Phantasia: La Princesa Caballero - Capítulo 288
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Capítulo 288: Padre e Hija Parte 1
Mei no tenía idea de que este mundo estaba al borde de una gran guerra. Sí que se imaginaba que la raza de las Máquinas vendría a atacarla, pero nada de la envergadura de lo que estaba por llegar. Había pasado un año y Mei había trabajado duro en su cultivo. Ahora se encontraba en el Reino de Fragmentación del Núcleo. El Reino de Fragmentación del Núcleo era uno de los reinos más peligrosos, ya que para pasar al reino del alma naciente había que fragmentar y reconstruir el núcleo nueve veces. En la novena vez que se fragmentaba el núcleo, nacía una voluta de alma que luego había que nutrir hasta que se convirtiera en un alma completa. Solo cuando se formaba un alma completa se consideraba que estabas en el reino del alma naciente. Si fallaban en cualquier momento de este proceso, podían perder todo su cultivo.
Mei salió de su espacio para encontrarse a Tang Guanting y Tang Yu de pie fuera de su patio. —¿Pasa algo malo?
—Joven Señorita Mei, sígame, hay alguien que desea hablar con usted —respondió Tang Guanting con una sonrisa.
Mei miró a Tang Yu, que desvió rápidamente la mirada, y supo que algo pasaba. Emocionada por saber qué era, Mei siguió a Tang Guanting. Él la condujo a una habitación cerrada con llave al otro lado de la casa de las Familias Tang.
Cuando Mei entró en la habitación, se quedó paralizada al ver la figura familiar que estaba de pie en la sala. —¿¡Padre…!?
La figura asintió con la cabeza. Esta persona era Tang Ming, el padre biológico de Mei. —Akari, ha pasado mucho tiempo. Te has vuelto más hermosa.
—¡Padre! —. A los ojos de Mei asomaron las lágrimas mientras corría hacia delante, solo para atravesar la figura. Esto hizo que tropezara y casi se cayera.
Se dio la vuelta y miró a la figura, que sonreía de oreja a oreja, lo que la hizo sonrojar. —Por desgracia, a diferencia de tu madre, que pudo tenerte en brazos, mi técnica no es tan buena. Me han puesto al día de las cosas que han estado ocurriendo en tu mundo actual. Que eligieras quedarte en este mundo para hacerte más fuerte fue una buena idea. Phantasia, por lo que me cuenta tu madre, tiene qi espiritual, pero es muy escaso. Así que, al menos, alcanza el reino inmortal antes de volver.
—Eso es lo que planeaba. Además, también tengo que encargarme del Imperio de Máquinas. Pero no tengo ni idea de cuándo atacarán —explicó Mei.
—Bien… y en cuanto al Imperio de Máquinas, tengo la sensación de que volverán a aparecer pronto. Tienes que prepararte —dijo Tang Ming con seriedad.
—Lo haré… Pero, lo que es más importante… ¡os echo mucho de menos a ti y a mamá! —rompió a llorar Mei. Ya no podía contener más las lágrimas. Había anhelado ver a sus padres y ahora podía ver y hablar con su padre. Aunque no podía abrazarlo, se conformaba con poder hablar con él.
Los ojos de Tang Ming se suavizaron. Avanzó y colocó su mano de aspecto fantasmal sobre la cabeza de ella, con cuidado de que no la atravesara. Deseó poder estrechar a su hija en brazos y abrazarla con fuerza. Le rompía el corazón verla llorar así. —Akari, tu madre y yo también te echamos mucho de menos. Pensamos en ti todos los días. Pero lo que hicimos fue por tu propio bien. No podíamos permitir que murieras tan pronto. Espero que no nos odies por lo que hemos hecho.
—¿Cómo podría odiaros? ¡Ambos solo deseabais que viviera una vida plena! Ya encontré el mensaje que mamá me dejó. Papá, tú y mamá sois dos de las personas en mi vida a las que nunca podría odiar. No solo me disteis a luz, sino que también me disteis la oportunidad de vivir una vida en la que puedo seguir mi sueño de convertirme en caballero. Me duele pensar que no puedo veros a los dos. Os quiero muchísimo a ambos —se desahogó Mei. Nunca podría enfadarse con un padre y una madre que quisieron dar a su hija una vida plena.
—Mmm… lo sé. Pero Akari, el día que tu madre y yo podamos ir a verte, no descuides tampoco a tu nueva familia. He oído que el padre que tienes ahí te ha cuidado muy bien —le recordó Tang Ming a Mei que ahora no era su único padre.
—Lo sé. El padre real es muy querido para mí, al igual que mis hermanos y hermanas, mi hijo y mi hija, y el Abuelo Mu. Todos ellos son mi familia. Y también está Blake… Mi prometido… —se secó las lágrimas Mei y miró a Tang Ming con una sonrisa dichosa. Realmente se sentía amada en esta vida. Tenía a muchos que la querían y se preocupaban por ella. No tenía quejas en lo que respecta al amor que una familia puede dar.
De todo lo que dijo Mei, Tang Ming solo se fijó en tres palabras. —¿Akari, a qué te refieres con hijo, hija y prometido? ¿No eres un poco joven…?
—¡Papá! Adopté a dos niños. Recuerda que quizá tenga quince años en este mundo, pero en realidad tengo más de veinte si cuentas los años que viví en la Tierra. Además, Frey es un hada y Nomi tenía ocho años cuando lo adopté. En cuanto a Blake, no tienes nada que decir sobre si me caso con él o no —dijo Mei con las mejillas sonrojadas.
Tang Ming vio a su hija poner una cara que nunca le había visto y sonrió. Su esposa tenía razón, ese joven debía de ser bueno si era capaz de hacer que su hija se viera así. —¡De acuerdo! Lo sé, solo te estaba tomando el pelo. Podemos ponernos al día más tarde, Akari. Pero tenemos que hablar de lo que está pasando ahora.
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