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Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 180

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180: Capítulo 180 — Todos rompemos nuestras reglas por alguien 180: Capítulo 180 — Todos rompemos nuestras reglas por alguien Editor: Nyoi-Bo Studio Para ser honesto, si la esposa no lo hubiera llamado, Shen Yi hubiera llamado a Qiao He para seguirle el rastro a Lu Xinyi para saber dónde estaba.

No mentiría sobre eso porque él sabía que ella estaba atrapada en alguna clase de problema otra vez, cuando no fue a la casa con los mellizos.

Shen Yi no tenía idea de por qué Lu Xinyi siempre terminaba enredada en problemas.

Sin embargo, se recordó no hacer nada imprudente.

Si estaba en lo correcto sobre que Lu Xinyi estaba en problemas, no sería bueno ser descuidado.

Uno de los dos debería estar lucido para ver el problema que había.

Estaba lloviznando un poco afuera.

Shen Yi se puso la campera, agarró las llaves y dejó a los mellizos con la señora Jin.

Todo era, porque ella era la esposa, que él se dejaba arrastrar fuera de su casa e ir a recogerla a cualquier cuchitril en donde estuviera atrapada.

Era porque ella era su Lu Xinyi que el en ese momento estaba manejaban contra la lluvia hacia la estación de tren, la cual estaba varias cuadras más allá de la subdivisión exclusiva de ellos.

Sin embargo, Shen Yi no sabía qué sentir cuando estacionó el auto y encontró a la esposa parada en el pedestal con una expresión de derrota en el rostro.

Lucía como un gatito, al cual lo abandonó el dueño.

Pobre Lu Xinyi ¡Alguien debía de haberle hecho algo malo a la esposa!

Lu Xinyi miró hacia el cielo e exhaló profundo.

Había estado lloviendo fuerte y todavía no veía a Shen Yi.

Prometió llegar en quince minutos, pero Lu Xinyi sabía que era imposible que llegara a tiempo con ese clima.

Entonces, de nuevo, una pequeña sonrisa apareció en el rostro de ella, cuando vio el auto de Shen Yi del otro lado de la carretera.

Shen Yi se quedó en el asiento del conductor y esperó a que la esposa entrara al auto.

Estaba muy tentado de agarrarla y preguntarle qué le pasaba, pero se contuvo.

Solo esperó pacientemente a que Lu Xinyi le contara qué estaba pasando.

—Xinyi —saludó a la esposa y notó que tenía el cabello mojado.

Ella simplemente se miró las manos y se rehusó a mirarlo a él.

—Gracias —susurró ella, mientras que él encendía el motor del auto y empezaba a manejar de vuelta a la casa.

La atmósfera dentro del auto era deprimente, con Lu Xinyi enojada en el asiento del pasajero y rehusándose a hablar con el esposo.

—¿Me quieres contar qué está pasando Xinyi?

—Gong Yijun —le contestó Lu Xinyi y miró hacia afuera de la ventana— me atacó.

Nos culpó por la desgracia que está viviendo ahora mismo.

Cuando Shen Yi escuchó esas palabras, instintivamente, pisó muy fuerte el freno y detuvo el auto al costado de la carretera.

Con el fuerte chillido que hizo, Lu Xinyi supuso que había dejado una marca en la carretera.

—¡Shen Yi!

¡¿Qué demonios?!

—Lu Xinyi se agarró con fuerza del costado de la puerta.

Se le aceleró demasiado el corazón a ella, mientras que miraba con los ojos bien abiertos al esposo.

Estaba muy agradecida de que tenía el cinturón puesto o si no hubiera salido disparada hacia adelante.

—¿Te lastimó?

—Shen Yi estaba furioso.

Si era posible, los ojos de él se verían rojos de la ira.

Esa rata se las había ingeniado para lastimar a su esposa ¿No había aprendido la lección de la última vez?

Si romperle el brazo no era suficiente para Gong Yijun, a Shen Yi no le importaría romperle las extremidades permanentemente.

—Es…estoy bien —le contestó, pero se dobló de dolor cuando Shen Yi le tocó el brazo que le había lastimado el ex novio.

Shen Yi le soltó el brazo, como si se hubiera quemado él, cuando vio la expresión en el rostro de ella.

Shen Yi le agarró la barbilla para que lo mirara.

Miró esos ojos marrones, redondos, grandes y mojados, ojos que jamás se cansaría de mirar.

—Estoy cansada Shen Yi ¿Por qué todos me culpan por las decisiones de ellos?

¿Por qué siempre me quedó con las sobras?

¿No me merezco ser feliz?

—Xinyi, va a haber días duros, pero no van a durar —le dijo mientras le colocó un mechón de pelo suelto detrás de la oreja y le secó las lágrimas, las cuales ella no sabía que le caían.

—¿Por qué eres tan bueno conmigo?

¿Cómo puedes ser tan fuerte cuando yo no lo soy?

—preguntó Lu Xinyi ahogando un sollozo.

Antes de conocer a Shen Yi, siempre sintió que algo le faltaba en la vida, que incluso al estar rodeada de sus amigos, había algo dentro del corazón de ella que no estaba en paz.

En vez de responderle las preguntas, Shen Yi la besó con fuerza y firmeza.

Le costó mucho parar y alejarse de ella.

Era adicto a ella.

—¿Shen Yi?

—exhaló ella y dijo el nombre de él.

Con la mirada recorrió a la esposa, quien se ruborizo un poco.

—Todos rompemos nuestras reglas por alguien ¿Sabes qué significa?

Le damos a la persona la oportunidad de lastimarnos y, cuando lo hacen, nos volvemos fríos para evitar que nos lastimen de nuevo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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