Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 173
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- Capítulo 173 - 173 Capítulo 173 — Como si Sun Qiyan pudiera lastimarme
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173: Capítulo 173 — Como si Sun Qiyan pudiera lastimarme 173: Capítulo 173 — Como si Sun Qiyan pudiera lastimarme Editor: Nyoi-Bo Studio *Recuerdo* —¡¿Qué estás haciendo aquí?!
¡No puedes estar aquí!
Somos las únicas que tenemos permitido jugar aquí.
La pequeña Lu Xinyi refunfuñó, mientras que Sun Qiyan la empujaba hacia el piso.
No había hecho nada malo y, sin embargo, ese grupo la estaba intimidando de nuevo.
—¡Miren!
¡Todavía usa bombachas de Hello Kitty!
—exclamó otra niña riéndose y señalando a Lu Xinyi.
Lu Xinyi se tiró rápido la remera hacia abajo porque estaba avergonzada.
De verdad odiaba a Sun Qiyan y esa ciertamente no era la primera vez que ella y las amigas se burlaban de ella.
Se paró solo para que la empujara de nuevo.
Los ojos rebalsaban de lágrimas, pero se rehusaba a quedar como una debilucha.
—¡Vete!
¡Déjala en paz!
—Otra joven niña corrió enfrente de ella y la defendió del grupo de Sun Qiyan.
Lu Xinyi parpadeó para que se le fueran las lágrimas y vio como la niña de cinco años, Sun Qiushan, le tiraba puñetazos a la hermana, los cuales Sun Qiyan esquivaba con facilidad.
—¡Qiushan!
¡Para esta tontería!
—le dijo a la niña, quien había empezado a llorar.
—¡No!
La hermana mayor es mala.
No lastimes a la hermana Xinxin ¡Tú eres mala!
—dijo Sun Qiushan llorando aún más fuerte.
—¿Una bebé llorona está salvando a Lu Xinyi?
—dijo otra niña de pelo largo y enrulado riéndose—.
Ambas todavía necesitan usar pañales —dijo y el grupo se rio aún más fuerte.
—¡Sí!
¡Sí!
¿Por qué no dicen llorando las dos al mismo tiempo “¡quiero a mi mami!”?
—le dijo Sun Qiyan a Lu Xinyi, quien intentaba consolar a la otra niña que lloraba.
Sun Qiushan enterró la cara en la ropa de Lu Xinyi y lloró más fuerte—.
Oh, casi lo olvido ¡Tú no tienes más una mami!
—dijo Sun Qiyan riéndose aún más fuerte.
Lu Xinyi la fulminó con la mirada ferozmente.
Ciertamente, la madre se había muerto la semana anterior, cuando ella entró al hospital.
Ella se enteró que se había muerto cuando una enfermera, que era amiga de la madre, fue a consolarla.
—¡Vete al carajo!
—No era de la clase de persona que insultaba a los demás.
Los padres le habían dicho que no era algo lindo de decirle a los otros, pero Lu Xinyi no podía evitar enojarse cada vez que Sun Qiyan la insultaba a ella y a la madre.
—¿Q…qué?
—¿Estás sorda?
¿Necesitas audífonos?
Estúpida —espetó Lu Xinyi resoplando y limpiándose la mugre de la pollera.
—Tú.
—¿Qué significa esto?
—La voz de otra niña resonó desde el balcón encima de ellas.
Levantaron la mirada y vieron a Sun Feiyan que las miraba con una mirada fría.
Miró primero a Lu Xinyi y después a Sun Qiyan—.
Qiyan, ¿no te dije que no lastimes a Lu Xinyi?
—¡Ella empezó!
—dijo Sun Qiyan señalando a Lu Xinyi y acusándola de haber hecho algo que hizo Sun Qiyan.
—No me importa quién empezó¿No tienes una clase de música a la que ir hoy?
¿Por qué estás todavía aquí?
Ve y reúnete con tu tutor —dijo Sun Feiyan con un tono superior.
Luego, miró a Lu Xinyi, a quien miró con el mismo desprecio.
—Pero.
—Sun Qiyan intentó discutir, pero Sun Feiyan la interrumpió.
—Sin peros.
Solo ve.
No quiero escuchar o ver que estás lastimando a Lu Xinyi de nuevo.
Me voy a asegurar de que el presidente Sun se entere de esto, si te atreves a hacerlo de nuevo —le advirtió Sun Fieyan, antes de irse y dejarlas.
Una vez que se fue, Sun Qiyan fulminó con la mirada a Lu Xinyi y a la hermana menor.
Demonios Sun Feiyan.
Solo porque el presidente Sun había visto potencial en ella, ¿se creía que podía darle órdenes?
Se tentó de golpear de nuevo a Lu Xinyi, pero la amiga le agarró el brazo.
—Vamos Qiyan.
No creo que esté bromeando Feiyan.
El presidente Sun sí nos dijo que tratemos bien a Lu Xinyi.
Si se entera de lo que le estamos haciendo…—La amiga estaba claramente preocupada por lo que podría pasarles.
Lu Xinyi le mostró el dedo del medio, sin mover un pelo ¡Ja!
Estaba tan contenta de que no tenía que padecer esas ridículas lecciones para convertirse en una señorita.
Sin embargo, qué lástima para Sun Qiyan, no podía comer errores en la mansión Sun, mientras que Lu Xinyi podía salirse con la suya con cada travesura que hacía.
—¿Por qué tú…?
—Sun Qiyan levantó el brazo para golpear a Lu Xinyi en la cara, pero la arrastraron las amigas.
El pequeño escándalo en la propiedad Sun se disipó.
Lu Xinyi se tiró al suelo con Sun Qiushan.
Miró a la distante prima y no podía entender por qué esa niña la cuidaba.
—¿Por qué no golpeaste también a la hermana mayor?
—le preguntó Sun Qiushan, mientras que se secaba las lágrimas de las mejillas con las sucias manos.
Lu Xinyi se rió nerviosamente.
Era tan obvio que ella y Sun Qiyan nunca se llevarían bien.
—Solo voy a hacer que se vea más estúpida, si la golpeo.
Un golpe puede aplanarle el cerebro de pájaro que tiene —murmuró para sí misma.
——— *Tiempo presente* —¿Estás bien?
¿Te lastimó de alguna manera?
¿No te amenazó?
—Xiao Lan la bombardeó con preguntas como una mamá gallina.
—Relájate Xiao Lan.
Como si Sun Qiyan pudiera lastimarme —le contestó Lu Xinyi.
Había pasado una hora desde que se había encontrado con la prima y Xiao Lan tenía un humor agitado y estaba nerviosa.
Si ese era otro síntoma del embarazo de la amiga, Lu Xinyi se preguntó cuán absurda podría ser ella una vez que estuviera embarazada de Shen Yi.
—¿Estás segura?
—Totalmente.
Pasaron por un negocio que se llamaba Starlight y Lu Xinyi recordó que esa misma marca era la que Yuan Jin y Xia Yuhan le habían mencionado antes ¿No era esa la misma marca de ropa que compró Sun Feiyan con su propio dinero?
Lu Xinyi miró el negocio y la mirada fue a parar al maniquí en exhibición cerca de la entrada del negocio.
El maniquí estaba usando un vestido no muy femenino y acampanado.
El diseño le parecía muy familiar y, si tenía razón, ese podría ser uno de los diseños que Starlight le copió a la colección de Flair Apparel.
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