Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 259
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- Capítulo 259 - 259 Capítulo 259 – He Haotian
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259: Capítulo 259 – He Haotian 259: Capítulo 259 – He Haotian Editor: Nyoi-Bo Studio Mo Lihui estiró su falda y fulminó con la mirada la parta baja de la espalda de Lu Xinyi.
No podía entender por qué esa mujer le arrastraba a conocer a ese chef misterioso que no había sido visto en público por una eternidad.
¿Qué le estaba intentando probar?
¿No era suficiente que la gente le lanzara miradas burlonas y susurrara entre sí por lo tonta que fue por ir tras Shen Yi descaradamente frente a su esposa?
—Señorita Mo, tiene un par de piernas más largas que las mías.
—Lu Xinyi se detuvo y miró por encima de su hombro—.
¿Eso significa que su cuerpo es más débil que el mío?
¿Tengo que pedirle a alguien que la vaya a buscar y la lleve para allá?
Nadie le había mencionado que la posada en la que He Haotian se estaba quedando era la que estaba cerca del acantilado, al lado del río.
Si hubiera sabido que tendría que pasar una hora caminando solo para llegar a la posada, se habría vestido más casualmente, al igual que Lu Xinyi.
Ella vestía una simple camiseta blanca, unos jeans y zapatos para correr blancos que tenían suelas duras, lo que le proporcionaba más adhesión frontal, a diferencia de Mo Lihui que llevaba un par de sandalias planas.
—¡De ninguna manera!
Solo muéstrame el camino e intentaré seguirte de cerca.
—Sabía que se estaba burlando de ella, pero no podía solamente dejarla atrás.
Su hermano insistió en que aceptara la invitación de Lu Xinyi para conocer a He Haotian.
Podría usar esa oportunidad para aprender más y escuchar consejos del mismísimo chef.
Cuando llegaron a la cima del acantilado, un jardín espacioso delante de una posada los recibió.
La posada no tenía nada especial.
El ambiente tranquilo y el paisaje pintoresco eran los atractivos principales, al igual que en el resto de las posadas del pueblo.
No era extraño que el chef escurridizo se estuviera escondiendo en un lugar así.
Yang Jian envió el mensaje de Lu Xinyi sin mencionar que sería la joven dama quien lo visitara, en vez de la matriarca Shen.
Cuando los empleados recibieron al par, solo les quedó mirarla con incredulidad cuando se enteraron de que Lu Xinyi era la nueva joven dama de la familia Shen.
Una jovencita con trenzas las guio al jardín trasero de la posada, donde un hombre en medio de sus cuarentas estalló de la risa mientras conversaba con dos bellas damas.
Solo dejaron de reír cuando vislumbraron a las nuevas visitas en el pasillo.
—¿Eh… Sr.
Chu, está esperando compañía?
—le preguntó una de las mujeres.
Al seguir su mirada, el hombre arqueó las cejas cuando sus ojos se posaron sobre Lu Xinyi y Mo Lihui.
—En efecto, estaba esperando visitas para hoy, pero quién diría que vería bellezas tan raras —repuso y sonrió.
Mo Lihui se encogió al lado de Lu Xinyi, mientras ella mantuvo su cara de pocos amigos.
Ambas mujeres junto al hombre rieron antes de ponerse de pie para ceder el paso a las recién llegadas.
—Entonces nos vamos.
Nos vemos la próxima vez.
—¡No olviden traerme algo de vino!
—gritó el hombre y agitó una mano, despidiéndose.
Luego dejó que Lu Xinyi y Mo Lihui se sentaran frente a él.
—Esto es una sorpresa.
Esperaba que viniera madame Shen.
¿No pudo llegar a tiempo así que las envió a ustedes dos?
He Haotian abrió otra botella de vino y bebió directo de ella.
Mo Lihui guardó silencio y dejó que Lu Xinyi se encargara del hombre.
No podía creer que ese hombre fuera He Haotian.
Parecía cualquier cosa, menos un chef profesional.
Su cabello crecido estaba descuidado y un poco grasiento, parecía que no se había afeitado hace meses y su olor…
puf, se sintió tentada a contener la respiración.
De verdad no le gustaba su fuerte olor a alcohol.
—Yo soy la madame Shen que estaba esperando hoy.
Yo soy la que envió el mensaje —dijo Lu Xinyi despreocupadamente mientras dejaba que la empleada a su lado le sirviera té.
El hombre casi se atragantó con su trago y tosió intensamente en su mano.
—¡¿Qué?!
¿Usted es la madame Shen?
Luego le echó un buen vistazo.
Desde su pelo que estaba en una cola de caballo baja y su cara limpia sin ningún rastro de maquillaje, hasta su ropa que no era para nada como la de la gente de alta sociedad que había visto.
—¡Ah!
¡Esto es una sorpresa!
Esa anciana nunca dejó de sorprenderme.
Dígame, ¿cuál de los jóvenes amos es su esposo?
—Shen Yi.
Los ojos de He Haotian se ensancharon.
Esperaba que dijera que estaba casada con el segundo joven amo, Shen Xue.
¿Quién habría pensado que a Shen Yi le gustaba este tipo de mujer?
La expresión de Lu Xinyi se mantuvo igual.
No le ofendía que este hombre no pensara que ella era a esposa de Shen Yi.
Después de todo, su reputación con las mujeres era de conocimiento público.
Por alguna razón, He Haotian pensó que su tranquilidad le recordaba a Shen Yi.
Era como ver a una mujer poseída por él.
Se sentaba en una posición que irradiaba su seguridad y elegancia.
No se encorvaba ni quejaba mientras esperaba que hablara.
—¿Shen Yi?
¿Esto significa que la otra madame Shen también te envió?
—Así es —asintió y agradeció a la chica por servirle té—.
La matriarca Shen nos dio Grace’s Palace a mí y a mi esposo.
Estamos intentando descubrir cómo poner a funcionar el negocio de nuevo.
He Haotian canturreó con aprobación.
Lo único que no podía entender era por qué la matriarca Shen escogió a Lu Xinyi hasta que notó los dos anillos en su mano.
Uno era su alianza de matrimonio y el otro era de Silver Leaf.
—¿Estudias en Silver Leaf?
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