Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 168
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168: Capítulo 168.
Especial de San Valentín: Besos de chocolate 168: Capítulo 168.
Especial de San Valentín: Besos de chocolate Editor: Nyoi-Bo Studio Shen Yi se quejó internamente, sin entender por qué tenían que pasar las vacaciones en un orfanato en vez de ir a un destino turístico como el resto del mundo.
Nunca entendió por qué su abuela y su padre gustaban de hacer este tipo de eventos.
Oh, no, quizá San Valentín no era considerado una “vacación” entre familia.
A la edad de 13 años, ya sabía que este día era para ser celebrado en pareja.
Cuando sus padres aún estaban juntos, vagamente podía recordarlos teniendo una cita.
Se encogió de hombros.
Al menos no tuvo que pasar el día en la escuela donde su casillero y su pupitre estarían llenos de horribles chocolates por parte de extraños.
Se acomodó el cuello y se sacó la corbata.
Esa maldita corbata que lo hacía parecer un perro con una correa.
—En serio, Yi.
¿Por qué no puedes dejarte la corbata en el cuello por solo unas horas?
—reprendió Shen Huang a su hijo mayor.
Luego volteó a ver su hijo menor—.
¡Y, Xue, deja de comerte el chocolate para los niños!
¡Vi lo que hiciste!
¡Lleva esos dulces y chocolates a donde pertenecen!
Shen Xue hizo un puchero antes de conceder a su padre.
—Sí, papá Una vez que llegaron a su destino, los hermanos Shen salieron de la limusina, solo para ser saludados y acosados por chicas jóvenes gritaban y chillaban por ellos.
El pequeño Shen Xue de 8 años se escondió rápidamente detrás de su hermano mayor mientras miraba a las chicas locas a su alrededor.
—¡Es por eso que odio a las chicas!
¡Están locas!
¡Juro que nunca voy a tener hijos si tengo que casarme con chicas desquiciadas como ellas!
—se quejó Shen Xue.
—Finalmente algo en lo que estamos de acuerdo, hermano —murmuró Shen Yi al lado de Shen Xue.
La Matriarca Shen, que estaba escuchando a sus nietos, negó con la cabeza y le dio una palmadita en el brazo a Shen Huang.
—Pobre de mí¿Acaso esto significa que nunca más podré tener otro nieto?
—le preguntó a Shen Huang.
—Mamá, todavía son jóvenes.
Cambiarán de opinión cuando venga la mujer adecuada —le aseguró Shen Huang a su madre.
Él había sido así en su juventud.
A la mierda San Valentín.
¿Cómo es que las chicas se vuelven locas en este día?
Shen Yi y Shen Xue acordaron que prohibirían la celebración del Día de San Valentín una vez que asumieran sus posiciones en el Grupo Shen.
—¡Ah, jóvenes maestros!
¡Por aquí, por favor!
—Una anciana se acercó a la multitud y les dio abrió paso para que pudieran entrar tranquilamente.
Los hermanos Shen ya estaban angustiados por los acontecimientos externos y se alegraron de que alguien los hubiera salvado de la multitud demente.
—Parece que ahora hay más niños en comparación con la última vez que vinimos —comentó la señora Shen mientras miraba el entorno gris y sin vida del orfanato.
Le rompió el corazón, sabiendo que estos niños se vieron obligados a mantenerse alejados de sus hogares legítimos donde se les podía dar amor incondicionalmente.
—Ciertamente, señora Shen.
La menor es una bebé de un mes, y el mayor tiene quince años.
El gobierno tiene regulaciones estrictas sobre la adopción de niños, por lo que es difícil para nosotros darles a cada uno de ellos un nuevo hogar.
Nos esforzamos en satisfacer sus necesidades básicas hasta que puedan abandonar este lugar y comenzar su nueva vida fuera de este orfanato.
—No se preocupe por la financiación, señora Cheng.
Shen Group le asegura que seguiremos apoyando su misión para estos niños —comentó Shen Huang, mientras que la señora Shen asintió a su lado.
Shen Yi y Shen Xue intentaron no vomitar ni desmayarse con la cantidad de corazones rojos y rosados que les dieron al entrar al orfanato.
Se sentían atrapados y sofocados con la cantidad de corazones y chicas que gritaban a su alrededor.
—Xue, toma los chocolates y dáselos —dijo Shen Yi forzando a su hermano menor a tomar la bolsa de chocolates.
Nunca aceptaría asistir a otro evento de San Valentín en el futuro.
Una vez que fuera presidente de Shen Group, nunca permitiría que nadie manchara su compañía con adornos de corazón enclenques cada vez que llegara el día de San Valentín.
—¿Qué?
¿Por qué tengo que hacerlo yo?
—se quejó Shen Xue, no le gustaba la idea de estar expuesto a las chicas que posiblemente tenían piojos.
—¿Acaso olvidaste que cupido es un niñito?
¿Necesitas pañales para poder completar tu vestimenta o qué?
—señaló Shen Yi.
Mirando por encima de su hombro, Shen Yi vio a su padre y su abuela riéndose detrás de ellos.
¡Já!
Él lo sabía ¡Estuvieron planeando esto todo este tiempo!
Rápidamente huyó de la escena para salvarse de una mayor humillación.
No planeaba hacer el ridículo.
Ah, se preguntaba dónde podría esconderse mientras Shen Xue sufría con todas esas chicas.
Shen Yi sonrió mientras saltaba por la ventana abierta y corría hacia la parte trasera del edificio del orfanato para encontrar un lugar donde poder dormir una siesta.
—¡Esto tiene ser una puta broma!
—exclamó Shen Xue.
La mirada filosa de la señora Shen lo hizo callar.
Olvidó que él y Shen Yi no podían maldecir en público.
¡Maldita sea!
pensó Shen Xue.
¿Por qué tenía que ser Cupido?
La anciana del orfanato le entregó a Shen Xue un disfraz de Cupido, para su horror.
¡Estaban hablando jodidamente en serio!
¿Acaso querían que fuera el Cupido de estas chicas?
¡Ah, esto era tan vergonzoso!
Si sus compañeros se enteraban de lo que hizo en el Día de San Valentín, ¡todos se reirían y se burlarían de él!
Por otro lado…¿acaso alguna vez han visto a un Cupido tan guapo y hermoso en su vida?
—Ahora ve, Xue.
Ponte tu disfraz y dale un beso a esas chicas.
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