Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 94
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94: Capítulo 97 Brasil, Tierra de Innovación 94: Capítulo 97 Brasil, Tierra de Innovación En el estado de Pernambuco, Brasil, las llanuras verdes se extendían hasta el horizonte, llenas de campos de lino y plantaciones de cacao.
Lia, con su equipo de la Alianza, llegó a una pequeña comunidad donde las mujeres habían tomado el liderazgo en la certificación de productos sostenibles.
“Aquí, el lino no es solo una planta”, dijo Mariana, una de las fundadoras de la cooperativa, mientras mostraba los tallos verdes.
“Es una oportunidad para nuestras familias y para el planeta”.
La cooperativa, formada por más de 200 mujeres, había adoptado el código EcoTransparencia para mostrar cómo cultivaban el lino sin químicos, reutilizando el agua de riego y pagando salarios justos.
Cada paquete de lino tejido llevaba un código QR que, al escanearlo, mostraba videos de las mujeres trabajando en los campos, hilando la fibra y confeccionando telas.
“Los clientes en Europa y EE.
UU.
quieren saber quién ha hecho su ropa”, explicaba Mariana.
“Y nosotros les mostramos nuestra historia con orgullo”.
Lia, impresionada por el trabajo de las mujeres, se unió a ellas para coescribir un libro llamado “Hilos de Libertad”, que contaba la historia de la cooperativa y las técnicas de cultivo sostenible.
“Este libro no solo es un relato”, dijo Lia durante una charla en una escuela local, “es un llamado a valorar el trabajo de quienes hacen nuestra ropa”.
Las mujeres, orgullosas, firmaron copias del libro durante un evento en la plaza principal de la comunidad.
Mientras tanto, en la región amazónica, un joven inventor llamado Carlos estaba haciendo ruido en la industria textil.
Carlos,有感于 la cantidad de residuos del cacao, había desarrollado una técnica para convertir las cáscaras y hojas en fibras textiles.
“El cacao nos da chocolate, pero sus residuos pueden dar tela”, explicaba en un video viral.
Su invención, llamada “CacaoFibra”, era suave, resistente y biodegradable, y pronto Atraído la atención de diseñadores europeos.
Alejandro, en Río de Janeiro, se reunió con ejecutivos de supermercados brasileños para negociar la adopción del código EcoTransparencia en productos alimentarios, especialmente en el cacao.
“Los consumidores no solo quieren saber cómo es su ropa, sino también su chocolate”, dijo, mostrando un ejemplo de un paquete de cacao con código QR.
“Con este código, pueden ver la plantación, el proceso de cosecha y cómo se cuida a los trabajadores”.
Los supermercados, consientes de la tendencia, accedieron a probar el código en sus productos más vendidos.
Zoe, por su parte, estaba en Sao Paulo para integrar Brasil a su app de reparación de ropa, “ReparaTuTela”.
“Brasil tiene una cultura de creatividad increíble”, dijo en una conferencia tecnológica.
“Y ahora, gracias a nuestra app, los brasileños pueden encontrar talleres de reparación en cualquier ciudad, incluso en comunidades rurales”.
Ella presentó un video demo donde un usuario escanear una prenda con código QR y encontra un taller en la selva amazónica, donde un artesano reparaba una camisa con fibra de cacao.
El evento clave llegó con el desfile “Amazonia Transparente” en Río de Janeiro.
El escenario, montado en la orilla del río, estaba iluminado por luces powered by energía solar.
Los modelos caminaron entre plantas autóctonas, luciendo ropas hechas con residuos del bosque: vestidos tejidos con fibra de cacao, pantalones de lino certificado y accesorios de cáscaras de frutas.
La pieza central fue un vestido gigante hecho con hojas secas de palma, que se movía como una cascada al caminar.
“Este desfile no es solo moda”, dijo Lia en su discurso de apertura, “es una celebración de la vida que la Amazonía nos da.
Cada fibra, cada tela, cada código QR es un homenaje a la selva y a las comunidades que la protegen”.
El público, compuesto por diseñadores, empresarios y environmentalistas, aplaudió mientras los modelos mostraban las prendas, cada una con su código QR que podía ser escaneado para ver el proceso creativo.
Carlos, el inventor de la CacaoFibra, presentó su línea debutante.
