Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 71
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- Capítulo 71 - 71 Capítulo 71 Él cuida el resentimiento como a una pequeña mascota
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71: Capítulo 71: Él cuida el resentimiento como a una pequeña mascota 71: Capítulo 71: Él cuida el resentimiento como a una pequeña mascota Editor: Nyoi-Bo Studio Shen Yi se fue a casa con el humor un poco irritado.
Todavía estaba enojado porque Shen Xue había tomado sus postres y no iba a poder tenerlos él.
Abrió la puerta principal y caminó perezosamente hacia la sala de estar, antes de escuchar risas provenientes de la cocina ¿Su esposa tenía un invitado a esa hora?
—Xinyi, deberías enseñarme alguna vez como hiciste eso.
Yo también quiero intentar y cocinarle algo a mi esposo.
Demonios, Shen Yi es un hombre con suerte.
Si yo fuera hombre, internaría alejarte de él —dijo Xiao Lan con una sonrisa de suficiencia.
—Quiero verte intentarlo —le advirtió Shen Yi.
Cuando Lu Xinyi vio llegar a su esposo del trabajo, una sonrisa apareció en su rostro, los acontecimientos indeseados de antes se alejaron de su mente.
Tiró la toallita seca sobre la mesada, antes de ir hacia Shen Yi y darle un besito en la mejilla —Hola ¿Cómo estuvo tu día?
—le preguntó ella.
Shen Yi soltó un quejido, cuando se acordó de ese tiramisú y panna cotta perdidos para siempre.
—Mal, pero está mejorando.
—Oigan todos, estoy aquí.
No me den un asiento en primera fila, tortolos —dijo Xiao Lan recordándoles de su presencia.
Shen Yi giró la cabeza hacia Xiao Lan y frunció el ceño cuando la vio comiendo un pedazo de torta ¿Esa gente estaba cansada de su vida que se atrevían a sacarle a él las comidas hechas por su Xinyi?
Luego, algo llamó su atención.
Su esposa tenía un moretón oscuro en el brazo ¿Cómo diablos se hizo eso?
¿Quién se atrevió a lastimar a su pequeña esposa?
Le molestaba que su pálida piel estuviera dañada por ese moretón.
Entrecerró los ojos, mientras lo miraba con detenimiento.
Era cierto, le dejó marcas durante las relaciones sexuales intensas que tuvieron, y sabía que no le había deja una allí.
Lu Xinyi se mordió el labio inferior y miró con preocupación a su esposo.
—¿Cómo te hiciste ese moretón?
—preguntó Shen Yi demandándole bruscamente.
Necesitaba saber quién le había hecho daño, pero Lu Xinyi solo se quedó aferrada a él y no dijo nada.
—Dile, Xinyi —dijo Xiao Lan dándole un codazo.
Eso era algo que no podían ocultar de él ¿Qué pasaría si el antiguo novio de Lu Xinyi se atrevía a atacarla de nuevo?
Finalmente, Lu Xinyi lo soltó, pero estaba un poco conmocionada por lo que había pasado.
Le empezó a confesar lo que había pasado, luego de que ella y Xiao Lan terminaron de comprar y se encontraron con Gong Yijun y Meng Jiao en el estacionamiento.
Shen Yi se alarmó al instante.
Veía casi todo rojo, cuando su esposa le confesó que Gong Yijun fue quien le había causado aquel moretón que se oscurecía en el brazo y como Meng Jiao le abofeteó cuando la confrontó a esa perra.
Le costó mucho a Shen Yi no romper algo y perder la cabeza.
Había llegado al punto en el que estaba por ir a buscar y encontrar a esa delirante pareja y hacerla pagar por haber lastimado a su Lu Xinyi.
Se sabía que él tenía un autocontrol extremo y, sin embargo, aquellos que lo conocían bien, también eran conscientes de que Shen Yi retenía su resentimiento y lo cuidaba como a una pequeña mascota.
—El chico hasta se atrevió a proponerle casamiento —mencionó Xiao Lan.
Lu Xinyi miró boquiabierta a su nueva amiga.
No tenía idea de que Xian Lan iba a echar leña al fuego.
La mirada en el rostro de su esposo le hizo saber que estaba enojado.
Muy enojado.
Daba miedo.
Nunca lo había visto enojado a Shen Yi de esa manera, como si quiera asesinar a alguien.
“Estúpido” pensó Shen Yi.
Cuando le dijo a Gong Yijun que hiciera lo peor que pudiera, nunca se le ocurrió que ese hombre se atrevería a ponerle una mano encima a su esposa y proponerle matrimonio para ganársela de nuevo ¿Qué clase de hombre lastimaría a una mujer que declaró amar?
¡Mentiroso!
Gong Yijun y Meng Jiao amenazaron y lastimaron a la persona incorrecta.
Al notar la indiferencia en el rostro de Shen Yi, Lu Xinyi le tomó la mano y la colocó en la mejilla de ella y le dio un suave beso en la palma de la mano.
—Shen Yi, estoy bien.
Pero era como si Shen Yi no la escuchara.
En su mente estaba tratando de ver qué hacer con esa traicionera pareja.
En primer lugar, de verdad, tenía planeado no entrometerse y dejarlos ir intactos, siempre y cuando dejaran a Lu Xinyi en paz.
Los pensamientos asesinos, mantenían su atención lejos de su esposa.
Se iba a asegurar de que Gong Yijun y Meng Jiao no volvieran a molestar a Lu Xinyi de nuevo.
Xiao Lan tembló cuando vio la mirada familiar en el rostro de Shen Yi.
Ah, ella no había querido empeorar la situación, pero Shen Yi se iba a enterar de todo al final, por lo que no tenía sentido mentirle.
—Shen Yi, cálmate —Lu Xinyi tiró del brazo de él.
Shen Yi miró a su preocupada esposa y se maldijo a sí mismo por preocuparla.
Agarró a Lu Xinyi y la sostuvo más cerca.
Debía tener mejor control sobre sí mismo, cuando se enojaba, pero era difícil.
—Lamento todo esto, no quiero preocuparte —le susurró Lu Xinyi a él.
—No tienes que disculparte por nada.
Eres mi esposa.
Es mi deber protegerte y cuidar de que te lastimen —le respondió Shen Yi, mientras que pasaba los dedos sobre el grueso y largo pelo de ella.
Lu Xinyi se derritió ante él.
Ahí era donde ella quería estar.
En los brazos de él, sabía que estaba a salvo y que nadie se atrevería a lastimarla.
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