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Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 342

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342: 342 Oscuridad clavada hasta el fondo 342: 342 Oscuridad clavada hasta el fondo Editor: Nyoi-Bo Studio Lu Xinyi se pasó las manos por la cara.

Los dos hombres en su vida estaban comenzando una guerra fría y ella estaba atrapada en el medio.

Estaban en la sala de estar, con su esposo enseñándole a jugar ajedrez, cuando el idiota de su hermano y su amigo decidieron unírseles, arruinando su diversión.

—Ah, Xinxin.

¿Pensé que no te gustaban este tipo de juegos?

—dijo Tian Lingyu irrumpiendo en la habitación y sentándose a su lado—.

¿Por qué no vamos a visitar algunas tiendas locales?

También podemos encontrar salas de juego.

Shen Yi frunció el ceño.

Tian Lingyu estaba empezando a molestarlo de nuevo.

—Ahh…

no sé.

Estoy un poco cansada, Yu Gege.

¿Podemos solo ir mañana?

—se excusó Lu Xinyi.

Aunque en realidad no estaba mintiendo; su cuerpo seguía adolorido y quería descansar un rato.

—Ok.

—De cualquier forma, Tian Lingyu no podía obligarla.

Su atención se desvió hacia el rey demonio que estaba mirándolo amenazante—.

¿Quieres jugar?

—invitó Tian Lingyu.

Shen Yi miró a su esposa y ella lo miró con preocupación.

Sabía que le estaba recordando que fuera civilizado con su hermano.

—Claro.

Usaré el negro —aceptó Shen Yi.

—Ahh, negro.

Bien.

Usaré el blanco.

No podemos culpar al rey demonio por escoger su color favorito cuando tiene la oscuridad clavada hasta el fondo.

—Shen Yi vio el destello travieso en los ojos de Tian Lingyu.

—¡Yu Gege!

—exclamó Lu Xinyi.

—Lo siento, hermanita.

Solo fue un lapsus.

—Espera hasta que mis nudillos sufran un lapsus y terminen directo en tu cara —dijo Shen Yi entrecerrando los ojos.

—¡¿Podrían parar por favor?!

¡Esto es absurdo!

—gritó Lu Xinyi y golpeó la mesa.

—Tranquila, hermana.

Vamos a jugar un rato.

¿Por qué no nos traes algo para beber?

—dijo Tian Lingyu dándole palmaditas en la cabeza cariñosamente mientras sonreía presuntuosamente a Shen Yi—.

Puede que te aburras con nuestra partida así que terminaré apenas pueda.

Su hermanita se enfurruñó, pero no dijo nada.

Se puso de pie para hacer lo que su hermano le pidió.

—Supongo que tengo que hacer el primer movimiento.

—Tian Lingyu tomó el cuarto peón del lado derecho y lo puso dos puestos más adelante—.

Tengo unas preguntas para usted, presidente Shen.

Quiero que me respondas con sinceridad o…

—Adelante.

—El rey demonio no estaba preocupado por su amenaza vacía.

Copió el movimiento de Tian Lingyu y movió su cuarto peón hacia adelante.

—¿Hace cuánto conocías a mi hermana cuando decidieron casarse?

—Una semana —le respondió con honestidad.

Si Tian Lingyu quería respuestas sinceras, más le valía aceptar lo que sea que escucharía hoy.

—¡¿Una semana?!

—Levantó la vista, sorprendido.

Shen Yi asintió y movió otra pieza del tablero.

—¿Entonces sabías que era de la familia Sun?

—Sí.

—Nuevamente, no lo negó—.

Y ella me lo había dicho antes de que nos casáramos.

Lo que me sorprendió es que no hayas aparecido antes de lo que esperaba.

Tian Lingyu no pudo evitar fruncir el ceño.

No era como si pudiera detener a su hermana si de verdad quería casarse con él.

—Me sorprende que te casaras con ella a sabiendas de la identidad de su madre.

¿No te molestó ni un poco?

—preguntó.

Estaba empezando a ponerse nervioso con sus movimientos.

Había esperado que fuera bueno en el ajedrez, pero no tanto.

De pronto sintió que se estaba enfrentando a un maestro del ajedrez.

—No —respondió Shen Yi con honestidad—.

Xinxin no tiene nada que ver con lo que pasó en el pasado y no le guardaría rencor por eso.

Entiendo que estás preocupado por ella, pero esperaba que me enfrentaras en lugar de llevártela así.

El príncipe de Silver Leaf no respondió.

Estaba en silencio mientras observaba el juego.

Cada movimiento de Shen Yi era un ataque que no podía detener.

—Sigo siendo su hermano mayor.

Supongo que entiendes que soy yo quien debería protegerla.

—No estabas por ningún lado cuando la encontré en ese crucero, sola y desolada.

Parecía un gatito perdido en medio de la lluvia —dijo el rey demonio frunciendo el ceño ligeramente.

Tian Lingyu se sorprendió.

¿De verdad había desaparecido por tanto tiempo que no sabía por lo que había pasado su hermana?

—Me arrepiento de eso.

—Movió otra de sus piezas, esperando romper la formación de Shen Yi, pero él contraatacó fácilmente.

—No es como si fuera a cambiar algo —añadió Shen Yi—.

Jaque mate.

—Veo que está claro que pretendes luchar por ella —dijo el otro hombre cruzándose de brazos.

—Porque sé que ella haría lo mismo si fuera yo.

Decidí luchar por ella, no, por nosotros cuando me casé con ella y eso te incluye.

La seriedad de su voz y el destello ardiente de sus ojos convencieron a Tian Lingyu de no interrogarlo por ahora.

Sin embargo, aún no aceptaba este matrimonio.

— Cuando Lu Xinyi regresó con una bandeja de comida, los dos ya habían terminado tres partidas con Shen Yi liderando.

—¿Empezaste a trabajar a esa edad tan temprana?

—La ceja de Shen Yi se levantó cuando Tian Lingyu le dijo cómo terminó uniéndose a la familia Lu.

—Era un niño desafortunado antes.

¿Tu hermano y tú no hicieron lo mismo?

—Sí.

Xue y yo empezamos a trabajar en el Grupo Shen cuando cumplimos dieciocho.

Aunque mi hermano se quejaba de que todavía no estaba listo para abandonar su libertad —dijo riendo—.

Bueno, hasta ahora, sigue siendo igual.

—¿Terminaron?

—Lu Xinyi dejó la bandeja en la otra mesa y empezó a servir bebidas en las tazas.

—Acabamos de terminar —dijo Shen Yi sonriendo.

—¿Y el resultado?

—preguntó ella y sirvió las bebidas en su mesa antes de ponerse detrás de su esposo para envolver sus hombros con sus brazos.

—Fui totalmente derrotado —dijo Tian Lingyu resoplando—.

Pero la próxima vez no te dejaré ganar —agregó gruñendo al hombre sentado frente a él.

Tian Lingyu se vio obligado a ver la cariñosa interacción entre los dos.

Observó a la pareja frente a él.

La sonrisa de su hermana era brillante y radiante, como si hubiera encontrado el postre más preciado del mundo.

Estaba apoyada en el cuerpo de él mientras este ajustaba su posición para que poder pasar un brazo alrededor de su cintura.

Tian Lingyu agarró su taza con más fuerza mientras veía la expresión de Shen Yi que conocía muy bien.

Al principio no podía creerlo cuando Huang Shenghao se lo dijo, pero como lo presenció con sus propios ojos, ahora creía que su amigo no estaba mintiendo.

Shen Yi tenía esa mirada…

la de un hombre que venera a su mujer por encima del resto.

Desvió la mirada, rehusándose a aceptar lo que estaba viendo.

Había tomado la decisión de ayudar a su hermana a conocer mejor al presidente Shen.

— —¿Crees que tu hermano lo acepte pronto?

—preguntó Shen Yi mientras paseaban por las tiendas locales para encontrar algo que le pudiera gustar a ella.

Sintió que tiraba de su mano para que la siguiera.

Entraron a un salón de té donde había lindos juegos de té en exhibición.

—Yu Gege no tiene otra opción, querido, —lo reconfortó ella—.

pero se comportará como un idiota por un tiempo antes de reconocerlo.

—Le pasó cinco contenedores de lata mientras revisaba uno de los juegos de té—.

Esto es lindo.

¿Crees que lo podamos comprar?

Tomó una de las tazas de té para mostrársela a su marido.

Él le echó un buen vistazo y asintió.

—Nada mal, pero asegúrate de no romper esta, como las otras —dijo riendo, mientras ella hacía un puchero.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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