PENTRIX "El camino del heroe" - Capítulo 26
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26: Capítulo 50.
La sentencia del inquisidor 26: Capítulo 50.
La sentencia del inquisidor En el centro del parque, varios héroes yacen en el suelo, derrotados.
Sus uniformes están desgarrados y sus cuerpos cubiertos de magulladuras tras los intentos fallidos de atravesar el escudo de energía.
Los paramédicos se apresuran a atenderlos.
Dentro del tenue resplandor azul del perímetro, Bigbrain contempla la escena con una sonrisa cargada de burla.
La policía ha establecido su propio cerco para contener a la multitud.
Sin embargo, la gente desoye las advertencias y se aproxima con los teléfonos en alto, grabando a los héroes caídos.
Para ellos, la tragedia se convierte en espectáculo.
Murmullos de incredulidad y sonrisas nerviosas acompañan la tensa situación.
En ese preciso instante, un noticiero de televisión llega con las luces encendidas.
La reportera Sara Miller, junto a su camarógrafo, descienden de la camioneta.
Apenas pisan el lugar, preparan sus equipos para filmar y transmitir la escena, listos para llevar el caos al mundo entero.
Un héroe, de pie frente al escudo, intenta provocar a Bigbrain, buscando sacarlo de sus casillas.
—¿Qué pasa contigo, infeliz?
—grita—.
Sal de tu maldito escudo y arreglemos esto de una vez por todas.
Desde el interior de la burbuja, Bigbrain responde con calma burlona: —Héroe idiota, aún no entiendes nada.
Pero dentro de poco lo comprenderás todo.
En ese preciso momento, la reportera Sara Miller llega y los ve discutiendo.
Se coloca frente a la cámara y comienza su transmisión: —Aquí Sara Miller, desde el gran parque recreativo, reportando para la cadena televisiva estatal 8+.
Un villano, identificado como Bigbrain, ha instalado una pequeña bomba que amenaza con destruir todo el parque.
Bigbrain escucha esto y, visiblemente ofendido, se acerca al borde del escudo, vociferando: —¡Estúpida mujer, eso… —y señalando la bomba— …es una bomba de anti-materia, y destruirá la ciudad completa!
El camarógrafo enfoca el artefacto, cuyo reloj sigue avanzando inexorablemente.
Solo entonces, la reportera comprende la magnitud del peligro.
Con voz nerviosa y temblorosa explica: —¿Anti-materia?
Estamos ante un riesgo enorme, y las autoridades no han logrado controlar a los curiosos.
La cámara muestra a las personas presentes, grabando con sus teléfonos, algunos incluso sonrientes.
Sara continúa: —…Y las autoridades correspondientes no están cumpliendo con su deber.
Bigbrain, ahora riendo con desdén, grita: —¡Así es, mientras todos ustedes, imbéciles, creen que esto es un juego!
La reportera le pregunta: —¿Qué es lo que demanda?
¿Qué es lo que quiere?
El villano solo sonríe ante la pregunta.
El héroe que lo retaba hace unos minutos, ahora claramente asustado al saber que se trata de una bomba de anti-materia, intenta retirarse.
Bigbrain se burla de él: —Contemplen a su héroe.
Cegado por sus heroicos calzoncillos, vino aquí a protegerlos y ahora está aterrado, sabiendo que va a morir.
Han pasado algunas horas más.
Pentrix finalmente llega al gran parque, ahora abarrotado de curiosos, policías, militares y una multitud de medios de comunicación.
Su uniforme de héroe le permite abrirse paso sin dificultad entre la gente.
Un oficial de policía lo intercepta y le explica la situación: —Varios héroes están aquí, pero nadie ha podido cruzar ese extraño campo de fuerza.
Pentrix escucha con atención.
—Yo me encargaré —ordena al oficial—.
Por favor, retire a toda esa gente.
El policía le pregunta su nombre, y el joven responde con calma: —Pentrix.
Camina directamente hacia donde varios héroes observan el campo.
Un reportero, al verlo, comienza a narrar: —Otro héroe está llegando, un chico… —pero un oficial lo detiene antes de continuar.
Pentrix avanza poco a poco hasta quedar frente al escudo.
Otros héroes lo ven aproximarse y le advierten: —¡Ten cuidado, chico, ese campo es muy peligroso!
Sin embargo, él percibe que es su propio poder vibrando en otra escala.
Los ignora, se acerca y levanta la mano, tocando el escudo.
Cierra los ojos, encuentra la frecuencia correcta y sin más atraviesa el campo.
Desde el interior de la burbuja, Bigbrain, aunque visiblemente impresionado, sonríe ampliamente.
Se aproxima a Pentrix y le dice: —Bienvenido.
Te he estado esperando.
Los demás héroes se sorprenden al ver que Pentrix puede tocar el escudo sin sufrir daño alguno.
—¡Es imposible!
—se escucha entre ellos—.
¿Cómo lo logró?
¡Increíble!
Ya dentro del escudo el chico se prepara para enfrentarlo.
El villano retrocede, saca su arma y le apunta.
—Tú… solo tú me has vencido, me humillaste —dice con voz cargada de rabia—.
Y ahora te haré pagar.
Pero antes de que pueda reaccionar, Pentrix realiza un movimiento rápido con su mano.
Un destello azul corta el arma del villano en dos, liberando una resina que comienza a expandirse.
Pentrix toma al villano como si fuera un muñeco de trapo y lo obliga a pisar la sustancia.
Luego, coloca una de sus manos sobre la resina también, dejándolo en una posición incómoda y agachada.
El villano intenta liberarse con todas sus fuerzas.
En esa postura forzada, ve cómo un círculo de energía aparece bajo sus pies y exclama con desesperación: —¡No, otra vez!
El círculo genera un impulso lo suficientemente fuerte para desintegrar la ropa y el equipo del villano, dejándolo desnudo una vez más.
Afuera del escudo, todos —incluso los héroes— comienzan a reír de manera estridente ante la humillante escena.
Un camarógrafo de otra cadena televisiva intenta captar la ridícula posición de Bigbrain desde atrás.
Del otro lado, Sara Miller reporta con firmeza: —Un joven héroe ha llegado y ha logrado entrar dentro del perímetro del escudo.
Ha sometido al arrogante villano de una manera poco ortodoxa.
Ella tira de su camarógrafo, acercándolo lo más posible al perímetro.
El villano, humillado y con la voz quebrada, comienza a gritar: —¡Estúpidos héroes!
¡Ríanse ahora!
Pero al final, ustedes no tendrán nada, ni siquiera un agradecimiento de parte de ellos.
Pentrix se aproxima a la bomba, la toma con la mano y observa cómo el reloj continúa su conteo.
Uno de los héroes afuera, aún riéndose del villano, le dice: —Tu valentía y tu arrogancia acaban de esfumarse, amigo, igual que tu decencia.
—Y luego se dirige a Pentrix—: ¡Oye, chico, desactiva esa maldita cosa de una vez!
Bigbrain sigue discutiendo con el héroe que está fuera: —Una sociedad que odia a sus héroes —dice con voz llena de desprecio— no merece ser salvada.
El héroe responde con convicción: —Nosotros somos héroes, siempre lucharemos por la bondad, la justicia e incluso por el amor.
Al escuchar esto, algo se activa dentro de Pentrix.
Permanece inmóvil frente a la bomba.
Él, que ha conocido tanto el papel de villano como el de héroe, siente en carne propia la verdad que Bigbrain intenta expresar.
Sara Miller continúa su reporte: —Hay una discusión entre el villano y ese héroe, mientras el joven permanece frente a la bomba.
Hablan de la sociedad, y el villano argumenta que no merece ser salvada, quizá en un intento desesperado por evitar su derrota.
