Phantasia: La Princesa Caballero - Capítulo 201
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201: ¡Represalia!
201: ¡Represalia!
Tras tomarse dos días para descansar, Alicia estaba con Blake mirando desde el borde de la capital.
Detrás de ella había diez mil máquinas Magi recién creadas.
Estas máquinas tenían la forma de grandes plataformas con un pedestal colocado en la parte superior.
El pedestal tenía grabado un círculo mágico familiar, pero a una escala mucho más pequeña.
En los extremos de las plataformas había dos objetos de forma ovalada que tenían un gran número de circuitos Magi grabados que se conectaban a un pequeño círculo mágico en la parte trasera.
A lo largo de sus bordes había cientos de cañones mágicos montados.
Usando el círculo mágico de levitación que Alicia utilizó para elevar la capital al cielo, mandó a construir un montón de plataformas, cada una con capacidad para cien personas.
Estas plataformas eran como acorazados flotantes que podían transportar a mucha gente.
—Sé que les he causado muchos problemas a los herreros de la capital al hacer que se dieran prisa con estas cosas, pero ha merecido la pena.
Alicia miró a los miles de soldados que esperaban a que hablara y sonrió.
—¡Alastine, por ahora, está a salvo!
¡La gente que pudimos salvar también está a salvo!
¡Lo que tenemos que hacer ahora es reclamar lo que nos pertenece!
¡Debemos hacer que quienes sufrieron y murieron a causa de esta guerra no lo hayan hecho en vano!
—¡Hoy es el día en que comenzaremos nuestra represalia!
Les demostraremos a estos países que no somos débiles solo porque nos mantengamos neutrales.
¡Les demostraremos que elegimos mantenernos neutrales y al margen de la política de este mundo no porque seamos débiles, sino porque somos demasiado fuertes!
¡Empezaremos con los Enanos!
¡Ellos tomaron nuestras tierras y nosotros tomaremos las suyas!
Un fuerte rugido resonó entre la multitud mientras todos los soldados, caballeros y magos subían a su plataforma designada.
La moral del pueblo de Alastine estaba por las nubes.
Sabían que lo que quedaba de su hogar nunca caería.
¡Sabían que con la princesa como su apoyo no perderían!
Esta era su única oportunidad de vengar a sus seres queridos que habían muerto en la guerra.
Cuando llegó la noticia de que Alicia iba a contraatacar, hubo una gran pelea por quiénes podrían ir.
¡Cada soldado, caballero y mago de Alastine quería venganza!
—
Campamento enano, a dos semanas de la capital…
—Señor, hemos recibido noticias de nuestros exploradores.
La cosa que apareció en el cielo es en realidad la capital de Alastine —dijo un joven soldado enano mientras entraba en la tienda.
—¿Qué demonios están haciendo esos malditos elfos?
—preguntó un hombre bajo y robusto que vestía una armadura de metal con magículas recorriendo las líneas y conectores que estaban soldados por todas partes.
—General Dekgrag, he oído que se vieron obligados a detenerse debido a los terremotos de antes —respondió un joven soldado enano.
—¡Olvídalo!
Seguiremos avanzando y reclamaremos toda la tierra posible.
Destruid cualquier asentamiento humano…
¡Bum!
¡Bum!
¡Bum!
¡Bum!
Fuertes explosiones comenzaron a sucederse en rápida sucesión, lo que hizo que el General Dekgrag se levantara de un salto y saliera corriendo para ver qué estaba pasando.
Miró al cielo con horror cuando vio miles de plataformas flotantes suspendidas sobre sus cabezas.
Al frente, en la plataforma más grande, había una joven de cabello dorado y ojos azul oscuro.
Vestía una armadura de cuero, pero esta no ocultaba su floreciente belleza.
—¡Enanos de Grogandon!
Habéis invadido las tierras de mi Reino de Alastine, ¡por lo tanto, seréis sentenciados a muerte!
¡Fuego a discreción!
¡Matadlos a todos!
¡Sin piedad!
—gritó Alicia al mismo tiempo que lanzaba una andanada de grandes bolas de fuego que se precipitaron hacia el suelo.
El General Dekgrag miró el ataque masivo que se dirigía hacia su ejército; sabía que era el fin.
Tomó el rifle Magi de su espalda y apuntó a Alicia.
—¡Por Mormic, el Dios Enano, descenderé al infierno, pero no sin llevarte conmigo!
¡Bang!
Disparó su rifle Magi, enviando una ráfaga de magículas directamente hacia Alicia.
Alicia ni siquiera se movió; en su lugar, agitó la mano, dispersando en la nada las Magículas que componían la bala, antes de enviar una enorme bola de fuego contra su atacante.
El General Dekgrag miró a Alicia con los ojos desorbitados y gritó: —¡Maldita monstrua!
¡Bum!
—Princesa, todos los enanos han sido aniquilados —informó un caballero que se acercó a Alicia.
—¡Bien, ahora vayamos a Grogandon!
¡Recordad, no matéis a los inocentes!
¡No somos como los demás!
¡Seguiremos y nos regiremos por el código de los caballeros y por nuestra propia moral!
¡Haremos una demostración de fuerza y haremos que se rindan ante nosotros!
Alicia no volvería a cometer el mismo error.
Haría que los enanos se rindieran y se convirtieran en un estado vasallo bajo el gobierno de Alastine.
Si se negaban, se encargaría de que no pudieran negarse.
Cuando terminó de hablar, se acercó y se sentó junto a Blake en el borde de la plataforma voladora.
Blake giró la cabeza, miró a su futura esposa y sonrió.
—Todavía no les hemos puesto nombre a estas nuevas máquinas Magi voladoras.
—Mmm…, no estoy segura de cómo llamarlas.
Invéntate tú un nombre para ellas.
Alicia odiaba ponerles nombre a las cosas, ya que nunca se le ocurría nada bueno.
Blake pensó por un minuto antes de decir: —El Fan’tal.
—¿Fan’tal?
—Mmm, en la lengua de los dioses significa «Nuevo Comienzo».
—Fan’tal, Fan’tal.
¡Me gusta!
¡De ahora en adelante, estas máquinas Magi serán conocidas como los Fan’tals!
***
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