Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 140
- Inicio
- Todas las novelas
- Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente
- Capítulo 140 - 140 Capítulo 140 Tu bebé de comida
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
140: Capítulo 140: Tu bebé de comida 140: Capítulo 140: Tu bebé de comida Editor: Nyoi-Bo Studio Tres días después…
Lu Xinyi miraba fijo el reflejo de ella en el espejo del baño.
Se subió la remera hasta abajo del pecho y escudriñó la masa amorfa de grasa que antes no estaba en su cuerpo.
De verdad había subido de peso en las últimas semanas.
Un pequeño bulto en la parte de abajo de la panza podía pasar como panza de embarazada.
Con razón la señora Shen pensó que estaba embarazada.
Desde el incidente del chocolate, Shen Yi había insistido en que se sirviera solo dos porciones de postre cada día y debería sacar las barras de chocolate y papas fritas no saludables de la lista de compras.
Lu Xinyi a regañadientes aceptó porque sabía que sería para mejor, pero, demonios, levantarse temprano a la mañana no era lo que quería como castigo.
¿Qué diablos pasó con el “tengo una mejor idea para ayudarte a perder peso”?
Qué plomazo.
Lu Xinyi se enojó.
Abrió la puerta del dormitorio y miró fijo al dormido esposo.
Con una amplia sonrisa, corrió y saltó hacia el esposo y cayó encima de él con un fuerte ruido sordo.
Shen Yi, quien dormía pacíficamente, refunfuñó cuando sintió que se sentaba a horcajadas sobre la cadera de él y le zamarreaba los hombros.
—¡LU XINYI!
¡¿Por qué estás actuando como un bebé tan temprano?!
—La fulminó con la mirada.
Miró la hora en el reloj de la mesita de luz y vio que eran solo las seis DE LA MAÑANA.
Demonios, todavía faltaba una hora para que se despertara.
Lu Xinyi revoleó los ojos.
Si ella iba a sufrir, Shen Yi debería acompañarla a correr a la mañana.
Se levantó la camisa antes abajo del pecho para que le viera el estómago descubierto.
—No creo que se vaya a ir pronto —se quejó ella.
Shen Yi le pasó las grandes manos por el estómago descubierto.
—Felicitaciones Xinyi.
Tú bebé de comida se está mostrando finalmente —se burlóél, lo cual hizo que ella lo abofeteara fuerte.
—¡¿Me estás diciendo gorda?!
—No, no.
Obvio que no cariño.
Te voy a seguir queriendo incluso si te convertís en una masa amorfa.
—Shen Yi sonrió ampliamente y le acarició las suaves piernas.
——— Decir que Shen Yi estaba teniendo un mal día era quedarse corto.
Primero, la esposa lo había despertado temprano para que la acompañara a correr a la mañana con los perros, ya que Shen Xue había decidido saltarse la rutina de la mañana.
Segundo, recibió una llamada de que un imbécil se robó el casi nuevo auto de él en el estacionamiento del edificio donde trabaja.
Tercero, Lu Xinyi se rehusó a tener relaciones sexuales a la mañana, ya que seguía enojada porque él la había obligado a restringir la cantidad de azúcar que consumía.
—No me importa quién tiene la culpa aquí, pero quiero mi auto de vuelta y encontrar al imbécil que se atrevió a robarlo.
Cóbrale todo lo que puedas hasta que aprenda la lección de no tomar cosas de otros, ¡especialmente las mías!
—Shen Yi estaba furioso hablando por teléfono, antes de desconectar la línea.
¡Qué inútiles los de seguridad!
¿Qué estaban haciendo que alguien entró y se llevó el auto?
—Mi pobre bebé, se lo llevó un idiota que no puede comprarse su propio auto.
Ah, no te preocupes.
Papi te va a encontrar y me voy a asegurar de que le corten las manos de ladrón que tiene, para que no pueda llevarte lejos mío.
—¡Cariño!
Si no bajas ya mismo…
—La advertencia de Lu Xinyi lo volvió a la realidad.
Se cambió y se puso pantalones deportivos y la camisa blanca quejándose.
No se preocupó de arreglarse el pelo y solo se pasó los dedos por el.
Corrió escaleras abajo, solo para encontrar que la esposa y los perros se habían ido sin él.
Dudó sobre si debía seguirla o no, pero la manera en la que movía ella las caderas y el trasero, lo tentó y Shen Yi decidió seguir a la esposa.
Si algún hombre se atrevía a mirarla, le iba a agujerear los ojos y se los iba a arrancar.
Una hora más tarde, la pareja casada paró en un café para desayunar.
Ya que la señora Jin estaba cuidando a los mellizos e iba a preparar el almuerzo cuando despertaran, Lu Xinyi no estaba preocupada.
—¿Puedo tomar helado?
—le preguntó al esposo.
—¿Esta mañana?
¿Te olvidas de porque estamos corriendo en la mañana?
—le dijo y le arqueó una ceja a Lu Xinyi.
—¿Por favor?
—Lo miró como un cachorrito.
Demonios.
Él debería haber sabido que nunca le ganaría a ella.
Shen Yi se guardó las quejas para él y les llevó un cono de helado a cada uno.
Lu Xinyi se sentó junto a él en el banco, mientras que los dos perros deambulaban alrededor de ellos y jugaban y rodaban en el pasto.
—Mmm, que delicioso —Lu Xinyi hurgó en el helado y lo lamió con la lengua sin saber el efecto que causaba en Shen Yi o deberíamos decir el pequeño Yi, para ser más específicos.
—Demonios ¡No mires!
¡No mires!
—Se obligó a no mirar a la esposa, pero la lengua le estaba dando ideas indecentes.
Se movió en el asiento con la esperanza de no tener una erección por la escena de ella.
—Si no te tomas el helado, se va a derretir —le dijo Lu Xinyi medio lamiendo el helado, los labios se mancharon de helado, lo que hizo que él maldijera mentalmente.
Shen Yi tragó y empezó a comer el helado ¿Quién demonios estaba castigando a quien en ese momento?
Lu Xinyi sonrió y terminó el cono de helado más rápido que él y lo hizo con un fuerte crujido, lo que hizo que el pequeño Yi se encogiera a su tamaño normal.
—Gracias a dios —suspiró Shen Yi.
Por lo menos, se salvó de avergonzarse a sí mismo en público.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com