Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 119
- Inicio
- Todas las novelas
- Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente
- Capítulo 119 - 119 Capítulo 119 ¿Eres suficientemente digna de tenerlo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
119: Capítulo 119: ¿Eres suficientemente digna de tenerlo?
119: Capítulo 119: ¿Eres suficientemente digna de tenerlo?
Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Qué estás haciendo aquí?
¡No eres bienvenido aquí!
—Lu Xinyi contrajo la mandíbula, mientras que se dirigía al lado de su esposo, quien se quedó en silencio en cuanto notó al presidente Sun.
Se habían conocido antes, pero solo para representar a sus respectivas empresas, a diferencia de ese momento que estaban conectados por el matrimonio de Shen Yi con Lu Xinyi.
—No me voy a quedar mucho.
Solo quería visitarla.
El viejo hombre se había olvidado hacía mucho de cuándo fue la última vez que había visto sonreír a Lu Xinyi.
También, se había olvidado de cómo moverse con libertad y de cómo ser feliz.
Los dolores eran sus compañías constantes, no su propia sangre y parientes y siempre estaban con él.
Las memorias de él lo abrigaban y perseguían, a veces le provocaban una sonrisa amarga y otras, una lágrima.
La chica que fue abandonada y excluida por los propios hijos de él, estaba en ese momento mirándolo fijo con odio y disgusto.
Algo que debería haber esperado, después de los años de dolor y soledad que Lu Xinyi aguantó.
—Entonces vete.
Es muy tarde para que te arrepientas de lo que no hiciste por mi mamá—dijo Lu Xinyi, mientras que temblaba al lado de Shen Yi.
Muy tarde.
Si hubiera sido lo suficientemente hombre para no desabrocharse los pantalones por otra mujer, la esposa de él y la mamá de Lu Xinyi no hubieran sufrido las consecuencias.
Si hubiera sido lo suficientemente fuerte para mantener a los chicos a raya, no la hubieran forzado a la mamá de Lu Xinyi a firmar para quitarle la herencia.
—¿Cuándo planeas volver Xin’er?
—le preguntó el presidente Sun.
Esperaba que no fuera muy tarde para arreglar las cosas con la nieta.
Después de todo, Lu Xinyi todavía era una Sun por sangre.
—Cuándo puedas devolverme el broche de mi mamá¡El que Feiyan me sacó cuando éramos chicas!
—le demandó Lu Xinyi.
Era lo único que quería de la familia Sun, nada más.
El broche se había pasado de generación en generación en la familia Sun.
Quien tuviera el broche iba a tener el derecho de ser el siguiente sucesor de la familia.
Era un broche de una flor Bauhinia roja de estrás que Lu Xinyi recibió de la mamá en el cumpleaños número ocho.
Casualmente, fue el último regalo que recibió de la mamá.
Cuando ella vivía en la mansión Sun, la prima Sun Feiyan se lo sacó y Lu Xinyi jamás volvió a ver el brillo del broche de nuevo.
Ella intentó recuperarlo por años, pero Sun Feiyan se fue a estudiar al exterior hace diez años y se llevó el broche con ella.
Sun Feiyan era considerada la mujer genio y perfecta dentro de la familia Sun.
Sobresalió en lo académico y había sobrepasado a los otros nietos del presidente Sun, lo cual hacía que fuera la mejor candidata para ser la siguiente sucesora de la empresa Sun.
En la actualidad, tenía el título de la joven jefa de la familia Sun.
Una heredera ¡Algo que Lu Xinyi tendría que haber sido y no Sun Feiyan!
—¿El broche?
—preguntó el presidente Sun con los ojos entrecerrados y sujetó las manos detrás de la espalda—.
Solo puedes tenerlo si aceptas el título como mi sucesora.
—Eso jamás va a pasar —dijo con desprecio ella.
Shen Yi observaba el inusual comportamiento de la esposa.
Nunca la había visto así de agitada, desde que la conoció en el crucero ¿Era el odio que sentía por la familia de la mamá tan profundo, que el solo hecho de ver al abuelo la había puesto así?
Ella ni siquiera había mencionado el broche del cual hablaban.
Sun Feiyan.
Shen Yi estaba seguro de que había escuchado ese nombre antes, pero no podía recordar cuando.
Él inclinó la cabeza y presionó los labios, mientras que intentaba recordar dónde había escuchado ese nombre.
Lu Xinyi solo se había burlado de la tía Ruying y la prima, Sun Qiyan, durante la gala de caridad de los Shen.
Nunca tuvo la intención de unirse a la familia Sun sólo para elevar el estatus de ella en la sociedad y vivir una vida lujosa.
Solo quería vivir en paz con Shen Yi, mientras que recuperaba todo lo que le perteneció a la madre mientras que estuvo viva.
—Entonces, debes olvidarte de el.
Solo la joven jefa puede tener el broche.
Tu mamá te lo puede haber dado, pero, ¿crees que eres suficientemente digna de tenerlo?
El presidente Sun ya había tomado una decisión.
Si ese era el modo de que Lu Xinyi aceptara su responsabilidad como la joven jefa de la familia, le sacaría el broche a la otra nieta, Sun Feiyan.
Lu Xinyi tenía las cualidades de una heredera tanto como la mamá y la abuela.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com