Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 318
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318: 318 Los macarrones de vainilla y agua de rosas de la pequeña diabla 318: 318 Los macarrones de vainilla y agua de rosas de la pequeña diabla Editor: Nyoi-Bo Studio —Nos tomará tiempo terminar con esto.
¿Estás seguro de que quieres quedarte?
—le preguntó Lu Xinyi a Shen Yi, que ya había previsto lo que pasaría.
—Prefiero estar aquí que en otro lugar.
Haz lo que tengas que hacer.
Terminaré algo de trabajo mientras espero —respondió él tras lo cual se llevó su laptop y se puso los audífonos para empezar a trabajar en la habitación de Lu Xinyi.
Ahora que eso estaba resuelto, Lu Xinyi se ató el cabello en un moño desordenado antes de sacar el procesador de alimentos y la balanza digital de la despensa.
Debido a que antes estaba distraída y se sentía presionada bajo la mirada de Shen Yi, Lan Xiaoli había olvidado estas herramientas antes de hacer sus macarrones.
—Antes me fijé que estabas midiendo por volumen.
Para hacer macarrones, es necesaria una balanza, ya que las medidas por volumen son mucho menos precisas y pueden entregar un mal resultado —explicó ella—.
No te enseñaré cómo hacerlos bien, sino que te mostraré cómo los hago yo para que puedas comparar y ver en qué te estabas equivocando.
Lan Xiaoli sacó un cuaderno de su mochila y anotó los consejos y pasos que Lu Xinyi dijo al preparar sus macarrones.
—Lo primero es lo primero, un macarrón debería ser tierno en el interior y crujiente por fuera.
Deberían tener una base clásica y una parte superior suave.
Normalmente se puede usar ganache o crema de mantequilla para los rellenos.
—La textura y superficie de la galleta debería ser muy suave.
Las protuberancias demuestran que la almendra no está lo suficientemente molida o que no se tamizó para sacar los trocitos.
Puede que un macarrón con trozos tenga buen sabor, pero uno más fino sabe mejor.
Luego comenzó a hacer su versión de los macarrones, pesando su harina de almendras y el azúcar glas.
—Para hacer macarrones, la mayoría de las recetas piden casi los mismos ingredientes, así que el que queden perfectos depende de la técnica que se tenga.
Puede que necesites practicar mucho después —empezó ella.
Una vez que se sintió satisfecha con el peso de sus ingredientes secos, vertió harina de almendras y azúcar en un procesador de alimentos con una pizca de sal y la pulsó varias veces para asegurarse de que todo estuviera un poco más fino antes de tamizarlo.
—Esta parte es necesaria si quieres asegurarte de conseguir superficies suaves para tus macarrones.
Entre más finos estén los ingredientes secos, más suave será tu superficie.
Ahora, ¿podrías por favor separar las claras de las yemas?
Lan Xiaoli dejó sus notas a un lado y comenzó a romper los huevos y a separar la yema de las claras mientras Lu Xinyi tamizaba los ingredientes secos, asegurándose de eliminar los grumos.
—Por cierto, asegúrate de usar huevos a temperatura ambiente y no los que tenías guardados en el refrigerador.
Este truco te ayudará a conseguir un merengue más esponjoso después.
Como dije, tendrás que medir las claras antes de batirlas.
Lu Xinyi dejó que la joven batiera las claras de huevo hasta que estuvieran esponjosas y no translúcidas antes de agregar gradualmente azúcar.
—Debes tener cuidado al agregar azúcar.
Lo puedes hacer añadiéndola poco a poco.
Diría que vayas de media cucharada hasta que la hayas añadido toda.
No la agregues toda de una vez o te arriesgarás a crear demasiado aire en las claras.
Una vez que las claras de huevo alcanzaron la consistencia deseada, Lu Xinyi agregó extracto de vainilla y mezcló la mezcla antes de agregar una gota de colorante rojo en gel.
—¿El colorante en gel es mejor que el usual líquido?
—preguntó Lan Xiaoli.
—Por supuesto.
Usar colorante en gel te da un color vibrante sin aguar la masa, a diferencia de lo que hace el líquido.
Después de eso, Lu Xinyi tomó el bol de ingredientes secos.
—Ahora estamos en la parte más importante de hacer macarrones.
Aquí los haces o fracasas.
La mayoría de los problemas surgen aquí, así que tienes que poner atención.
Además, más te vale asegurarte de que la humedad de tu cocina no sea muy alta.
Sin ninguna duda, la humedad afectará la calidad de tus macarrones, por lo que, entre más húmedo esté, más probable es que no resulten bien.
—En fin, agreguemos la mezcla de harina tamizada.
Puedes añadir un tercio y mezclarla con el merengue.
¿Supongo que a esta altura ya sabes cómo hacer un macaronage?
—preguntó Lu Xinyi.
Dejó que Lan Xiaoli mezclara los ingredientes y observó cómo le costaba incorporarlos.
