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PENTRIX "El camino del villano" - Capítulo 20

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20: Capítulo 19.

Noche de chicas 20: Capítulo 19.

Noche de chicas Estamos en la oficina del último piso del elegante edificio del Frente Unido de Evos.

(F.U.E) Víctor, líder de la organización, se acerca a su hija y al resto del equipo.

—Felicidades, chicos, a todo el equipo por su éxito en la misión.

—Según nuestros contactos e informantes Han llegado a la conclusión de que la corporación está raptando a todo aquel que pueda replicar el misterioso medicamento experimental—explica Víctor—.

Pretenden controlar los costos del fármaco y no quieren competencia con una versión más barata.

Anya pregunta: —¿Qué pasó con el científico que rescatamos?

—Ahora está a salvo y en camino a un lugar donde la corporación no podrá encontrarlo —responde Víctor, con un tono de tranquilidad—.

Pentrix va con ellos.

En otro escenario, el rugido de motores y el chirrido de neumáticos llenan el aire.

Una SUV negra de alta gama, con blindaje tipo militar, surca las calles de la ciudad tejiendo entre el tráfico a una velocidad vertiginosa, mientras una flota de patrullas la persigue incansablemente, sus sirenas aullando en la noche.

Detrás de ellas, en otro vehículo, Kage, la heroína ninja, maniobra con audacia impresionante, sus ojos fijos en la persecución que se desarrolla frente a ella.

A su lado, Elektrobyte (Lía), con una expresión mezcla de asombro y nerviosismo, intenta mantener la calma.

La acción se intensifica.

Un villano, con el rostro desfigurado por la tensión, se asoma por la ventana trasera de la SUV.

Abre la boca en un grito gutural, y de ella emerge un potente rayo de energía naranja que impacta de lleno contra una de las patrullas.

El vehículo policial se eleva por los aires en una explosión de metal y humo, chocando estrepitosamente contra las demás patrullas y deteniendo la persecución en un caos momentáneo.

Desde su asiento de conductor, Kage observa las patrullas inmovilizadas.

Sin dudarlo un segundo, aprovecha la confusión.

Con un movimiento brusco y experto, gira el volante, haciendo que su auto se deslice por un estrecho espacio en el borde de la carretera.

Chispas saltan ruidosamente al rozar la carrocería de su vehículo contra la de un coche estacionado, pero la ninja no disminuye la velocidad.

Elektrobyte, aferrándose al asiento con fuerza, exhala un grito ahogado: —¡Santo cielo, Kage!

—exclama, con el corazón en la garganta—.

¿Quién te enseñó a conducir de esa forma tan…

demencial?

La temeraria ninja, con una sonrisa amplia y desafiante en el rostro, no quita los ojos de la carretera: —¡Usted, jefa!

—responde, con un tono de orgullo en su voz.

En el interior de la SUV fugitiva viajan cinco personas: la líder del grupo, dos de sus secuaces, una investigadora secuestrada y el Evo, responsable de detener a las patrullas.

La líder, con voz fría y autoritaria, le ordena al secuaz: —Encárgate de ellas.

Sin dudarlo, abre la puerta de la SUV en un acto casi desesperado y salta hacia el vehículo perseguidor de las heroínas.

En el otro auto, Elektrobyte ajusta los puños de su uniforme, con los ojos fijos en cómo el villano se abalanza sobre el coche: —¡Kage!

—advierte.

—Sí, ya lo vi —responde la temeraria ninja con calma tensa.

Justo cuando el Evo está a punto de caer sobre su auto, maniobra bruscamente de nuevo.

El atacante pierde el agarre y cae de lleno sobre el asfalto de la carretera, quedando desmayado por el impacto.

Ella sonríe discretamente, mientras Elektrobyte mueve la cabeza, algo exasperada.

La camioneta llega a un lugar sin salida.

Sin más opción, las tres mujeres descienden del vehículo en un intento desesperado por escapar.

Sin embargo, el auto de las heroínas llega casi al instante, bloqueando su huida.

Una de las secuestradoras saca a la investigadora del asiento trasero; la mujer está atada y amordazada.

Del coche emergen Elektrobyte y Kage, con la determinación que las caracteriza, representando lo que son.

La líder del grupo secuestrador es Eagle, una ex miembro de Nest (Capítulo 13).

La acompañan Swallow, una Evo de clase 2 especializada en combate cuerpo a cuerpo y dotada de gran velocidad, y Fénix, una joven con poderes de fuego.

Eagle le ordena a Swallow: —Protege a la investigadora.

Fénix y yo nos encargaremos de ellas.

Kage mira a Eagle con una sonrisa desafiante.

—Jefa, ella es mía — Elektrobyte se concentra en Fénix y observa cómo esta comienza, poco a poco, a transformarse en un ser de fuego puro, su cuerpo envuelto en llamas.

Rápidamente, Eagle aplaude con fuerza y, de sus manos, genera una onda sónica a una velocidad increíble, dirigida directamente hacia la joven heroína.

Kage corre sin perder un instante en dirección a la onda y, con un salto mortal asombroso, logra evadir el ataque sónico de la villana por escasos centímetros.

Justo al aterrizar, vuelve a correr con una velocidad explosiva hacia Eagle.

Con precisión, asesta una patada voladora devastadora que lanza a la villana por el aire, haciéndola rebotar violentamente contra la camioneta blindada.

Elektrobyte ve cómo Fénix arroja un potente flamazo hacia ella.

Sin dudarlo, las manos de la chica eléctrica generan una poderosa descarga eléctrica que se dispara al encuentro de las llamas.

Ambos poderes chocan en el aire, contrarrestándose en una escena visualmente épica de luz y calor.

La líder aprovecha la distracción, se acerca con una rapidez sorprendente y asesta una patada fulminante en la entrepierna de Fénix.

La Evo de fuego se encoge de dolor, haciendo una gran mueca, y cae al suelo, retorciéndose.

Con las dos villanas fuera de combate, ambas heroínas se acercan a Swallow, quien aún mantiene a la investigadora como rehén, usándola como escudo.

La ninja mira fijamente a la villana con una sonrisa burlona: —Ríndete ahora o sufrirás una dolorosa patada en la entrepierna, igual que tu amiga —dice, haciendo una clara referencia a la técnica de su compañera.

Elektrobyte observa a su compañera con una mezcla de sorpresa y diversión ante la burla.

Swallow, al verse rodeada, empuja violentamente a la investigadora contra Elektrobyte.

Esta acción inesperada provoca que Lía tropiece y caiga, liberando a la rehén de su agarre.

Kage, al ver que la investigadora están a salvo, sonríe con confianza.

Es hora de un desafío a su medida.

La escena se transforma entonces en una intensa lucha entre dos expertas en artes marciales: Kage y Swallow.

La ninja comienza su lucha contra su rival y, aunque esta se defiende con agilidad y reflejos espectaculares, la superioridad de Kage en experiencia de combate es evidente.

Es más rápida, más precisa, y cada uno de sus movimientos es un estudio de eficacia.

Ella realiza una finta, como si fuera a saltar por encima de Swallow.

La villana intenta seguirla con la mirada, anticipando un ataque aéreo, pero en el momento crucial del “salto”, Kage cambia su trayectoria.

En lugar de elevarse, lanza un puñetazo directo y contundente a la entrepierna de Swallow.

La chica villana se lleva las manos a la zona impactada con un grito ahogado de dolor, retorciéndose en el suelo.

Kage, victoriosa, mira a su líder con una ceja arqueada, buscando su aprobación o alguna reacción.

Elektrobyte le devuelve la mirada con una sonrisa de incredulidad y un dejo de diversión: —Tonta niña presumida —le dice, negando con la cabeza.

Se apresuran a quitar las cuerdas que sujetan a la investigadora.

—No se preocupe, está a salvo.

