Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 293

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente
  4. Capítulo 293 - 293 Capítulo 293 – Súpercatadora
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

293: Capítulo 293 – Súpercatadora 293: Capítulo 293 – Súpercatadora Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Estás segura de tus respuestas?

—He Haotian observó su lista con una expresión neutral, pero su tono era un poco juguetón, como si estuviera tentándola.

—Estoy segura.

No podría estar equivocada —dijo Lu Xinyi con una sonrisa confiada.

No temía haberse equivocado.

A lo sumo, la única habilidad de la que no estaba segura era su olfato.

Después de todo, el sentido del gusto, como todos los sentidos, residía en el cerebro.

Los sabores básicos dulces, salados y ácidos tenían umbrales distintos, o niveles de concentración, en los que se podían detectar.

En otras palabras, era más fácil detectar algunos sabores con concentraciones bajas en comparación con otros.

Estos umbrales de gusto pueden variar en cada persona.

Esta simple prueba también era esencial para saber cómo su lengua podía distinguir y qué tan sensible a los sabores era.

Al parecer, He Haotian se había dado cuenta de que Lu Xinyi podría ser una “súpercatadora”.

Algunas personas tenían más de estas papilas gustativas y receptores, así que sus percepciones del sabor eran más intensas que para las personas promedio.

Se les conocía como súpercatadores.

Los súpercatadores eran particularmente sensibles a sabores amargos en alimentos como brócoli, espinaca, café, cerveza y chocolate.

Para compensar cualquier amargura abrumadora, añadían sal, grasa o azúcar a los alimentos que comían.

Así podían esconder la amargura, pero hacía que los súpercatadores comieran sal en exceso.

El sentido del gusto de Lu Xinyi era mucho más intenso que el de la mayoría y su sensibilidad aumentada a los sabores amargos era obvia.

Esta también era la razón por la que la mayoría de los ingredientes era amarga.

He Haotian, en realidad, había añadido algo de grasa, un poco de azúcar y una pizca de sal para esconder la amargura, pero ella aun así fue capaz de ver a través de su engaño.

—¿Qué te hizo pensar que era té negro?

—preguntó He Haotian arqueando una ceja cuando vio el último ingrediente escrito.

—Porque, en comparación con el té verde, el negro tiene más astringencia y acidez, pero si se hace bien la infusión, debería ser más suave y sabroso.

El té verde es ligero y herboso, algo que no pude sentir.

—Bueno, si estás segura…

—¡Estoy segura!

—insistió ella.

¡De ninguna manera volvería a tomar un sorbo de ese asqueroso brebaje de nuevo!—.

Por favor, dime que todas mis respuestas están bien —suplicó Lu Xinyi.

—Nada mal para empezar, Xinxin —dijo el chef frotándose el mentón como si estuviera pensando en algo—.

Con solo tres sorbos fuiste capaz de sentir todos los ingredientes.

Y yo que pensé que tendría el placer de verte beberlo todo.

Ella se encogió al largar un suspiro.

Era demasiado cruel.

He Haotian tenía la misma sonrisa que su padre solía tener.

—Siento mucho decepcionarte, tío —dijo ella y apretó los dientes.

—Está bien, ahh, me rindo.

Al parecer tu sentido del gusto es más sensible que el de tu padre.

Sibai tuvo que beber el mismo brebaje cinco veces antes de ser capaz de distinguir todo.

¡¿Cinco veces?!

Tres sorbos fueron suficiente para debilitar su sentido del gusto.

Sentía que su lengua no podría saborear nada después de eso.

¡Beber cinco veces era demasiado!

Sería un desastre.

¿Cómo había sobrevivido su padre?

No tenía idea.

La cara de He Haotian se puso seria.

Esta pequeña prueba le había dado las respuestas que necesitaba.

La lengua prodigiosa de Lu Xinyi tenía más potencial que la de su padre.

Aunque fracasara en la academia Silver Leaf, se aseguraría de abrirle otro camino donde triunfar.

Esta vez no fallaría.

—Lu Xinyi, este solo es el comienzo de tu entrenamiento.

¡Durante los próximos días te serviré otros bebestibles y tendrás que probar todos los ingredientes con solo un sorbo!

Dijo esas palabras con tanta seriedad que las nuevas contrataciones del personal de cocina de Grace Palace y Gao Hong la miraron con admiración.

La indiferencia y duda inicial que sentían por su nueva señora había desaparecido.

Por supuesto, sabían quien era Shen Yi, pero no entendían qué hacía ella ahí.

—Ah, parece que este año en Silver Leaf será interesante.

Tendrán a madame Shen como estudiante.

No puedo esperar por ver cómo progresa —comentó Gu Meina.

He Haotian asintió.

Lu Xinyi era un diamante en bruto, alguien que necesitaba que la pulieran y entrenaran bien.

Con el tiempo limitado que tenían, también debería enseñarle algunas técnicas de cocina para que use como as bajo la manga durante los exámenes de habilidad.

Aunque era una desgracia que prefiriera ser chef en lugar de catadora de comida.

Después de todo, la academia Silver Leaf no era solo una escuela que entrenaba a los estudiantes para ser buenos chefs.

También era un campo de batalla en el que los gourmets y chefs profesionales echaban un ojo.

Como asistía gente de clase baja y media, la academia era financiada en gran parte por familias adineradas privadas, como las 5 grandes de la capital y otros patrocinadores.

A nadie se le ofrecía becas.

Si alguien tenía interés por asistir a Silver Leaf, pero no tenía los medios económicos, la mejor forma era hacer un trato con una familia para que patrocinaran su educación durante dos años.

Los estudiantes solo eran aceptados después de pasar un examen de ingreso, estén o no patrocinados.

—Xinxin, tu padre nunca abandonó la cocina.

Espero que puedas hacer lo mismo —dijo con seriedad He Haotian.

Sus ojos reflejaban tanta tristeza que ella solo lo pudo entender como que extrañaba a su padre.

Había envejecido bien, pero podía ver al jovencito en él que todavía deseaba regresar a sus años de juventud.

Era como si su alma se hubiera quedado en el pasado o como si su niño interno quisiera experimentar lo mismo de nuevo.

Lu Xinyi podía ver sus arrugas de preocupación, cruzándose con las de alegría, mientras intentaba grabarle sus enseñanzas.

—Jamás podría odiar la comida y la cocina.

No en esta vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo