave, el ixtle y los sacos de café reciclados eran transformados en arte y ropa, todo el mundo sabía que en América Latina, el futuro de la moda estaba siendo tejido con hilos de tradición, ética y creatividad.

Con el éxito en América Latina, la Alianza Global se dirigió a Asia, un continente donde la industria textil es gigante pero a veces criticized por condiciones laborales y falta de transparencia.

La primera parada fue Indonesia, un país con una rica tradición de batik, pero donde muchas fábricas todavía no seguían normas éticas.

Sofía, encargada de esta misión, llegó a Jakarta con un equipo de expertos en derechos laborales y ambientales.

“El batik es un patrimonio cultural”, le dijo a un funcionario indonesio, “pero los artesanos deben ser respetados y el medio ambiente protegido”.

Propusieron un plan para certificar las fábricas de batik que usaran tintes naturales y pagaran salarios justos.

“El código QR no solo mostrará el proceso”, explicó, “sino que también promocionará la historia y el arte detrás de cada prenda”.

Mientras Sofía negociaba en el gobierno, Luna se adentró en las regiones de Java, donde los maestros de batik trabajaban en talleres pequeños.

“Los tintes químicos son dañinos para ustedes y para el río”, les dijo, mostrando muestras de tintes hechos con hojas de indigo y frutos de mangosta.

“Con estos materiales, no solo protegen su salud, sino que también crean colores únicos que los turistas adorarán”.

Los artesanos, al principio dudosos por el costo, cambiaron de opinión cuando vieron cómo las muestras hechas con tintes naturales lucían más vivas y duraderas.

Lia, en Tailandia, se unió a una cooperativa de mujeres que cosechaban lino.

“¿Sabéis que el lino es una planta que consume poco agua?”, les preguntó, mostrando un video de campos verdes.

“Y si reciclamos los residuos, podemos hacer fibras suaves para ropa interior”.

Junto a ellas, crearon una línea de calcetines y camisetas de lino orgánico, cada una con un código QR que mostraba a las mujeres cosechando la planta y confeccionando las prendas.

“Ahora, el mundo sabe quién es la mano detrás de su ropa”, dijo una de las mujeres, sonriente.

En la India, María, ahora directora de la “Fábrica Transparente de la Esperanza”, recibió a un grupo de empresarios indonesios.

“Antes, pensábamos que ser éticos era caro”, les dijo, mostrando los registros de ventas.

“Pero ahora, nuestras prendas se venden más rápido porque los consumidores confían en nosotros”.

Los empresarios, impresionados, se comprometieron a adoptar el código QR en sus propias fábricas.

El evento clave en Indonesia fue el primer desfile mixto de batik sostenible.

Modelos indonesios y europeos caminaron por el escenario luciendo vestidos con motivos tradicionales, como el “parang” (diseño de espada) y el “lebaran” (flores), pero hechas con tintes naturales y telas recicladas.

Cada prenda tenía un tag con el nombre del artesano y el proceso de fabricación.

“Este desfile no es solo moda”, dijo Sofía en el evento, “es un homenaje a una cultura que ahora puede vivir con dignidad y respeto por el planeta”.

En Tailandia, el gobierno anunció una ley que prohibía el uso de tintes tóxicos en la industria textil y exigía que las marcas mostraran el origen de sus materiales.

“Gracias a la Alianza, ahora podemos decir que nuestra ropa es tan respetuosa con la Tierra como con las personas”, dijo el ministro de Medio Ambiente en una rueda de prensa.

Luna, en un taller con jóvenes indonesios, enseñó a crear diseños modernos usando techniques de batik.

“La tradición no es estática”, les decía, mostrando un vestido con motives de batik pero corte contemporáneo.

“Es un puente entre el pasado y el futuro”.

Los jóvenes, inspirados, comenzaron a fusionar patrones ancestrales con tendencias internacionales, creando una nueva ola de moda ética en Asia.

En la India, Zoe, ahora un miembro activo de la Alianza juvenil, organizó un taller para niños de la escuela de María.

“Vamos a hacer arte con residuos de tela”, les dijo, mostrando trozos de “ArrozVerde” y algodón reciclado.

Los niños, entusiasmados, crearon muñecas y collares, cada uno con un pequeño código QR que mostraba su creación.

“Cada vez que alguien escanee mi collarin”, dijo un niño de 7 años, “verá que la basura puede ser bonita”.

El impacto en Asia fue palpable.

En Corea del Sur, una marca de ropa casual anunció que sus nuevos conjuntos de lencía serían 100% biodegradables y trazarían su cadena de suministro.

En Filipinas, un grupo de pescadores creó una fibra a partir de residuos de marisco, y la Alianza los ayudó a certificar su proceso.

Sofía, al finalizar su estancia en Indonesia, se reunió con Lia y Luna en una playa de Java.

“Asia es un gigante en moda”, dijo, mirando el mar, “y ahora, está comenzando a caminar hacia el cambio.

Pero hay mucho por hacer”.

Lia asintió: “Pero cada paso, como el desfile de hoy, es un avance.

Y los avances, juntos, forman un movimiento”.

Y así, la conquista de Asia no fue una victoria rápida, sino un trabajo en profundidad.

Demostrando que la sostenibilidad no solo se adapta a cada cultura, sino que también la enriquece.

Y mientras los tintes naturales teñían las telas de colores vivos, y los códigos QR contaban las historias de artesanos y campesinas, todo el mundo sabía que en Asia, la moda estaba dejando de ser anónima para convertirse en un canto a la diversidad y el respeto.

Un canto que ahora se escuchaba en todos los rincones del continente, y que invitaba a todo el mundo a ser parte de su historia.111

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo