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Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 117

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117: Capítulo 117: Un vestido para hacer bebés 117: Capítulo 117: Un vestido para hacer bebés Editor: Nyoi-Bo Studio ¡Ese marido suyo era un verdadero mocoso!

¡Siempre aprovechando la oportunidad de provocarla sin fin!

Pero ella lo amaba y lo aceptaba tal cual era.

Su matrimonio pudo haber empezado como una farsa, pero los sentimientos de ella crecieron poco a poco, mientras más tiempo pasaban juntos.

Había sido una larga tarde y la había dejado completamente exhausta.

Los mellizos habían estado muy activos a lo largo del día y había intentado estar a la altura de la energía de ellos.

Ella suponía que tener seis años significaba que los ágiles cuerpos toleraban la energía que tenían que quemar en un día.

Ya que los dos niños dormían en paz en el dormitorio, ella solo quería una ducha caliente y dormir cómoda al lado del esposo esa noche.

Lu Xinyi decidió que no debía perder más tiempo, se paró, dejó al esposo que sonreía ampliamente y caminó hacia el baño.

—Me voy a bañar —dijo ella sin mirar a Shen Yi.

—¿No necesitas ayuda?

¿Podía abofetearle la mirada engreída del rostro?

Era tan irritante.

—No, gracias.

Lu Xinyi no tenía idea cuanto tiempo estuvo parada bajo la ducha, pero estaba contenta de que se sentía mucho mejor cuando salió de esta.

Fue a buscar un camisón al vestidor y vio la caja que le había regalado la señora Shen y la miró fijo un rato largo.

¿Era el momento correcto para usarlo con el esposo?

A Lu Xinyi no le importó mucho el camisón que usaría, agarró la caja y sacó el camisón y la bata que había adentro.

No importaba de verdad que iba a usar esa noche porque solo había una forma en la que terminaría.

Shen Yi volvió a la habitación, después de que llevó la laptop y los documentos al estudio y revisó a los mellizos, ansioso por irse a la cama con la esposa.

Se detuvo por la sorpresa de verla a ella sentada en el borde de la cama con las manos superpuestas.

Estaba un poco ruborizada, lo que hizo que él sospechara que había algo que ella no le estaba diciendo.

—¿Estás bien?

—Él se pasó los dedos por el costado de la cara, antes de levantar la barbilla de ella.

—Sí—contestó ella, casi inaudible para él.

Después, él notó el camisón que estaba usando.

Oh, dios ¿Iba a ser esa otra noche de tortura o podría tenerla esa vez?

—¿De dónde lo sacaste?

—le preguntóél, mientras que con los dedos le rozaba el cuello y los hombros expuestos, lo que hizo que ella temblara.

—Me lo dio tu abuela —Lu Xinyi se ruborizó un poco, cuando él tocó la tela del camisón—¿te gusta?

—Mucho.

—Ah, ese camisón era de verdad lindo.

Eso podía pasar como un vestido para hacer bebés, lo cual serviría bien para el propósito.

La abuela estaba realmente desesperada por tener nietos de él y Lu Xinyi y lo había manifestado obviamente al haberle regalado eso a la esposa.

Había un destello de emoción y lujuria en los ojos de Shen Yi cuando miró fijo a la ruborizada esposa.

Se acercó y ella pudo sentir la cálida respiración de él en el rostro.

Inconscientemente, ella se mojó los labios nerviosa, mientras que espera las próximas acciones de él.

La tomó en los brazos antes de besarla y robarle la boca, tomó posesión de la boca de ella como si fuera de él, como si tuviera el derecho exclusivo de tenerla.

El cuerpo de ella se derritió contra el de él y amaba la dureza de su cuerpo apretado contra el de ella.

Shen Yi la recostó sobre la cama y se acomodó para ponerse entre las piernas de ella.

La mirada de él fija con la de ella y ella podía sentir la intensa necesidad en los ojos de él.

—Los mellizos pueden despertarse —le advirtió Lu Xinyi a él, pero le tocó el pelo con los dedos.

No podía evitar tocarle el pelo.

Shen Yi se rió suavemente, mientras que le frotaba el cuello.

Se había asegurado de ver a los mellizos antes y estaba seguro de que no habría interrupciones esa noche.

—Tendrás que ser silenciosa entonces —la provocóél, lo cual causó que ella lo pellizcara.

—¿O quizás puedes esperar a la próxima vez?

—No creo poder esperar.

Estas muy tentadora, especialmente con esto —dijo Shen Yi con voz ronca, lo que le causó a ella escalofríos por todo el cuerpo.

Lu Xinyi pasó los brazos alrededor de él, mientras que él se inclinaba sobre ella.

Lu Xinyi abrió bien los ojos, cuando sintió que la mano de él bajaba por la pierna para separar los muslos para que estuvieran presionados íntimamente.

Ella suspiró suevamente e inclinó la cabeza para aceptar los besos de él y sabía que había seducido con éxito al esposo por primera vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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