Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 268
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- Capítulo 268 - 268 Capítulo 268 – Control preciso
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268: Capítulo 268 – Control preciso 268: Capítulo 268 – Control preciso Editor: Nyoi-Bo Studio La sopa de Lu Xinyi recibió el puntaje máximo.
Todos en la habitación, a excepción de Shen Yi que había probado los tres platos antes que ellos, dieron sus puntajes.
Con los ojos clavados en el rostro de su esposa, hoy notó la diferencia en ella.
Sus ojos no brillaban como cuando aprobó los exámenes de Silver Leaf.
En su semblante no había nada más que tranquilidad.
—¡Esto es tan rico, madame Shen!
—exclamó Mo Liwei—.
Y todavía quedan el foie gras y el costillar.
El que pudiera recrear esta sopa a la perfección significa que será una aspirante genial en Silver Leaf.
—Este es un buen comienzo, madame Shen —reconoció He Haotian y asintió, por fin mostrando una reacción a su plato—.
¿Ahora se da cuenta del potencial que tiene para ser catadora de comida profesional?
Seguía pensando que algún día Lu Xinyi podría ser una gran crítica de comida, pero si de verdad insistía en ser chef, no había nada más que pudiera hacer además de aceptar su decisión.
—No tengo planes de cambiar de parecer —respondió despreocupadamente.
Se llevó los tazones y despejó la mesa para servir su foie gras sellado.
Cuando sirvió el próximo plato, Gu Meina contuvo el aliento.
Sus ojos se agrandaron de la impresión.
El emplatado del foie gras era tan complejo que de pronto sintió que estaba cenando en un restaurante de primera clase en lugar de la posada antigua de su familia.
Como si estuviera en trance, tomó su cuchillo y tenedor y cortó una rebanada del exquisito plato frente a ella, ignorando las miradas curiosas que los hermanos le lanzaban.
Lo puso en su boca y fue capaz de discernir la leve corteza crocante externa, pero adentro era tan blando y suave que se deslizó por su garganta con facilidad.
Sabía a mantequilla.
Sabía como la exquisitez más suave, mantecosa y cremosa que había probado en toda su vida.
Probablemente el sabor más maravilloso que había probado, algo que le sería imposible de cocinar.
Una vez He Haotian le había dicho que hacer foie gras podía ser tan simple como freír un huevo si uno tenía el conocimiento básico para prepararlo y cocinarlo—.
Qué habilidades culinarias más precisas y coordinadas —dijo He Haotian y siguiendo el ejemplo de Gu Meina, probó complacido su foie gras y canturreó de placer—.
Hasta dominó el control del calor.
Sellar y freír el foie gras era un método simple que cualquiera podía dominar.
La preparación era tan fácil que hasta la salsa tomaba más tiempo y esfuerzo.
Una salsa con equilibrio entre la dulzura y la acidez era el complemento perfecto para probar el foie gras y Lu Xinyi logró perfeccionar los sabores sin añadir aliños innecesarios.
Mientras tanto, ambos hermanos Mo quedaron aturdidos, en especial Mo Lihui.
El foie gras estaba perfecto; hecho habilidosamente.
¿Era esta la diferencia más obvia entre ella y Lu Xinyi?
¿Cómo era posible que ambas fueran principiantes en cuanto a la cocina, pero ella la sobrepasara y fuera capaz de hacer comidas con calidad de restaurante?
Ahora Mo Lihui la veía de otra forma.
Sus ojos se posaron sobre su mano lesionada.
Se preguntó cuántas veces se había hecho daño perfeccionando el plato, cuánto tiempo había pasado trabajando sola en la cocina para dominar sus habilidades, a diferencia de ella que se quedó con lo que sabía y nunca se aventuró a aprender algo nuevo para mejorar.
—Ah, no puedo esperar para probarlo.
—Su hermano tragó saliva y cortó un gran pedazo de su foie gras—.
Mmm…
—Cerró los ojos, saboreando como si estuviera en un restaurante de primera clase, intentando encontrar un defecto en el plato de Lu Xinyi.
Terminaron el segundo plato sin ningún problema.
Todos disfrutaron el foie gras sellado, pero era He Haotian quien estaba más impresionado del control preciso de Lu Xinyi sobre el calor y sabor.
Mantener la mejor calidad del ingrediente era tan difícil que hasta a los chefs profesionales les costaba, pero ella fue capaz de estimar la temperatura adecuada para mantenerla sin arruinar su sabor.
Había una variedad de opciones para el foie gras, pero lo más importante era recordar que su textura grasosa se debía complementar con una salsa equilibrada que contenga dulzura y acidez.
—Odio decir esto, pero la versión de madame Shen es mejor que la tuya, Anyang —dijo Gu Meina y sacudió la cabeza—.
Está muy delicioso.
Quiero otra porción, pero sé que este foie gras es un montón de grasa y arruinará mi figura.
—Na, está bien.
Me gustarías, aunque te convirtieras en una bola de grasa —bromeó He Haotian, recibiendo una mirada asesina y un golpe al costado por parte de la mujer a su lado.
Lu Xinyi presentó el último plato y esperó sus opiniones, esperando en silencio en un rincón.
Al igual que los platos anteriores, no quedaron decepcionados.
El intenso sabor que estaban esperando probar en la carne llegó a su paladar en una oleada.
Estaba en su punto, justo como He Haotian había hecho antes.
Estaba asada a la perfección puesto que su cocción había sido supervisada meticulosamente para evitar que la carne se arrebatara.
Era muy sabrosa gracias al increíble marmolado entre la grasa y la carne que permitía que aumentara su sabor y blandeza de forma natural.
—No hay ningún error en los tres platos que nos presentó.
Me doy por vencido.
Felicitaciones, madame Shen.
—He Haotian volteó hacia la hija de su mejor amigo.
Al verla, recordó el arrepentimiento que sintió al no haber podido ayudar a Lu Sibai cuando más lo necesitaba.
En lo profundo de su corazón, juró que no dejaría que Lu Xinyi sufriera el mismo destino que su padre y que no dejaría que su habilidad y talento se desperdiciaran.
Ni loco dejaría que la familia Sun derrotara a otro Lu frente a él.
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