Pequeña señorita diablita: la esposa traviesa del presidente - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - 75 Capítulo 75 El rey de las frases seductoras
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75: Capítulo 75: El rey de las frases seductoras 75: Capítulo 75: El rey de las frases seductoras Editor: Nyoi-Bo Studio —¡No!
¡Vete a casa Xue!
O mejor todavía, encuentra un hogar para ti mismo.
No puedes esperar que te acepte y te deje quedar ahora que tengo esposa —se quejó Shen Yi.
Oh, no.
No tenía planeado dejar que se quedara el hermano menor y compartir las comidas que Lu Xinyi cocinaba.
Todavía, no estaba satisfecho de esas delicias y esperaba seguir comiendo más comidas que su esposa le cocinara ¡El esposo debía tener la mayor prioridad!
—¿Qué?
¿Me estas echando?
—Shen Xue estaba sorprendido de que el hermano estuviera intentando que se fuera.
Durante mucho tiempo, había estado haciendo eso: siempre entraba en la casa de Shen Yi cuando el padre y la abuela intentaban que él hiciera algo que no quería.
Estaba un poco desconcertado por como lo estaba mirando de fijo el hermano.
Shen Xue miró a su nueva cuñada con ojos de súplica.
—Hermana mayor, ¿por qué no puedo quedar aquí?
Prometo no hacer nada que no quieras que haga —dijo Shen Xue levantando la mano derecha y jurándole lealtad a la mujer del hermano.
—Bueno, no lo sé.
Es decisión de tu hermano si puedes quedarte o no.
—Lu Xinyi hizo lo mejor para no quedar en el medio del problema.
—¡Hermana mayor!
¿Cómo puedes tolerarlo?
Hasta te casaste con mi hermano ¿No tienes miedo de que te esté usando solo para callar los rumores sobre él?
Mi hermano es grosero, cruel y me atrevo a decir que quizá es gay.
Una vena casi explota de la cabeza de Shen Yi por los insultos del hermano ¿Cómo se atrevía Shen Xue a insultarlo en frente de su esposa?
—¿Te atreves?
—Shen Yi se paró del asiento y estuvo a punto de agarrar del cuello al hermano, pero Shen Xue ya se había anticipado a aquel movimiento y saltó del asiento.
—Oh, no, ¡No!
No vas a intimidarme enfrente de tu esposa —Shen Xue corrió hacia la sala de estar.
Chocó contra uno de los cajones y rompió un jarrón.
—¡Vas a pagar por eso!
—gritó Shen Yi y siguió al hermano.
Lu Xinyi se apretó el puente de la nariz y suspiró¿Por qué su esposo y el hermano actuaban como niños sin supervisión?
Ella levantó los platos sucios y los puso en el fregadero.
Cuando terminó de limpiar la cocina, encontró a los dos hermanos todavía discutiendo sobre si Shen Xue debía quedarse o no.
—¿No quieres que la hermana mayor conozca a papá?
¿Ella te da vergüenza o qué?
—le preguntó Shen Xue mientras que le daba palmaditas en la cabeza a Mallow, mientras que Milktea le lamía un lado de la cara.
Él estaba sentado en el piso y fulminaba con la mirada al hermano.
Shen Yi se rió y cruzó los brazos.
—Obvio que no, ¿por qué me daría vergüenza ella?
Solo creo que no todavía no es el momento correcto para contare.
Fue ahí cuando se le ocurrió algo a Shen Xue.
—¡Ja!
¡Si no me dejas quedarme por una semana, le voy a contar a papá!
—exclamó Shen Xue.
—¿Entonces se te ocurrió una idea?
Debe haber sido un largo y solitario viaje —suspiró Shen Yi y negó con la cabeza.
—¿Vez cuán grosero es mi hermano, hermana mayor?
¿Por qué te casaste con alguien como él?
—Shen Xue agarró el teléfono y marcó el número del padre.
—Hola papá.
Te quería contar algo.
Es sobre…—el teléfono de Shen Xue le desapareció de la mano—…ey, ¡devuélvemelo!
El hermano mayor cortó la llamada y apagó el teléfono.
—¿Qué demonios crees qué haces?
—le gritó Shen Yi.
Había planeado tomarse el día libre para pasar algo de tiempo con su esposa y, sin embargo, el idiota del hermano apreció de la nada y le arruinó los planes.
—Ya te dije, le voy a contar a papá sobre ella, si no dejas que me quede.
—Xue, eres el vicepresidente de la empresa ¿No deberías tener tu propia casa a esta altura y empezar a vivir como un adulto?
—lo retó Shen Yi al hermano.
Shen Xue, incluso a los veintiséis años, todavía vivía en la casa de la abuela.
—O puedes decirme simplemente que no me quieres aquí.
Quieres toda la comida deliciosa que la hermana mayor va a cocinar hoy solo para ti —se quejó Shen Xue.
—Oh, no voy a negar eso —le contestó Shen Yi.
—Cariño, no tengo problema de que se quede con nosotros por unos días.
Además, va a ser una buena oportunidad para conocernos, ¿no?
—le dijo Lu Xinyi con una sonrisa expectante.
—¡Sí!
Dile, hermana mayor.
No quiero comer fideos instantáneos en otro lugar y saber que mi hermano come deliciosas comidas hechas por ti.
—Ah, no iba a desperdiciar esa oportunidad de comer más, mientras que se quedaba en la casa del hermano.
—Suenas razonable.
Debe de ser tiempo de subir mi medicación.
De acuerdo.
Puedes quedarte, pero solo una semana.
Después de eso, voy a echar tu trasero fuera de aquí—repuso Shen Yi suspirando y empezó a subir las escaleras para ir al estudio.
Poco después, su esposa lo siguió.
—¿Estás enfermo?
—le preguntó ella y apoyó una taza de café con crema en el escritorio.
Shen Yi prefería el café con crema y una cucharada de azúcar.
Ella se sorprendió, cuando su esposo, la agarró del brazo e hizo que se sentara sobre el regazo de él.
—Sí, mi amor ¿puedes llamar a una ambulancia?
Tu belleza me está matando —pidió sonriendo ampliamente.
Lu Xinyi lo miró boquiabierto, antes de cachetearlo suavemente.
—¡Shen Yi!
¡Tú y tus frases seductoras cursis!
—Su esposo solo pudo reír y ver como se ruborizaba ella.
¿Cómo podía ser gay, cuando Lu Xinyi sabía que él era el rey de las frases seductoras?
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