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Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 231

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231: Capítulo 231 – Recompensa 231: Capítulo 231 – Recompensa Editor: Nyoi-Bo Studio —Entonces, ¿te gusta lo que viste hasta ahora?

Lu Xinyi lo miró de forma cautelosa.

Tenía curiosidad de cuál era su opinión sobre ella.

Shen Yi hizo una mueca, antes de mirarlo a medias.

—Mucho.

Especialmente lo que veo debajo de ese camisón finito.

Los dedos de el en ese momento jugaban con la delgada correa del camino.

—Pervertido.

Lu Xinyi le golpeó el hombro, pero se ruborizó, lo que hizo que fuera adorable para Shen Yi.

Ella se veía tan tierna cuando se ruborizaba.

—¿Por qué, esposa?

Tú me lastimaste.

Nunca escuché una queja anoche.

Él se rio entre dientes, lo que hizo que su pequeña esposa hiciera una mueca.

Ella alejó la mirada ¿Por qué disfrutaba provocarla?

—¡No sé de qué hablas!

—contestó ella resoplando y empujándole el pecho con las manos para que le soltara, pero no pudo.

—¿Oh?

Entonces, déjame recordaste lo que hicimos anoche.

Él caminó hacia adelante y la estampó contra la pared que había detrás de ella y la atrapó con éxito con el brazo para bloquearle la posibilidad de escapar.

Lu Xinyi se encontró atrapada en un kabedon.

—Discúlpame esposa.

Parece que estoy fuera de practica, puesto que quedaste inquieta y no cansada.

Déjame ratificarlo.

—¡Shen Yi!

Ella se cubrió el rostro ruborizado con las dos manos.

—¿Qué?

¿No puedo hacerle el amor a mi esposa?

—preguntó él provocándola aún más todavía.

Se inclinó hacia adelante y la cálida respiración le hacía cosquillas al costado de la cara.

—Xinxin, ¿te vas a oponer a hacer ejercicio por la mañana?

—¡Ahhhhhhhh!

Lu Xinyi gritó internamente.

Su esposo estaba de nuevo con eso ¿Por qué él estaba tan satisfecho y complacido de provocarla sin fin?

Enamorarse de él era la parte más fácil, admitirse a sí misma que pasó, era lo difícil.

Durante mucho tiempo, ella había tenido esas defensas eficientes y Shen Yi ni siquiera las había notado.

Quizás ellos estaban hechos uno para el otro por que él tenía su propia puerta hacia el corazón de ella.

Había tantas preguntas en su mente, pero, ¿cuál era el punto?

Él estaba ahí no solo para amarla, sino también para protegerla.

Shen Yi podía no activamente decir en voz alta los sentimientos que tenía por ella, pero ella lo sentía.

Cada acción que él hacía, la hacía enamorarse de él y ella estaba muy contesta de que él la encontró.

—¿Qué?

¿Todavía no estás satisfecho?

Ella infló las mejillas por la irritación.

Solo había dormido unas horas, antes de sentir que las manos de él acariciaban la suavidad su abdomen.

Shen Yi ligeramente inclinó la cabeza a un lado y la sonrisa se volvió mas grande.

—Nunca —le dijo él de forma inexpresiva.

Últimamente, la libido de él estaba saliéndose de control.

Él no estaba seguro de cuál era la razón, pero suponía que tenía algo que ver con la inminente separación.

Incluso con solo mirarla, podía hacer que él la deseara.

Hasta ese momento, ella toleró las demandas de él sin quejarse, pero él se preguntaba por cuanto tiempo el cuerpo frágil y pequeño de ella podría soportarle.

Él no quería lastimarla, pero era tan malditamente difícil controlarse cuando se trataba de ella.

—Lo sabía —se dijo Lu Xinyi a sí misma.

—De todos modos, ¿no dijiste que tenías algo para darme como recompensa?—preguntó e intentó desviar los pensamientos pervertidos.

Él arqueó las cejas y recordó la promesa que le hizo el día anterior.

—Buen intento, Lu Xinyi, pero todavía no te libraste.

Shen Yi le susurró en el odio, antes de caminar hacia atrás y dar zancadas hacia el escritorio.

Lu Xinyi apoyó la espalda contra la pared.

¿Shen Yi estaba al tanto del efecto de él en ella?

¿Él siquiera sabía que siempre le robaba todos los sentidos y la respiración cuando estaba cerca?

Ella tragó saliva.

Sus ojos siguieron cada movimiento, lo vio abrió un cajón de arriba del escritorio y sacó tres libros que eran familiares, los cuales no había visto por años.

Ella no era consciente de que las lágrimas empezaron a caerle por las mejillas.

Las manos le cubrían la boca, mientras que esperó que Shen Yi se los diera.

¿Cómo?

¿Cómo él se había enterado sobre esos libros?

¿Cómo él había logrado recuperarlos del ex novio de ella?

Shen Yi volvió, volvió a hacer otra mueca y le dio los libros de recetas del padre a ella.

—Aquí está tu tan esperada recompensa, esposa.

Él esperaba que ella saltara de alegría; las lágrimas no le molestaban a él… porque sabía que eran lágrimas de alegría esta vez.

Lu Xinyi no agarró los libros de las manos de él, sino que lo agarró a él en cambio y lo abrazó con fuerza.

Ella pasó los brazos alrededor de él lo más que pudo.

No pudo evitar llorar, mientras que sentía la mano de él en su cabeza acariciándole el pelo.

Deseaba ser más alta, así podía llegar a besarlo, para mostrarle cuán agradecida estaba por esa recompensa que él le había dado.

Ay, pero él media más de 1,80 metros y ella era muy bajita para su edad.

Lo más alto que podía alcanzar a besar era en la barbilla, si se atrevía a pararse en puntas de pie para alcanzarle.

—Pensaba que ibas a estar feliz con tu recompensa —murmuró Shen Yi contra la coronilla de ella.

—Lo estoy.

Este es el mejor regalo que me dieron.

Gracias, Shen Yi —dijo casi susurrando.

Shen Yi no podía recordar la última vez que se había sentido orgulloso de sí mismo.

Aparte de contratos de negocios, a él no le parecían suficientemente desafiantes o satisfactorios.

Su esposa estaba feliz y eso era todo lo que importaba.

Él le apretó la espalda y estaba contento de que había podido cerrarle una herida del corazón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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