Somos heroínas —le asegura con una sonrisa tranquilizadora.

La investigadora, aún temblorosa, agradece a las jóvenes.

Pero, de repente, otro vehículo se aproxima a toda velocidad.

Eagle se levanta con dificultad, tomándose la cabeza con una mano y murmurando: —Es suficiente…

ya es suficiente.

Kage refunfuña: —Esta será una larga noche.

De la camioneta recién llegada descienden varios sujetos intimidantes, armados con bates y tubos metálicos.

Eagle les ordena con voz ronca: —¡Vayan por ellas!

los maleantes corren a cumplir su orden.

Pero en ese instante, el rugido de una motocicleta corta el aire.

El vehículo de dos ruedas vuela por los aires y aterriza en el suelo con violencia, arrastrando en su recorrido a los matones y dejándolos fuera de combate.

Elecktrizide (Anya) y Becca han llegado al rescate de la investigadora, justo a tiempo.

Eagle reconoce a las recién llegadas y su rostro se contorsiona con odio.

—¡Otra vez ustedes!

—sisea.

Fénix y Swallow se ponen de pie con dificultad, aún adoloridas por los golpes.

La escena se convierte en un choque de contrastes: a un lado, dos heroínas con sus llamativos trajes; al otro, los miembros del (Frente Unido de Evos), vestidas con ropas ordinarias que simulan ser personas comunes.

Frente a ellas, las tres villanas, y al fondo, un vehículo más grande se acerca rápidamente.

Anya (Elecktrizide) y Lía (Elektrobyte) se miran desafiándose, sus ojos chispeando con una tensión evidente.

Mientras tanto, Becca y Kage intentan calmar la situación entre ellas.

—¡Pastelito, por favor!

—exclama Becca a Anya, intentando interponerse.

—¡Jefa, jefa!

—Interrumpe Kage a Lía, con un tono burlón y de advertencia—.

¡Así no es como se lucha por el amor del lindo chico!

El momento de tensión entre ambos grupos es abruptamente interrumpido por un soplido ensordecedor de frenos de aire.

Un camión de gran tamaño se detiene con un chirrido metálico a pocos metros de ellas.

El silencio que sigue es breve, pero cargado de ominosidad.

Todas las miradas —las de las heroína, las recién llegadas chicas y la aterrorizada investigadora— se clavan en el enorme vehículo.

Lentamente, una cubierta metálica en la parte trasera del camión comienza a elevarse, revelando con dramatismo el cañón amenazante de un arma Gatling de calibre pesado.

Kage, con la mirada fija en el arma, deja escapar un suspiro de resignación: —Esto se está complicando —murmura, con una seriedad que no le es habitual.

Eagle estalla en una risa desquiciada, su voz cargada de odio visceral: —¡Jajajajaja, me las pagarán, de una vez por todas!

—grita.

La pesada arma rotatoria inicia su siniestro zumbido, sus múltiples cañones girando en preparación.

Sin dudarlo un instante, el grupo de heroínas y la investigadora saltan, buscando desesperadamente cubrirse detrás de la camioneta con blindaje militar.

El arma desata su furia, produciendo un aterrador y ensordecedor: —¡Brrrrrrrrrttt!

—que resuena en la noche, destrozando el asfalto y los edificios cercanos.

Habiéndose se lanzado tras el vehículo blindado rápidamente y, aunque la armadura que las protege resiste los disparos, los proyectiles comienzan a minar poco a poco la estructura.

—Esto es malo —dice Kage en voz baja, mientras la letal arma continúa disparando.

Elektrobyte pregunta a Kage si alguna de sus armas puede ser útil en esta situación.

—Está demasiado lejos —responde la ninja, y enseguida pregunta si la chica que acompaña a Anya tiene algún poder de larga distancia.

Becca responde, desesperada: —¡No!

Anya les grita: —¡Deben esperar a que recargue el arma!

El arma sigue disparando, destrozando el vehículo, hasta que justo en ese instante el sonido cambia y la munición se acaba.

