Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 303
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- Capítulo 303 - 303 Capítulo 303 – Enamorado de esa diablita
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303: Capítulo 303 – Enamorado de esa diablita 303: Capítulo 303 – Enamorado de esa diablita Editor: Nyoi-Bo Studio —Presidente Shen…
—Li Qiao buscó a Shen Yi después de su larga reunión—.
Te queda bien.
¿Cómo has estado?
—Mejor que nunca.
Ella sonrió con superioridad, sintiendo gusto de que él ya no fuera el mismo hombre manso que había dejado hace años.
—Te ves bien —asintió ella—.
Me enteré de lo que pasó.
Yuren estaba molesto, pero ¿qué mas podía hacer?
¿Cierto?
Una Sun de entre todas.
¿Cuándo puedo conocer a la afortunada chica?
La mandíbula de Shen Yi se tensó.
¿Qué intentaba decir?
—Mi esposa estará muy ocupada estos días —repuso él.
—Qué lástima.
En fin, fue un gusto verte de nuevo, presidente Shen —se despidió ella y le guiñó el ojo antes de irse de la sala de reunión con los otros inversionistas.
Él apretó los puños y se fue echando chispas a su propia oficina para calmarse.
Li Qiao simplemente no aparecería sin ninguna razón.
¿Qué quería ahora?
Seguía igual de hermosa a como la recordaba.
Era la misma mujer que lo dejó, excepto que ahora parecía más madura.
Sus ojos seguían reflejando la misma inteligencia que una vez le cautivó.
A diferencia de Lu Xinyi, se presentaba como una verdadera señorita de la familia Li.
Sus movimientos y semblante eran muy elegantes.
Sus bolsos y ropa de diseñador hablaban de su valor.
Lucía como una gema, sobria, pero no barata.
Alguna vez se había enamorado de sus sonrisas; su dulce coqueteo había tocado su corazón y cegado sus ojos.
Ignoró las mentiras confusas de Li Qiao y sus acciones sospechosas y desvió la mirada cuando disfrutaba de la compañía de otros hombres, convenciéndose a sí mismo de que solo eran amistades que no podía entender.
Se paró cerca de la ventana de nuevo, con los ojos clavados en una calle que no le interesaba.
No podía mostrar interés en los autos que pasaban ni en nada.
Su mente estaba ocupada reevaluando su vida con ella antes de que lo dejara y lo que podría cambiar ahora que había regresado.
—Shen Yi, hay cláusulas que tenemos que revisar, pero, en general, puedo decir que cerramos el trato —dijo Kang Wei detrás de él, emocionado.
Cuando notó el silencio de Shen Yi, su sonrisa flaqueó.
Tenía el presentimiento de que era por Li Qiao.
—¿Cómo está la hermana Xinxin?
¿Ya se mudó a la academia?
Su pregunta le recordó lo que tenía ahora.
Su esposa, Lu Xinyi.
Cerró los ojos y se reprendió a sí mismo por pensar demás.
No podía poner su matrimonio en riesgo.
Lo que tenía con Lu Xinyi ahora era mas importante que todo lo demás.
—Xue estaba con ella.
Ya debería estar en su casa nueva —le respondió a Kang Wei.
—Deberías ir a verla —dijo él después de un largo silencio entre ellos.
Y Shen Yi se fue de inmediato, sin desperdiciar otro segundo hablando con sus inversionistas.
Mientras su padre todavía estuviera cerca, estaba seguro de que todo se resolvería y no habría problemas.
Shen Huang, que seguía ocupado conversando con los inversionistas, se sorprendió al ver a su hijo mayor apurado.
Li Qiao solo pudo ver la figura de Shen Yi desapareciendo mientras se alejaba.
De camino a la residencia Lunar, se preguntó qué pensaría Lu Xinyi si sabía de Li Qiao.
Entró al recibidor y tomó el ascensor particular que llevaba al penthouse de Lu Xinyi.
En efecto, ese lugar era caro, pero dado que estaba seguro de que nadie podría violar la privacidad de ella con facilidad, valía la pena.
Usando su propia copia de la tarjeta de entrada, desbloqueó la puerta y entró a la casa levemente iluminada.
—¿Xinxin?
—gritó, pero no podía verla desde donde estaba.
La cocina estaba oscura y la habitación principal cerrada.
¿Dónde podría estar?
Obtuvo una respuesta cuando escuchó un quejido desde el sofá.
Se dirigió a la sala de estar y encontró a su esposa durmiendo en el sofá con el teléfono en la mano.
Seguía usando la misma camiseta blanca y jeans ajustados que se puso cuando se fue de su casa.