De verdad necesitaba práctica en el macaronage.
Pacientemente la observó mezclar.
—Los mezclarás suavemente una y otra vez.
No seas muy agresiva al hacerlo, señorita Lan, pero tampoco seas tan delicada al punto de no hacer nada.
Aquí la idea es sacar el aire y todas esas burbujas de aire grandes para que sea más uniforme.
—La textura final que quieres obtener es una suave y reluciente sin burbujas grandes y se debería poder formar la figura completa de un ocho antes de que se separe.
Apenas consigas formar esa figura, estás prácticamente lista y puedes parar.
Lan Xiaoli asintió e hizo lo que Lu Xinyi le había dicho.
Esto fue algo que se perdió durante la clase de su supervisora y, ahora, se sintió muy afortunada de que ella le estuviera dando la oportunidad de aprenderlo.
Una vez que la figura ocho de Lan Xiaoli no se rompió, transfirió la masa a una manga pastelera con una punta redonda.
Mientras tanto, Lu Xinyi roció la bandeja para hornear con aceite de cocina antes de forrarla con papel para hornear.
El aceite ayudaría a que el papel se adhiera y no permitiría que se mueva mientras se saca la masa por la manga.
Tomando la manga pastelera de la mano de Lan Xiaoli, Lu Xinyi comenzó a sacar la masa en círculos de 3 cm, separados entre sí por aproximadamente dos centímetros.
—Asegúrate de no hacer que las puntas queden levantadas cuando termines los círculos.
Es mejor hacer algo como torcerlas y cortarlas de una sacudida, como puedes ver aquí —dijo, sin perder la concentración en la tarea que estaba haciendo.
Una vez que lo sacó todo, Lu Xinyi golpeó la bandeja para hornear contra su mesada varias veces para eliminar el exceso de burbujas.
—Ahora, no te olvides de este paso, señorita Lan.
Tienes que golpearla en tu mesada antes de dejarla descansar entre treinta minutos a una hora, totalmente expuesta al aire para conseguir una superficie completamente seca.
No te saltes ese paso.
Es muy importante que dejes que se seque un poco.
Luego hornéala a 285 grados Fahrenheit o 140 grados Celsius durante 17 a 19 minutos.
Luego le pasó la bandeja para hornear a Lan Xiaoli y la dejó ponerla en el horno que había precalentado antes.
—La temperatura del horno es importante porque no quieres que tus macarrones desarrollen una base muy rápido.
De lo contrario, se desinflarán.
La temperatura que dije antes debería ser un buen rango, dependiendo de cuán caliente o frío sea tu horno.
Mientras esperaban que los macarrones se hornearan, las dos mujeres limpiaron la mesada de la cocina y Lu Xinyi tomó algunos ingredientes de la despensa para su relleno.
Después de 17 minutos de espera, Lan Xiaoli tomó la bandeja para hornear y la dejó a un lado.
Sus ojos se iluminaron cuando vio lo perfectas que eran las cáscaras de los macarrones.
¿Por qué se veían mejor que las que su supervisora hizo antes?
—Deja que se enfríen un poco en el papel antes de intentar quitarlas —dijo Lu Xinyi mientras tomaba mantequilla ablandada—.
No quieres que la parte de abajo se quede pegada o se rompa.
Sácalos cuidadosamente después y deja que se enfríen a temperatura ambiente.
Mientras esperamos, te mostraré cómo hago mi relleno de agua de rosas con crema de mantequilla En otro bol limpio, Lu Xinyi batió su mantequilla ablandada hasta que estuviera ligera y cremosa, y luego agregó azúcar en polvo y sal.
Asegurándose de que se incorporara bien, comenzó a agregar un cuarto de cucharadita de agua de rosas, media cucharadita de extracto de vainilla y leche entera.
Lo batió hasta que estaba suave y esponjoso antes de transferirlo a dos mangas con puntas redondas.
Una vez que las tapitas de macarrón estaban completamente frías, las dos comenzaron a colocar el relleno en una galleta y a aplastarlo con otra.
Cuando todas tenían relleno, Lan Xiaoli no pudo contener su felicidad y entusiasmo por los macarrones que hizo con Lu Xinyi.
Parecían mini sándwiches redondos en el sentido de que había un relleno entre dos cáscaras.
Claramente, los famosos bordes ondulados estaban presentes.
El estómago de Lan Xiaoli gruñó y se retorció en su asiento para tratar de silenciar el ruido.
Echó un vistazo al reloj y vio que ya era hora de cenar.
Lu Xinyi y el presidente Shen debían estar esperando que termine.
Mientras veía los macarrones, estaba salivando ante la idea de comerlos.
Podía que los macarrones de Lu Xinyi no fueran visualmente tan impresionantes como los de Han Yixin, pero la perfección de cada tapita y el ligero aroma del relleno de agua de rosas era suficiente para que Lan Xiaoli se enamorara de ellos.
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