Bigbrain, al escuchar a la reportera, espeta con furia: —¿Recuerdan a Mr.
Justice?
(Capitulo 6) Sí, ese gran héroe respetable que lo dio todo, que se rompió cada maldito músculo, cada hueso, que derramó cada gota de su sangre para ayudar a una sociedad ingrata.
¿Y cuál fue el pago que recibió?
Fue asesinado por un humano, simplemente por negarse a registrar sus poderes, para proteger su integridad.
La reportera guarda silencio.
El villano sonríe, satisfecho de haber contenido los ataques de la prensa.
Se dirige al héroe burlón que está fuera del campo: —Incluso tú mismo lo habrás experimentado en carne propia más de una vez.
El héroe reacciona sutilmente.
Bigbrain ha tocado algo en él, y continúa: —Puedes salvarlos cientos de miles de veces, pero nunca te darán el respeto que realmente mereces.
Es un ciclo interminable.
Pentrix permanece de pie frente a la bomba, escuchando la discusión entre el villano y el héroe.
Cada uno de los presentes sabe que esa es una verdad dura e incómoda.
Bigbrain simplemente sonríe: al ver la reacción de los héroes, ha dado en el clavo.
Mientras tanto, el público fuera del escudo continúa grabando con sus teléfonos en alto.
Pentrix baja la cabeza, y finalmente pronuncia dos palabras: —¡Tiene razón!
Los héroes lo miran sin poder creer lo que oyen.
El héroe burlón le habla con desesperación: —Vamos, chico, no creerás lo que ese pobre maniático dice.
El villano no esperaba esa respuesta de su rival.
Se sorprende al escucharlo y su sonrisa comienza a borrarse lentamente, consciente de lo que esas palabras implican.
Intenta desesperadamente liberarse de la resina de su arma.
Pentrix se gira, dando la espalda a la bomba.
Otro héroe, con voz nerviosa y tensa, intenta convencerlo: —Vamos, no es momento de bromear, chico.
¿Te dejarás llevar por las palabras de este loco?
Hay muchas cosas en el mundo, como el amor, el respeto y la empatía… Pero Pentrix responde con una pregunta demoledora: —¿Cuántos de ellos —señalando a los espectadores— te han dado todo aquello que mencionaste?
El silencio es la única respuesta.
Pentrix sale del escudo, dejando solo a Bigbrain.
La mirada del villano ya no refleja arrogancia, sino un terror absoluto al saber que morirá.
Gime, y gruñe tratando de liberarse.
Otro héroe se acerca a Pentrix en un intento desesperado por hacerlo regresar.
—Vamos, chico, ¿de verdad no lo salvarás?
Pentrix le contesta: —Quiero que los mires directo a los ojos y me digas si realmente merecen tu sacrificio.
¿Sabes de verdad qué es la justicia y el respeto?
El héroe no responde.
Solo queda una incomodidad visible.
A la distancia, Sara Miller deja caer unas lágrimas.
Repite en un susurro las palabras de Pentrix: —¿Merecemos su sacrificio?
¿Acaso hemos defraudado a aquellos que alguna vez nos protegieron, sin recibir nada a cambio?
El caos se apodera del lugar y todos comienzan a correr.
Pentrix permanece junto a un par de héroes, devastados, al borde del escudo.
La periodista continúa su reportaje, con voz cargada de emoción y tristeza: —Es lo que viven muchos héroes a diario: ofrecen su sacrificio, su vida.
¿Y qué les entregamos a cambio de ello?
Soy Sara Miller, desde el gran parque… que tengan una bue… La transmisión se corta de repente.
Solo queda el ruido blanco en la televisión.
La bomba estalla.
Un estruendo colosal y un destello iluminan el cielo.
La explosión devasta gran parte de la ciudad.
La transmisión fue vista por el resto del mundo: humanos, Neoevos e incluso los Evos más radicales.
✦ Fin de tomo 2 ✦