Phantasia: La Princesa Caballero - Capítulo 153
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- Capítulo 153 - 153 Viaje al Bosque Congelado Parte 2
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153: Viaje al Bosque Congelado: Parte 2 153: Viaje al Bosque Congelado: Parte 2 Después de resolver sus diferencias, las chicas por fin se pusieron en marcha.
Se decidió que Starla le enseñaría a Annelia a orientarse correctamente.
Starla se había ofrecido voluntaria para esta tarea porque quería compensar sus palabras anteriores.
No más de una hora después, las dos chicas congeniaron muy bien, ya que ambas provenían de familias de caballeros.
—¡Starla, tienes mucha suerte!
¡Tu padre es un Caballero de Élite!
¡Mi padre siempre colmaba de elogios al tuyo, diciendo que era alguien a quien la familia Longstone debería esforzarse por seguir!
—Annelia tenía estrellas en los ojos mientras hablaba con Starla.
Como si hablara con su ídolo favorito por primera vez.
—No es para tanto.
Mis hermanos y yo seguimos teniendo que esforzarnos cada día.
Si no fuera porque estaba protegiendo a la persona a la que juré servir, ahora mismo estaría pasando por un duro entrenamiento en casa.
Aunque, pensándolo bien… El entrenamiento que tuve que soportar no hace mucho fue… —Starla se estremeció al recordar el despiadado entrenamiento al que el Rey Augusto la sometió.
A esto le siguió una oleada de miedo al saber que el entrenamiento aún no había terminado.
—¡Espera!
—Annelia detuvo sus pasos y miró estupefacta a Starla—.
¿Ya has jurado proteger a alguien?
¡Pe-pero si ni siquiera has sido nombrada caballero!
—Jurar proteger y seguir a alguien no significa que una necesite ser un caballero.
Es el reconocimiento de la persona a la que se ha jurado proteger y seguir.
Aunque Starla es joven y no es una caballero, tiene todas las cualidades adecuadas que la convierten en la persona perfecta para el trabajo —explicó Rosa.
—Ya veo… Entonces, ¿a quién proteges y sigues?
—Annelia ladeó la cabeza, confundida.
Si iban a proteger y seguir a alguien, necesitarían estar cerca de esa persona todo el tiempo.
Tres meses de entrenamiento irían en contra de ese juramento, lo que haría a esa persona indigna de ser un caballero.
—Aquí solo hay una persona por la que Rosa y yo daríamos la vida.
Aunque… puede que seamos un poco inferiores a dicha persona en fuerza, pero ella nunca nos lo ha echado en cara y aceptó nuestro juramento.
Ahora es nuestra señora y amiga —respondió Starla a la pregunta de Annelia mientras se acercaba a Alicia y entrelazaba su brazo con el de ella.
Annelia miró a Starla y a Alicia con cara de asombro.
—Permíteme presentarte a nuestra señora, Alicia Von Alastine, la Tercera Princesa del Reino de Alastine —dijo Rosa, soltando una risita.
A Alicia le divertían las reacciones de Annelia, así que sonrió y la saludó con la mano.
—¡Hola!
—dijo.
¡Plop!
Annelia cayó de rodillas y apoyó la frente en el suelo.
—¡Alteza, por favor, perdone la anterior transgresión de esta humilde sierva!
Esta reacción sorprendió a Alicia, que se apresuró a ayudar a Annelia a levantarse.
—¡Annelia, por favor, levanta la cabeza!
No me importan esas cosas.
Ya ves que todo el mundo me llama por mi nombre en lugar de por mi título.
Es porque los títulos y esas cosas no significan nada para mí.
Especialmente para alguien como yo, cuyo único objetivo en la vida es convertirme en un caballero.
Annelia levantó lentamente la cabeza y miró el rostro sonriente de Alicia.
Solo esa sonrisa bastó para dibujar otra en el rostro de Annelia, que por fin se puso en pie y se secó las lágrimas.
—G-gracias, Alteza.
—Annelia, Alicia ya ha dicho que no le importan los títulos, llámala solo Alicia —dijo Starla mientras le daba una palmada en el hombro a Annelia.
—No puedo… Mi padre me pegaría si se enterara de que he llamado a una princesa por su nombre de pila sin anteponer su título.
Es una regla estricta en nuestra familia —explicó Annelia.
—Está bien, Starla, deja que haga aquello con lo que se sienta más cómoda —dijo Alicia.
No quería presionar a nadie para que hiciera algo con lo que no se sintiera a gusto.
A algunos no les importaba llamar a Alicia por su nombre de pila, mientras que a otros sí.
Rosa y Claire la llamaban Joven Señorita.
Starla la llamaba Alicia.
Cada una tenía sus propias preferencias.
—Bueno, está oscureciendo, así que montemos el campamento.
¿A quién le toca cocinar primero?
—intervino Rosa para romper la incómoda situación.
—¡A mí!
—anunció Alicia, levantando la mano.
—Vale, entonces cocino yo esta noche —declaró Rosa con firmeza.
—¡Espera!
¡Rosa!
He dicho que me tocaba a mí —Alicia miró a Rosa, confundida.
Ya lo habían decidido antes.
—Joven Señorita… Cómo le digo esto… Si cocina usted, ninguna de nosotras podrá despertarse al día siguiente —afirmó Rosa, lo que provocó que Alicia la mirara con los ojos en blanco antes de que por fin cayera en la cuenta de lo que estaba pasando.
—¡Oye, que no cocino tan mal!
—Alicia se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—Joven Señorita… Claire le explicó paso a paso cómo hacer un simple sándwich y Su Majestad tuvo que usar magia curativa en la boca por lo picante que estaba el susodicho y simple sándwich —Rosa intentaba manejar la situación con la mayor delicadeza posible, ya que sabía que Alicia se esforzaba al máximo al cocinar.
Era solo que era un poco patosa al añadir especias y cosas por el estilo.
Normalmente, si se trataba solo de cocinar a fuego abierto, podía apañárselas con algunas comidas pasables, pero no sabrían muy bien por lo carbonizadas que acabarían, aunque al menos no provocarían una situación grave.
Al oír el razonamiento de Rosa, Alicia se sonrojó y dijo: —Eso fue… Eso fue porque los frascos no estaban etiquetados correctamente.
—Ains… Vale, entonces te explicaré cómo cocinar nuestra presa de esta noche.
Te ayudaré para que al menos puedas cocinar una comida decente sin especias.
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