Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 194
- Inicio
- Todas las novelas
- Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente
- Capítulo 194 - 194 Capítulo 194 — Cocinar no es un proceso continuo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
194: Capítulo 194 — Cocinar no es un proceso continuo 194: Capítulo 194 — Cocinar no es un proceso continuo Editor: Nyoi-Bo Studio No todos los que iban a dar el examen se juntaron e intentaron luchar por tener los ingredientes.
Lu Xinyi notó que no era la única que se había quedado en la mesada y miraba como los demás entraban en pánico mientras que tomaban vegetales al azar, que quizá no podrían usar después de todo.
Lo que le divertía era el hecho de que los estudiantes, a quienes patrocinaban las grandes cinco familias, no se habían ido de donde estaban como ella.
Lu Xinyi se frotó la barbilla y reflexionó.
Debía hacer un arroz frito extraordinario que pudiera tentar a los jueces a comerlo.
Miró el reloj digital que estaba en los monitores encima del escenario y se sorprendió al ver que ya habían pasado cinco minutos.
Fue rápido hacia el stand para conseguir los ingredientes que necesitaba.
Le siguió Ye Xieren, el estudiante que patrocinaba Li Corporation, que agarró una canasta y con cuidado revisó cada vegetal e hierbas que podrían ser buenos para el platillo.
Para él, ese platillo era un juego de niños y los jueces fueron ridículos por llegar a ese acuerdo.
La mayoría de los que estaban dando el examen, en ese momento habían vuelto a sus lugares y habían agarrado las sartenes y los utensilios para empezar a cocinar.
Luego de pasar diez minutos más en el stock de comida, Lu Xinyi con calma agarró la sartén antiadherente y empezó con las preparaciones.
Mientras que los demás ya estaban entrando en pánico y sudando por lo que debían hacer, Lu Xinyi se concentró en las preparaciones de ella.
Solo tenía quince minutos para preparar y cocinar el arroz frito.
Se olvidó totalmente del mundo alrededor de ella.
Cocinar no era un proceso continuo que fluía desde que empezaba hasta que terminaba, sino que era una serie de procesos y etapas que incluían comprar, preparar, servir y limpiar.
De todos esos pasos, la preparación era la más importante y siempre llevaba más tiempo.
Shen Yi, desde la audiencia, tenía la mirada fija en la esposa y la miraba cocinar.
Esa era la primera vez que la veía cocinar en público.
Podía notar que había una diferencia en sus acciones, pero no le molestaba eso a él.
Sin embargo, los instintos de él estaban en alerta máxima.
Era consciente de que el examen no iba a ser fácil para Lu Xinyi.
—Mami está muy seria —notó la pequeña Yuyan.
—¡Mami va a ganar esta ronda!
—alardeó Shen Zhichen.
La mamá siempre les servía deliciosos postres y comidas.
Se rehusaba a creer que Lu Xinyi fallaria.
Como Shen Yi, el interés de Sun Feiyan era ver si Lu Xinyi podría superar cualquiera fuera el plan que Tong Yan preparó para ella.
No había realmente planteado ir a ese evento o a apoyar a Meng Jiao, pero cuando Tong Yan le dijo que las otras familias iban a mandar a un representante, a regañadientes acordó ir.
De repente, una explosión de fragancia salió de la mesada, la cual volvió loca a la audiencia, simplemente con el olor de muchos arroces fritos que se estaban cocinando en ese mismo momento.
—¡Esos olores son maravillosos!
¡Me pregunto quién estará cocinando esa comida deliciosa!
—¡Ya comí el desayuno, pero mi estómago está empezando a rogarme que coma de nuevo!
—¡¿De dónde viene esa deliciosa cosa?!
¡Por favor, ten piedad de este mendigo!
—Ah, ¿oliste eso?
¡Qué maravilloso!
—Los ojos de Huo Meili brillaron de la emoción.
Ya que las cinco grandes familias de la capital de la ciudad decidieron unirse a la competencia de ese año, estaba emocionada por ver cómo se enfrentarían uno con otro fuera del mundo del negocio.
Shen Xue, quien estaba sentado y mirando las escenas, se le estaba haciendo agua la boca con el olor de esos platillos.
No estaba seguro de sí estaba en el cielo ya que estaba en el asiento de adelante para saborear el olor fragante de esos platillos, o si estaba en el infierno y siendo torturado porque nunca podría probarlos.
Le sangró el corazón al saber que nunca podría probar lo que cocinara la cuñada.
Cinco minutos faltaban y los que estaban dando el examen empezaron a ponerse en línea y a servirles el platillo a los jueces, pero Lu Xinyi no había terminado todavía.
Se rehusó a que la interrumpieran mientras que cocinaba y tiraba el arroz frito en el wok para saltearlos.
—¿Lo logrará?
—Xiao Lan estaba nerviosa y asustada de que Lu Xinyi no pudiera ganarle al reloj, pero nadie le respondió porque no podían saber si lograría terminar a tiempo.
Unos momentos más tarde, Shen Yi rompió el silencio—.
Terminó.
Tan pronto como él dijo eso, hubo un sonido fuerte y le siguió un largo pitido para llamarle la atención a todos.
—¡Tiempo!
—La voz de Huo Meili hizo que todos los que estaban dando el examen se detuvieran y todos levantaron las manos en el aire—.
Dejen de cocinar y sírvanle los platillos a los jueces, por favor.
Aquellos que no terminaron el arroz frito, por favor den un paso al costado y váyanse.
Lu Xinyi se detuvo y mantuvo las manos en alto.
Tenía la vista en el reloj.
Exhaló y suspiró.
Terminó justo a tiempo.
Un segundo más tarde y seguramente hubiera quedado descalificada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com