Peligrosa Seducción - Capítulo 33
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33: Porque a mí 33: Porque a mí Ambos se dieron la mano y un beso en la mejilla, el salón estaba lleno y faltaba el maestro.
Anna se dirige a Rafael en voz baja y le hace una pregunta.
– ¿No te molesta que los maestros exijan puntualidad y sean los primeros en llegar tarde?
– Si, y más si están sentados en el salón mezclándose entre los alumnos.
– De verdad, crees que ya esté aquí, seguro está observando desde atrás.
– Quien sabe, o este sentado en el primer lugar hablando con una alumna hermosa.
Anna abrió los ojos como plato y la sangre abandonó su rostro.
– No te creo, esa es una broma pesada, no puedes ser el maestro, ¿cuántos años tienes?
Rafael estaba por responder mientras se ponía de pie, pero lo interrumpió la coordinadora académica.
– Buenos días estudiantes, veo que ya están todos, así que les presentare a su maestro y tutor Rafael Daniels, el estará en remplazo a Rodolfo que por problemas de salud no podrá estar con nosotros en este semestre, espero muestren respeto y compostura, no se dejen engañar por su juventud.
Bueno sin más los dejo para que se conozcan.
Anna quedo pasmada ante ese anuncio, se sentía tonta y estúpida, como pudo decirle eso al profesor, bueno tomando en cuenta que no sabía que era el profesor hasta ese momento, Rafael camino hasta el pupitre y saco un marcador azul, en la pizarra escribió su nombre Anna lo repaso una y otra vez hasta que a su memoria vino Chris Daniels, será posible que sean hermanos, viéndolo bien, Rafael era muy parecido a Chris solo que más joven y delgado unos tatuajes en el brazo y un arete en la oreja le daban una apariencia un tanto rebelde en comparación a la imagen pulida de su hermano mayor.
‘’’’’’’ – Buenos días estudiantes, se lo que piensan, lo sé, se ve muy joven, ¬¬¿qué edad tendrá?, ¿será buen maestro?, antes que todo ni mi apariencia, ni mi edad los haga pensar que tienen la materia fácil, pues amo la arquitectura y si están aquí es porque de alguna manera ustedes también, poco a poco nos conoceremos, por ahora me gustaría que se presenten y compartan con los demás por qué eligieron esta carrera.
Empecemos con usted señorita, dirigiéndose hacia Anna, ella se levantó del asiento un poco temblorosa y muy nerviosa, camino hasta el frente del salón.
– Buenos días, compañeros mi nombre es Anna María Vélez, tengo 18 años y escogí arquitectura, porque, era esto o sociología, gracias.
Volvió a su lugar y poco a poco se fueron presentado sus compañeros, la mayoría hablo de lo fenomenal que era la carrera y que desde algún momento en su formación secundaria se dieron cuenta de su pasión por la arquitectura, solo una chica un tanto introvertida estaba en su misma situación, Rafael reviso su reloj y dio por terminado el primer día de clases; Anna recogió sus cosas lo más pronto que pudo y salió del salón, se sentía ridícula, abochornada y un poco nerviosa, se giró para ver si alguien la seguía y se tropezó con un muchacho, termino de espalda en el suelo.
– Estas bien, disculpa no te vi.
– No, fue mi culpa, no mire al frente y… El muchacho se agacho ayudando a recoger sus libros y a ella del suelo, sus ojos se toparon, eran negros, nunca había visto ojos negros, se quedó perdida en ese lago de oscuridad.
Aquel chico tenía complexión de atleta, cabello negro y piel bronceada.
Con un solo movimiento la puso de pie.
– Discúlpame, estaba hablando por celular y no te vi, estás bien, quieres que te lleve a la enfermería o te llevo a tu casa.
– No, estoy bien, solo ten cuidado eres un tipo grande, pareces una muralla, literalmente choqué contigo y salí volando.
– Déjame ayudarte me siento terrible, qué tal si te invito algo de tomar.
– Con la disculpa es suficiente, gracias he… – Benjamín… Ben, mis amigos me dicen Ben.
– Ha, ya somos amigos, estoy bromeando, mucho gusto, mi nombre es Anna.
– Bueno Anna que puedo hacer para enmendar el atropello involuntario que cause.
– Esta todo bien, apenas nos conocemos, quien sabe si eres… Pudo ver cómo se acercaba Rafael hacia ellos.
– Sabes que me encantaría que me llevaras a mi casa, me duele la cabeza.
Figuio un leve mareo y se tocó la cabeza ambos salieron de la facultad y caminaron hacia el estacionamiento que no estaba muy lejos de la entrada principal, Rafael curiosamente seguía el mismo camino, aunque la idea de Anna era escapar en el último momento, al darse cuenta de la presencia de Rafael esa idea resultaba imposible, sin más remedio tuvo que subirse al auto de Ben que era una camioneta.
– Lindo auto.
– Gracias fue el regalo de graduación de mis padres.
– Que buenos padres, se ve que les costó mucho, ¿qué semestre cursas?
– Oh, no, no soy estudiante de Arquitectura, vine a ver a mi novia, pero resulta que no vino a clases hoy, estaba hablando con ella por teléfono cuando te chocaste conmigo.
– Novia he, bueno tal vez si debiera bajarme, no quiero tener malentendidos.
– No te preocupes no estoy haciendo nada malo, solo ayudo a una nueva amiga.
– Gracias, déjame en el centro comercial, quede en verme con unas amigas.
Ben tenía la apariencia de una persona con dinero, pero su trato y su forma de hablar con ella era de una persona humilde, considerada y para nada engreída o arrogante como la de la mayoría de sus compañeros, no tardó mucho en llegar al lugar indicado, se bajó de auto y le agradeció.
Revisó su celular mientras caminaba hacia la entrada y Ben la sujeta del hombro.
– Espera, sé que apenas nos conocemos, pero si no es muy raro me puedes dar tu número.
– No lo creo, tienes novia y como dije antes no me gusta meterme en problemas.
– Entiendo, en ese caso este es el mío, si quieres denunciarme por haber hecho que te estrellaras, debes de tener un número donde localizarme.
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