Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 260
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- Capítulo 260 - 260 Capítulo 260 – La ceremonia del té
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260: Capítulo 260 – La ceremonia del té 260: Capítulo 260 – La ceremonia del té Editor: Nyoi-Bo Studio El anillo dorado en su dedo tenía la insignia de Silver Leaf.
La duda anterior de He Haotian fue reemplazada con diversión.
Una estudiante de Silver Leaf, ¿eh?
Se sentó bien y dejó a un lado la botella de vino que estaba bebiendo.
Miró a Lu Xinyi con tanto interés que Mo Lihui sintió miedo e incomodidad.
¿De verdad era un chef con dos estrellas Michelín?
Ahora había aprendido la lección.
No podía asumir de qué eran capaces los otros simplemente basándose en su apariencia.
—Sí —respondió Lu Xinyi.
El aroma del té hizo cosquillas a su nariz.
No pudo evitar oler su tacita de té antes de dar un pequeño sorbo.
—¿Cómo dijiste que te llamabas?
—Soy Lu Xinyi.
Te estuvimos buscando incluso desde antes de que comenzara el festival.
Tal como lo supuso mi esposo, estabas cerca…
pendiente de lo que ocurría en Grace’s Palace.
—Eso tiene sentido.
Para nadie sería fácil encargarse de Grace’s Palace sin las habilidades culinarias necesarias.
¿Y qué la trae por aquí, madame Shen?
He Haotian se inclinó hacia adelante y puso el codo en la mesa, mientras apoyaba su barbilla en su mano perezosamente.
Se había enterado del triunfo de Lu Xinyi en la competencia del festival de cocina y se había preguntado qué tipo de mujer era.
—Me gustaría saber si el Sr.
Chu sigue interesado en Grace’s Palace.
Solo soy una estudiante.
Todavía tengo mucho que aprender antes de que pueda encargarme del restaurante —dijo Lu Xinyi sin perder tiempo, revelando su intención de inmediato.
—¿Y me buscó pese a saber que abandoné el mundo culinario hace tiempo?
—¿Un chef que le da la espalda a lo que le da vida?
—dijo Lu Xinyi sonriendo con superioridad—.
No lo creo.
—¿Crees que es demasiado improbable que deje de cocinar por el resto de mi vida?
—El hecho de que haya notado mi anillo es prueba de que todavía le interesa la cocina —respondió Lu Xinyi.
He Haotian tamborileó sus dedos con suavidad en la mesa mientras Mo Lihui también estaba al límite.
¿Por qué estaba poniendo a prueba la paciencia de él?
Estaba empezando a pensar que Lu Xinyi era una chica temeraria cuando era más joven…
Como si golpear y asustar a una serpiente fuera su pasatiempo.
La empleada se fue y la reemplazó una mujer a quien Mo Lihui reconoció como la dueña de la posada, Gu Meina.
Solo había escuchado su nombre y la había visto comprando en el mercado local.
Esta era la primera vez que la conocía de forma oficial y en persona.
Su vestido tradicional era de un color lavanda simple con diseño floral.
Su cabello largo estaba tomado con una horquilla larga, iluminando y aclarando su cara.
Solo con ver su rostro, se podía sentir paz a través de su sonrisa.
—Así que a esto te referías cuando dijiste que hoy recibiría una sorpresa —canturreó He Haotian, mirando de forma acusatoria a Gu Meina.
—Te dije que madame Shen te sorprendería —dijo devolviendo la sonrisa.
Había visto la competencia de cocina y a las dos visitas de su amigo de la infancia.
Gu Meina se llevó la tetera vacía y comenzó a hacer otro tipo de té para He Haotian.
Lu Xinyi la observó, fascinada, mientras revelaba una bolsa de té con unas hojas planas únicas y una infusión que no era como otros té verde.
Unos momentos después, sirvió otra ronda de tazas de té para sus visitas y para ella.
—No puedo creer que llegara el día en que pueda probar un auténtico té Longjing de alta calidad en esta época del año.
Es más, está a un nivel superior.
El sabor dulce, suave y frutal del té se siente con claridad —dijo Lu Xinyi y suspiró con satisfacción después de probarlo.
—¿Conoces el té Longjing?
—preguntó Gu Meina.
Luego notó el cambio repentino en la expresión de He Haotian.
—Sí.
Mi esposo y yo bebemos té ocasionalmente.
Me ha presentado algunas variedades de té.
—¿Madame Shen puede describirnos este té?
En efecto, el té Longjing es bastante caro y ha sido falsificado por algunos vendedores.
Si puede notar su autenticidad, estoy segura de que nos puede entregar algo de su conocimiento.
Gu Meina hizo esas preguntas en lugar de He Haotian.
Sabía que tenía curiosidad por saber esas cosas.
—Estas…
—Lu Xinyi se detuvo mientras intentaba recordar todo lo que sabía sobre este té—.
Solo he visto y probado el té Longjing una vez.
La infusión que la señorita Gu nos hizo tiene la misma forma hermética y plana, y es del color verde claro que he visto antes.
Remojó el té en una tetera de arcilla y usó la temperatura perfecta para el agua, que es entre 70 a 75 grados Celsius para alcanzar el mejor resultado —respondió y siguió bebiendo su té.
Mo Lihui la miró boquiabierta.
¡¿Cómo podía saber eso?!
No era posible que una bebedora ocasional como ella pudiera distinguir un té Longjing auténtico de una falsificación barata.
Hasta a ella la había estafado una vez un vendedor tramposo.
He Haotian guardó silencio, pero su atención había permanecido en Lu Xinyi.
Había pasado mucho tiempo desde que había conocido a alguien que pudiera deconstruir una bebida y describir su calidad y proceso con tan solo probarlo.
—Lu Xinyi…
¿podría ser…?
Sus pensamientos eran un caos.
Solo había conocido a una persona en el mundo que podía hacer esto.
He Haotian observó detenidamente el rostro de la joven de nuevo e intentó adivinar su edad.
Si tenía razón, entonces era muy posible que aquella mujer haya heredado el don de su mejor amigo, quien había fallecido hace tiempo.
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