“Estas prendas no solo son bonitas”, dijo, “sino que también ayudan a reducir el desperdicio en las plantaciones de cacao”.
Los diseñadores europeos presentes, impresionados, se acercaron a negociar colaboraciones, lo que significaba que la CacaoFibra pronto llegaría a mercados como París y Milán.
Mariana y las mujeres de la cooperativa de lino también tuvieron su momento en el desfile.
Ellas themselves subieron al escenario, luciendo trajes tejidos por ellas mismas, con códigos QR en los bordados.
“Somos más que artesanas”, dijo Mariana al micrófono.
“Somos guardianes de la tierra y constructoras de un futuro mejor”.
Después del desfile, los asistentes pudieron visitaar una exhibición interactiva donde podían escanear códigos QR de diferentes regiones de Brasil: en una esquina, un código mostraba una plantación de cacao en Bahía, y en otra, un taller de reparación en la periferia de Sao Paulo integrado a la app de Zoe.
Alejandro, contento con el éxito, anunció una nueva iniciativa: un fondo para apoyar proyectos juveniles de innovación sostenible en Brasil.
“Los jóvenes son el motor del cambio”, dijo, mirando a Carlos y a otros jóvenes presentes.
Zoe, en meanwhile, se reunió con jóvenes en una escuela técnica de Río.
“La app es vuestra”, les dijo.
“¿Por qué no creáis talleres en vuestras comunidades?
Cada reparación es un ahorro de basura y un empoderamiento laboral”.
Los estudiantes, entusiasmados, comenzaron a planificar talleres en sus barrios, usando la app como herram para conectarse con clientes.
La influencia del desfile y de las iniciativas en Brasil pronto se hizo sentir en otros países.
En Alemania, una marca de ropa de fitness anunció una colaboración con Carlos para usar CacaoFibra en sus prendas.
En España, los supermercados que habían adoptado el código en Costa Rica y España ahora buscaban colaboradores en Brasil para expandir su línea de productos éticos.
Y en la comunidad de Pernambuco, las mujeres de la cooperativa recibieron una noticia emocionante: un fabricante italiano quería comprar su lino certificado para una nueva línea de ropa interior.
“Esto es solo el principio”, dijo Mariana, hoje con el libro de Lia en la mano.
“Ahora, el mundo sabe que el lino brasileño no solo es de calidad, sino que también es una historia de respeto y empoderamiento”.
Así, Brasil demostró que la innovación y la sostenibilidad podían caminar juntas, alimentadas por la creatividad de sus pueblos y el respeto por la naturaleza.
El código EcoTransparencia, en este país de contrastes, no solo era un símbolo de trazabilidad, sino una herramienta para construir un presente justo y un futuro seguro, donde el lino y el cacao no solo eran productos, sino mensajes de esperanza para el planeta.
En el corazón del desierto marroquí, donde las dunas se elevan como olas pétreas y el sol imprime su estampado dorado sobre el horizonte, una aldea No llamativo se convirtió en el epicentro de una revolución verde.
Sofía llegó a essa aldea, rodeada de palmerales y huertos frutales regados por sistemas de irrigación ingeniosos.
Allí, un grupo de artesanos y científicos habían ideado un proyecto audaz: criar gusanos de seda en medio del desierto.
“Al principio, parecía una locura”, dijo Abderrahmane, el líder del proyecto, riendo mientras mostraba una colmena de gusanos alimentándose de hojas de una planta resistente al calor.
“Pero las plantas del desierto tienen secretos.
Descubrimos que ciertos gusanos pueden sobrevivir y producir seda de calidad usando hojas de halófilas y otras plantas endémicas”.
La cooperativa, llamada “Seda Sahara”, había adoptado el código EcoTransparencia para mostrar su proceso.
Cada rollo de seda lucía un código QR que, al escanearlo, revelaba el cultivo de las plantas, el cuidado de los gusanos y el tejido artesanal.
“Los clientes en Europa no solo pagan por seda”, explicó Abderrahmane, “pagan por una historia de respeto al medio ambiente y a la comunidad”.
Sofía se embarcó en una misión de promoción.
En la Feria Internacional del Textil de Milán, abrió su stand con muestras de seda del desierto.