Sonrió.
Su mano derecha se estiró para quitar los mechones sueltos de su cara.
Esta mujer…
No podía creer que prefiriera dormir en el sofá en lugar de la habitación principal donde podría descansar mucho mejor.
Se quitó el abrigo y con él tapó el cuerpo durmiente de su esposa.
Podía que estuviera demasiado cansada por los recientes sucesos.
Su nariz se crispó cuando sintió el olor conocido de su abrigo.
Lentamente, abrió los ojos y encontró a Shen Yi arrodillado a su lado con una mano rosando su flequillo, mirándola dulcemente.
—¿Qué haces aquí?
—preguntó ella y se enderezó lentamente; se frotó los ojos con sus nudillos.
Bostezó antes de notar el lugar a penumbras—.
Rayos.
¿Me quedé dormida?
—No estoy seguro.
¿Por qué preferiste dormir aquí si tienes una cama queen size en la habitación principal?
—¿Eh?
No me di cuenta de que me quedé dormida esperándote.
No me estabas contestando el teléfono antes.
Estaba esperando que terminara tu reunión —dijo ella y sonrió tímidamente—.
¿Cómo te fue?
—Fue muy larga —dijo él y frunció el ceño antes de acomodarse al lado de su esposa—.
Por lo menos pudimos cerrar el trato en el que Xue ha estado trabajando desde que nos fuimos.
Ella se acurrucó y apoyó la cabeza en su brazo porque su hombro seguía siendo muy alto para que lo alcanzara.
—Te extrañé mucho —confesó en voz baja.
Sus clases comenzaban mañana y pensaba que no tendría el tiempo suficiente para pasar con él así.
Shen Yi guardó silencio, pero ella sintió que besaba su frente antes de descansar la barbilla encima de su cabeza.
Todas sus dudas y preocupaciones se esfumaron al instante al tenerla en sus brazos.
Quería que todas sus sonrisas fueran solo para él porque era un bastardo egoísta como su hermano menor le había dicho.
Lo único que quería era hacerla feliz y ser la razón por la que esos ojos se iluminaban y se formaban hoyuelos en sus mejilas.
La había visto hacer tan feliz a aquellos a su alrededor.
Sentía el calor que le había dado.
Lu Xinyi le había enseñado a encontrar belleza en un mundo cruel.
Solo reconocería para sí mismo que estaba enamorado de esa diablita.
Se había esforzado tanto por hacer las cosas bien.
Lu Xinyi trabajó duro desde el principio.
Lucho en cada momento, aunque la gente pensara que no podría lograrlo.
Quería volar y ahora estaba empezando a estirar sus alas y volar alto.
Él estaba asustado.
Tenía miedo de que ella fracasara y se hiciera daño.
Shen Yi estaba furioso con sus parientes malvados esperando por su oportunidad para destruirla.
Le haría saber a todos que nadie podría amenazarlo a él o a alguien cercano a él, en especial Lu Xinyi.
Ahora ella era de él y se esforzaría al máximo por protegerla con todo lo que tenía.
—¿Qué ocurre?
¿Pasó algo?
Su esposa podía percibir cuando estaba tenso.
Por la forma en que la abrazaba con fuerza, se preguntó qué hizo surgir este lado de él.
Mientras ella lo miraba con cariño, él se dio cuenta de lo tonto que era.
—Vi a Li Qiao en la reunión —confesó él.
Su mano comenzó a frotar su espalda en pequeños círculos mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que pasó.
—¿Li Qiao?
—preguntó Lu Xinyi.
Había escuchado ese nombre antes, pero no podía recordar dónde—.
¿Quién es?
—¿Recuerdas cuando te conté sobre la única novia que tuve antes de conocerte?
Me dejó hace siete años y ahora es uno de nuestros inversionistas.
Shen Yi sintió cómo ella se tensó y luego se relajaba.
Sabía que esto pasaría, pero nunca pensó que tan pronto.
—¿Y eso qué significa?
—preguntó ella, preocupada.
¿Tanto lo afectaba la llegada de Li Qiao?
—Nada.
Sigues siendo mía, pero preferiría que no la veas.
Li Qiao no es ningún ángel —repuso Shen Yi.
Se preguntaba si todo eso era solo una coincidencia retorcida o algo más.
—Okey —aceptó ella con facilidad.
Si él pensaba que Li Qiao traería problemas, preferiría mantenerse alejada de ella en lugar de preocupar a su esposo.
Sin embargo, si se atrevía a hundir sus garras en él, a Lu Xinyi no le importaría mostrar sus colmillos para proteger lo que le pertenece.
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