Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 102
- Inicio
- Todas las novelas
- Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente
- Capítulo 102 - 102 Capítulo 102 — No arrastres contigo a tu familia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
102: Capítulo 102 — No arrastres contigo a tu familia 102: Capítulo 102 — No arrastres contigo a tu familia Editor: Nyoi-Bo Studio Obviamente, esa no era la primera vez que Sun Ruying ofendía a alguien, pero como era miembro de la familia Sun, nadie se atrevía a humillarla.
El jefe Sun fingió sonreír ligeramente para ocultar la pena que sentía por dentro ¿Realmente había consentido tanto a la hija que ella no podía ver que había sido quien había empezado el problema?
—¡No, no!
Esto no puede estar pasando —lloró por el pánico Sun Ruying—¡ya sé!
¡Esto es todo culpa de Lu Xinyi!
—¡Ruying!
—gritó el viejo señor.
Estaba perplejo de que la hija se atrevió a acusar a Xin’er de su propia mala suerte.
Si no hubiera lastimado a Xin’er en la gala de caridad, Shen Yi no hubiera ido tras ella de esa manera.
Sun Ruying se sorprendió por el repentino arrebato de él y retrocedió.
—¿No has aprendido la lección?
Si quieres perderlo todo, no arrastres contigo a tu familia.
Si no puedes resolver el problema, entonces, quizá deberías dejar de meterte con gente a la no deberías ofender o deja el negocio en manos de gente competente.
—El jefe Sun golpeó el bastón varias veces, lo que causó fuertes ruidos sordos contra el piso de madera dura.
Después de hablar con la hija, el regresó al dormitorio como si hubiera tomado una decisión sobre algo.
Anteriormente, él había pensado que después de darle algunos de sus activos a los hijos, dejarían en paz a Xiao Xin, pero se equivocó.
Le demostraron que querían todo y que harían lo que fuera necesario para mantener alejada a Xiao Xin de la herencia.
La hija de él tembló del miedo, nunca antes había estado así de asustada ¿Qué debería hacer?
Si no resolvía eso, quedaría mal no solo ante el círculo de amigos, pero ante la comunidad de negocios.
——— Para cuando Lu Xinyi despertó, ya era de mañana.
Su esposo estaba acostado al lado de ella, contras las almohadas y miraba el techo.
La miró cuando ella se movió, le sujetó la mejilla con la palma de la mano y le acarició la piel de un modo relajante.
Una pequeña sonrisa de suficiencia apareció en los labios de él, cuando ella le frotó con la nariz la palma de la mano y le besó la mano.
—¿Todavía duele?
—Ya no —sonrió Lu Xinyi— pero creo que no podré caminar y moverme con libertad estos días ¿Quién cuidará de nuestros bebés si no vamos a estar en casa?
La matriarca Shen les había permitido quedarse en la mansión hasta que Lu Xinyi se recuperara de la lesión.
Eso les daría tiempo para conocerse entre ellos también, pero el pensamiento de dejar solos a los bebés peludos la ponía triste.
—Xue los va a traer más tarde —le acarició la espalda de arriba a abajo, mientras que ella se acomodaba al lado de él.
—Lamento lo de anoche —murmuró ella en voz baja y miró uno de los botones de la camisa de él.
—¿Por qué sientes que debes disculparte?
Tú eres a quien lastimaron y humillaron —dijo Shen Yi entre dientes, cuando recordó la escena que vieron él y la abuela.
—Si no fuera por mí, no te habrías ido temprano de la fiesta.
Shen Yi se rió, esas tonterías no le importaban a él.
—Estarán bien sin mi cerca.
Además, tú eres mi prioridad.
Lu Xinyi se encogió de hombros.
—Mi lesión no es tan grave.
No tienes que consentirme.
Además, esa no fue la primera vez que me pegó mi tía Ruying.
—Se quedó duro su esposo en los brazos de ella.
—¿Nunca te trataron bien?
—Siempre fue así, cada vez que me veían.
Siempre culpándome de algo que no hice.
Fue peor cuando me quedé después de la muerte de mi mamá.
Solo después de que mi abuela Lu me vio con el brazo sangrando, fue que decidió que me quedara con ella.
Shen Yi sostuvo aún más cerca a la esposa y ocultó el destello diabólico de los ojos.
Se iba a asegurar de que Sun Ruying nunca más tuviera oportunidad de recuperarse, cuando le sacara todo.
Mucho después, Shen Yi ayudó a su esposa a cambiarse el vestido de fiesta por un vestido más simple, que le habían llevado antes.
Luego bajó las escaleras con ella en brazos y encontró al resto de la familia sentados en el comedor y por desayunar, cuando ellos dos entraron.
Justo como le había dicho el esposo antes, Lu Xinyi vio a los perros Akita moviendo las colas emocionados y esperando que ella les diera atención.
—¿Cómo está la lesión?
¿Todavía está hinchada?
—le preguntó Shen Huang y miró a Shen Yi frunciendo el ceño.
—No está tan mal —dijo Shen Yi en voz baja, mientras que aceptaba una taza de café que la esposa le estaba ofreciendo.
—¿Te sientes mejor ahora Xin’er?
—le preguntó la señora Shen con una sonrisa afectuosa, mientras que miraba a la nueva —Sí, me disculpo por lo que sucedió anoche.
No esperaba encontrarme con mi tía durante la fiesta —repuso Lu Xinyi asintiendo amablemente.
—Está bien querida.
Lo que importa es que estás bien ahora.
—No fue un buen momento para conocerla anoche señorita Lu.
Soy el padre de Yi, por cierto.
Me puedes decir papá de ahora en más ya que ahora eres parte de nuestra familia —dijo Shen Huang y le sonrió ampliamente al hijo mayor, lo cual Shen Yi ignoró.
—Bien, muy bien.
Espero que su matrimonio nos traiga más bendiciones a la familia —dijo felizmente la señora Shen.
Su querido nieto encontró eventualmente una mujer con la que pasaría el resto de la vida.
Parecía que Lu Xinyi era lo suficientemente sana para tener futuros excelentes nietos.
Estaba emocionada por la idea de que pronto, la solitaria casa de ellos, estaría llena de hijos riendo.
Al oír las palabras de la madre, Shen Huang se rió muy fuerte.
Por fin, le había ganado una apuesta a la madre.
Shen Yi finalmente había encontrado una esposa y, pronto, las apuestas iban a involucrar cuando les daría nietos y nietas Xin’er en el futuro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com