“Esta seda no es solo suave y brillante”, le decía a diseñadores italianos mientras mostraba un vestido blanco, “sino que también representa la capacidad de los seres humanos para innovar en los entornos más duros”.
Uno de los diseñadores, impresionado, anunció una colaboración inmediata: “Voy a usar esta seda en mi próxima colección de alta costura.
Quiero que el mundo sepa que la moda puede ser sostenible y emocionante a la vez”.
Mientras tanto, en Fez, la ciudad de los tejares y las tiendas de artesanías, Zoe estaba trabajando en una app que conectaría la tradición con la tecnología.
“Los turistas que vienen a Fez se maravillan con la calidad de nuestras alfombras y telas”, dijo a un grupo de artesanos.
“Pero pocos saben la historia detrás de cada pieza.
Con nuestra app, solo tienen que escanear un código QR en una tienda y verán quién la ha hecho, cómo se ha producido y cómo se cuida el entorno”.
Los artesanos, entusiasmados, comenzaron a etiquetar sus productos con códigos QR, mostrando fotos de sus talleres y videos de los procesos de tejido.
Alejandro, en Rabat, se reunió con funcionarios del gobierno marroquí.
“El código EcoTransparencia no solo beneficia a los consumidores extranjeros”, le decía al ministro de Comercio, “sino que también potencia la imagen de Marruecos como un país comprometido con la sostenibilidad.
Imagina que un turista en España escanée el código de una tetera de barro y conozca el proceso de fabricación, desde la extracción de la arcilla hasta la decoración”.
El gobierno anunció un plan piloto para aplicar el código en productos turísticos y alimentarios locales.
El momento culminante llegó con el desfile “Desierto en Tela” en Marrakech.
El escenario, montado en las dunas de Merzouga, estaba iluminado por centenares de linternas a gas y luces solares.
Los modelos caminaron sobre sendas de arena, luciendo vestidos de seda del desierto, pantalones tejidos con algodón regado con agua tratada y bufandas confeccionadas con lana de ovejas pastoreadas en zonas controladas.
La pieza central fue un vestido dorado hecho con seda recubierta de partículas de arena, que brillaba al moverse.
“Este desfile es un homenaje a la creatividad y la resistencia del pueblo marroquí”, dijo Sofía en su discurso.
“Cada prenda tiene un código QR que es como una puerta a un mundo de trabajo duro, tradición y cuidado por el planeta”.
Los asistentes, entre ellos empresarios internacionales y periodistas de moda, escanearon los códigos de los vestidos en el desfile y se enteraron de la historia detrás de cada uno.
Abderrahmane y los miembros de “Seda Sahara” tuvieron su momento de gloria.
Subieron al escenario con rollos de seda, mostrando los códigos QR a la audiencia.
“Queremos que otras aldeas se unan a nosotros”, dijo emocionado.
“Juntos, podemos convertir el desierto marroquí en una región líder en la producción de textiles sostenibles”.
Zoe anunció el lanzamiento oficial de su app en Fez.
“Ahora, los turistas no solo son espectadores”, dijo en una conferencia, “sino que son parte activa del cambio.
Al escanear un código QR y comprar un producto, apoyan a una familia, a una comunidad y a un planeta más limpio”.
En las calles de Fez, los turistas se apresuraron a escanear los códigos en las tiendas, sorprendidos por las historias que descubrían.
Alejandro anunció un nuevo programa de intercambio entre marroquíes y europeos.
“Queremos que los artesanos marroquíes aprendan sobre la tecnología europea, y que los diseñadores europeos se inspiration en la tradición marroquí”, dijo.
“Es la unión perfecta entre lo antiguo y lo nuevo”.
La noticia del éxito de Marruecos pronto se extendió.
En España, tiendas de artesanías comenzaron a importar productos marroquíes certificados.
En Alemania, una marca de ropa anunció una colaboración con “Seda Sahara” para una línea de ropa interior.
Y en la aldea del desierto, los artesanos abrieron un taller de capacitación para enseñar a otras comunidades cómo criar textiles sostenibles.
Así, Marruecos demostró que el desierto no es un obstáculo, sino una fuente de inspiración.
Con el código EcoTransparencia como puente, el país unió su rica tradición con la tecnología moderna, mostrando al mundo que la sostenibilidad puede ser hermosa, rentable y accesible.
