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Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 169

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169: Capítulo 169.

Especial de San Valentín: Besos de chocolate 169: Capítulo 169.

Especial de San Valentín: Besos de chocolate Editor: Nyoi-Bo Studio La pequeña Lu Xinyi de ocho años tarareaba una canción mientras intentaba crear un collar de flores.

Su abuela, la mamá de su papá, tenía que recogerla del orfanato en el cual se estaba quedando temporalmente.

Su madre había muerto recientemente y ella se rehusaba a seguir viviendo en la mansión Sun, por temor a que sus tías le pegaran de nuevo y Sun Feiyan le arrebatara sus juguetes y libros favoritos.

¡Odiaba ese lugar!

Estaba lleno de gente malvada como la tía Ruying y su prima Feiyan!

Cuando Sun Feiyan tomó su insignia, el último regalo que había recibido de su madre, su tía Ruying le dijo que ella ya no pertenecía a la familia Sun, así que era mejor que Sun Feiyan se lo quedara.

Esas malvadas podrían quedárselo por ahora, ella encontraría la forma de recuperarlo.

Estaba tan ocupada con sus pensamientos que no se dio cuenta de la figura que caía de la ventana del segundo piso.

Sus ojos se ensancharon cuando vieron a un niño grande caer en su collar de flores.

—¡Nooooooooooooooo!

¡Mis flores!

—lloró.

Shen Yi la agarró del brazo y le tapó la boca.

Puso un dedo en sus labios para decirle que se callara.

—Shhhhhh, no llores.

Te daré algo —dijo La pequeña Xinxin sacó su mano de su boca y sollozó.

Miró a hacia abajo, donde su arruinado collar de flores, antes de fulminar con la mirada al chico que lo destrozó.

Shen Yi tomó algunos besos de chocolate, unos bombones de tamaño pequeño, de su bolsillo y los posó en las pequeñas manos de la niña.

Ella se los tiró de vuelta.

—¿No te gustan?

Lu Xinyi negó con la cabeza.

—Me estás dando tus besos.

¿Acaso te casarás conmigo?

—preguntó Shen Yi la miró atónito por sus palabras.

¿De dónde carajos sacó esa idea?

—Mi mami me dijo que no debía hablar ni aceptar dulces de desconocidos.

También dijo que cuando alguien me da sus besos, deben casarse conmigo primero —dijo parándose del suelo en el cual estaba sentada y sacudió su vestido rojo y blanco.

Shen Yi se alejó de las flores destrozadas y se sentó correctamente.

Le echó un vistazo a la niña antes de asentir para sí mismo.

Sus palabras tenían sentido.

Ella no debería aceptar dulces de extraños.

Quien hubiera sabido que en el futuro sería sobornada con comida para que aceptara casarse con él.

Ah, pero eso era demasiado lejano de su presente, ambos niños no estaban conscientes de su futuro.

—No soy realmente un extraño.

Mi familia ha estado apoyando este orfanato durante años y esta es la primera vez que te veo aquí.

¿Cómo te llamas?

—Xinxin.

Eso es todo lo que tienes que saber, hermanote.

Ahora, ¿qué puedes hacer para redimirte por lo que le hiciste a mis flores?

Shen Yi se rascó la cabeza.

Al menos ella no estaba llorando.

—No lo sé.

¿Qué quieres?

—¡Juega conmigo!

—propuso ella sacando una muñeca de su baúl de juguetes y se la dio a Shen Yi—.

Juega a la casita conmigo.

Ese es nuestro bebé.

¿Quieres darle un nombre?

Los ojos de Shen Yi casi se salieron de sus cuencas.

Esta chica era peligrosa.

—Uhh…no, gracias —dijo él y le devolvió la muñeca a Lu Xinyi, quien hizo un puchero—.

No soy bueno con los niños.

Además, todavía somos muy jóvenes como para tener hijos —explicó.

—¿Cuantos años tienes?

—preguntó Lu Xinyi.

Volvió a poner la muñeca en el cofre y sacó un tablero de ajedrez para el alivio de Shen Yi.

—Trece —respondió.

—Qué viejo —dijo la niña riéndose.

Shen Yi frunció el ceño.

¡Estaba ofendido!

Trece no era tan viejo.

—¡No tan viejo!

¿Y tú?

¿Cuántos años tienes?

—¡Tengo ocho!

—repuso Lu Xinyi levantando sus dedos para mostrárselo.

—Eres demasiado pequeña para ser una niña de ocho años —asintió Shen Yi.

—¡Oye!

¡Todavía estoy creciendo!

Sólo tengo ocho años, y pronto, seré una mujer adulta.

¡Una mujer linda como mi mami!

—dijo la pequeña Xinxin frunciendo el ceño.

—Claro, si tú lo dices —admitió Shen Yi y observó a la chica mientras preparaba el tablero de ajedrez para que jugaran—.

¿Sabes jugar al ajedrez?

La chica negó con la cabeza.

—No, pero parece que tú sí sabes.

¿Podrías enseñarme, por favor?

—Por supuesto —repuso él y entonces empezaron a jugar.

—¿Por qué estás aquí?

—preguntó mientras colocaba su caballo para bloquear los movimientos de los peones enemigos—.

No estás aquí para adoptarme, ¿verdad?

Shen Yi se quedó sin aliento.

Mierda, no.

Prácticamente criaba él solo a su hermano menor mientras su padre y su abuela estaban ocupados en el trabajo.

No podría soportar otro niño para cuidar.

—No, solo estamos haciendo una visita, y no soy tan viejo como para adoptar un niño —señalóél.

—Y somos muy jóvenes para tener bebés —añadió Lu Xinyi.

—No sabía que ya estabas planeando casarte con alguien tan joven, hijo.

—Shen Huang llegó al jardín donde jugaban los niños.

Ellos no lo habían oído llegar.

—¡Ya tengo ocho!

—exclamó la pequeña Xinxin.

—Sí, sí.

Ocho y aún bajita —respondió Shen Yi mientras movía a su reina al otro lado, tratando de engañar a la chica para que dejara una abertura para él poder atacar después.

—¡Y tú eres viejo!

—Sólo soy cinco años mayor que tú.

Shen Huang nunca había visto a Shen Yi interactuar con otro niño de su edad, y era una sorpresa que le permitiera a esta chica hacerle compañía.

Por lo tanto, era una buena oportunidad para saber algunas cosas sobre ella.

—¿Qué quieres ser cuando seas grande, pequeña?

—¡Me convertiré en chef como mi papi!

¡Luego nos casaremos!

—señaló a Shen Yi—.

¡Y vamos a vivir en una casa grande con perros!

—Ese es un gran sueño.

¿Estás segura de que vas a casarte con él cuando crezcas?

—Shen Huang se rió.

Lu Xinyi se encogió de hombros.

—No si ya es un viejo gruñón.

A nadie le gusta un gruñón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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