Kage sale disparada hacia el arma con una velocidad impresionante, mientras desenfunda su espada.

Anya (Elecktrizide) sale de inmediato para enfrentar a Eagle.

Esta la espera con una sonrisa siniestra y le suelta: —He esperado este preciso momento.

¡Te mataré!

Tu bonito rostro será lo último que hayas visto hoy.

En ese instante, Eagle aplaude con fuerza, lanzando su golpe sónico.

Anya, con una agilidad sorprendente, se arroja al suelo, gira sobre sí misma y la onda sónica pasa inofensivamente por encima de ella.

Se levanta y corre, abalanzándose directo sobre Eagle para taclearla y derribarla al suelo.

Mientras tanto, Elektrobyte (Lía) lucha nuevamente contra Fénix.

Lía lanza un fuerte chispazo eléctrico que ciega por un momento a la villana, seguido de un golpe directo a la nariz de Fénix.

La joven de fuego, instintivamente, se cubre la cara con ambas manos por el dolor.

Y aprovecha la distracción para patearla de nuevo en la entrepierna.

Fénix cae al suelo, llorando y revolcándose de dolor una vez más.

La heroína se acerca a ella y le advierte con firmeza: —¡Quédate ahí y no te muevas!

Becca y Swallow luchan, sus movimientos se anulan mutuamente en un torbellino de golpes y esquivas.

Mientras tanto, Kage, dentro de la cabina del camión, se mueve como una sombra, tratando a los matones como si fueran sacos de boxeo, haciéndolos rebotar contra las paredes metálicas de la caja hasta dejarlos inconscientes.

No sin antes realizar un salto espectacular fuera de la caja, cortando el cañón del arma Gatling con la hoja afilada de su espada, mientras observa cómo las demás chicas controlan la situación.

Anya se abalanza sobre Eagle, asestándole varios golpes certeros en el rostro.

Eagle intenta responder con un golpe propio, pero Anya lo bloquea con un movimiento rápido, la toma del brazo y la hace girar.

Con una patada precisa, la lanza en dirección hacia Swallow, mientras grita una advertencia a su amiga: —¡Cuidado, Becca, a un lado!

Eagle choca con fuerza contra su compañera, derribándolas al suelo.

Sin darles tiempo a recuperarse, Anya se acerca velozmente y, con un movimiento firme, envuelve a Eagle y a Swallow en un abrazo.

Con una sonrisa enigmática, les susurra a ambas villanas: —Buenas y dulces noches, chicas.

Un zumbido eléctrico intenso y repentino llena el aire.

Y libera una poderosa descarga de energía que recorre los cuerpos de las dos villanas, y caen al suelo, inconscientes.

Un poco más tarde, llega el Coronel Soul acompañado de varias patrullas adicionales.

Observa con una expresión de sorpresa la cantidad de enemigos derrotados esparcidos por el suelo.

Se acerca al grupo de chicas, su rostro mostrando una mezcla de asombro y orgullo, mientras les dedica unas palabras: —Hicieron un gran trabajo, chicas.

La investigadora rescatada es conducida a una patrulla para su seguridad.

Varios policías comienzan a esposar a los detenidos, quejándose y retorciéndose.

Lía (Elektrobyte) se coloca frente a Anya (Elecktrizide) y le pone una mano en el hombro: —Buen trabajo —le dice, con una sonrisa genuina.

Anya sonríe y, con un gesto juguetón, le pone un dedo en la nariz a Lía, replicando el gesto que antes usó con el cazador: —Tú también hiciste un buen trabajo.

Ambas chicas se miran a los ojos de manera intensa.

Kage y Becca reaccionan de inmediato, separando a las dos rivales con un empujón suave, temiendo una nueva confrontación lúdica.

La noche termina con las luces intermitentes de los vehículos policiales iluminando la escena, mientras el silencio se rompe solo por el murmullo de las radios y los lamentos de los adoloridos villanos.

✦ Fin de capítulo ✦

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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