El desierto, que alguna vez era visto como un límite, ahora se convirtió en un símbolo de posibilidades ilimitadas.
Capítulo 125: EE.
UU., la Nueva Batalla por la Sostenibilidad En Estados Unidos, la llegada del código EcoTransparencia desató una discusión en todo el país.
En ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Seattle, grupos de ciudadanos exigían que las empresas adoptaran el código para mostrar su impacto ambiental y social.
“No queremos solo productos baratos”, decía un manifestante en Washington D.C., “queremos productos que no dañen el planeta y que cuiden a las personas que los fabrican”.
Luna llegó a California, donde una empresa de ropa deportiva estaba experimentando con materiales innovadores.
“Estos días, la ropa no es solo tela”, dijo la directora de la empresa mientras mostraba una camiseta hecha con fibra de plástico reciclado de los océanos.
“Queremos que los deportistas se sientan orgullosos de lo que llevan puestos, sabiendo que ayudan a limpiar los océanos”.
Luna se unió al equipo para desarrollar una fibra más respetuosa con el medio ambiente, combinando residuos marinos con algodón orgánico.
Alejandro viajó a Chicago para reunirse con ejecutivos de supermercados estadounidenses.
“El código EcoTransparencia es la clave para ganar la confianza de los consumidores”, les decía.
“En España y Marruecos, ha demostrado que los clientes pagan más por productos sostenibles”.
Uno de los supermercados anunció un plan para etiquetar sus productos frescos con códigos QR, mostrando la ubicación de la granja, el proceso de cultivo y cómo se transportó el producto.
Zoe estaba en Texas, trabajando con una comunidad rural para crear talleres de reparación de ropa.
“En Estados Unidos, desechan demasiada ropa”, decía a un grupo de jóvenes.
“Con nuestra app, pueden convertir ese desperdicio en una oportunidad.
Aprendan a reparar, a reciclar y a crear”.
Los jóvenes, emocionados, comenzaron a aprender técnicas de costura y a publicidadel servicio en sus comunidades.
El evento más esperado fue el desfile “América Sostenible” en Nueva York.
El escenario, montado en el Hudson River, estaba rodeado de barcos powered by energía solar.
Los modelos caminaron mientras lucían ropas hechas con materiales innovadores: vestidos de seda del desierto marroquí, pantalones de fibra de plástico marino y camisetas de algodón orgánico.
Cada prenda tenía un código QR que podía ser escanneado por los asistentes.
“Estados Unidos tiene la responsabilidad de ser un líder en la sostenibilidad”, dijo Lia en su discurso.
“Y con el código EcoTransparencia, podemos mostrar al mundo que la prosperidad económica y el cuidado del planeta pueden coexistir”.
Los diseñadores presentados en el desfile anunciaron colaboraciones internacionales, incluyendo una con “Seda Sahara” de Marruecos y una con la cooperativa de lino de Brasil.
La reacción de la prensa y el público fue inmediata.
En redes sociales, el hashtag EcoTransparenciaUSA se hizo viral, con miles de personas mostrando los códigos QR de los productos que compraban y pidiendo a más empresas que se unieran al movimiento.
En Silicon Valley, startups comenzaron a desarrollar aplicaciones relacionadas con el código, como una que evaluaba la sostenibilidad de las empresas basado en los datos de sus códigos QR.
Alejandro anunció un acuerdo con el gobierno federal para establecer estándares nacionales de sostenibilidad basados en el código EcoTransparencia.
“Esto no es un paso atrás en la economía”, dijo en una conferencia de prensa, “sino un gran salto hacia adelante.
Las empresas sostenibles serán las que triunfen en el mercado global”.
Zoe, en meanwhile, celebró que su app de reparación de ropa hubiera alcanzado a más de un millón de usuarios en Estados Unidos.
“Cada reparación es un ahorro de basura y un ahorro de dinero”, decía.
“Y ahora, gracias a los jóvenes de todo el país, estamos convirtiendo a Estados Unidos en un país más sostenible”.
Con el éxito en Estados Unidos, la Alianza se preparaba para enfrentar nuevos retos.
La adopción del código en un país tan grande y poderoso significaba que el movimiento de la sostenibilidad se estaba convirtiendo en una fuerza global.
Y aunque todavía había muchas batallas que ganar, el futuro parecía más prometedor que nunca.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com