Poder Ilimitado 02 - Dominio del Guardián - Capítulo 563
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Capítulo 563: Nada
El humor de Ryan mejoró tanto que todos lo notaron. Era natural que sucediera, ya que consiguió una clase increíble que le dio tres habilidades pasivas que funcionaban muy bien con su estilo de lucha sigiloso.
—Por alguna razón, por fin te has animado —dijo Gustavo mientras fruncía ligeramente el ceño—. ¿Puedo preguntar qué nos perdimos?
—He obtenido una clase especial, no preguntéis más —dijo Ryan.
—Nosotros también obtuvimos dos. Aunque esas clases fueron útiles, no nos hicieron sonreír de oreja a oreja —dijo Gustavo.
—Eso es probablemente porque sacrificasteis clases que no están tan relacionadas entre sí, o que pertenecían a un nivel bajo —dijo Ryan—. De todos modos, aunque no quiero hablar de las habilidades, mañana notaréis los cambios en mi poder de ataque.
En cualquier caso, ese día, gracias a su mejora en el estilo y las tácticas de combate, el grupo consiguió matar a cinco mil Hidras. Aun así, todos sabían que no se habían enfrentado a un solo jefe. Eso era preocupante. Además, su objetivo estaba más lejos que nunca. Apenas habían recorrido unas pocas docenas de millas hacia el blanco, y tenían que cruzar cientos de ellas. Derrotar a tantos enemigos, hacer algo con la enorme Tormenta Marina, matar a miles de jefes… en dos días. No parecía un objetivo alcanzable.
Debido a los intensos combates, todos, a excepción de Ryan, Fernanda y Gustavo, se fueron a dormir en cuanto cenaron. Aunque Ryan también quería echar una siesta antes de cazar por la noche, Gustavo decidió molestarlo junto con Fernanda.
—Ya está todo listo para la cacería de mañana, pero me gustaría hablar contigo sobre qué podemos hacer para mejorar nuestra velocidad de caza —dijo Gustavo—. ¿Tienes alguna idea, Ryan?
—Ninguna —dijo Ryan.
—¿Estás seguro? —insistió Gustavo—. Mientras no sea nada demasiado peligroso, creo que todos aceptarán tus ideas con gusto.
—Me das demasiado crédito. Esta situación es más problemática de lo que pensábamos —dijo Ryan—. No es algo que podamos resolver con una lluvia de ideas rápida.
—¿Tú qué piensas, Fernanda? —preguntó Gustavo.
—Pienso lo mismo. Si tuviéramos más aliados que pudieran luchar contra las Hidras, quizás las cosas serían diferentes —respondió Fernanda—. Aunque nos esforcemos al máximo sin que nos importen los recursos que gastemos, necesitamos al menos medio minuto para derrotar a una Hidra. Si a eso le sumamos el tiempo que tardamos en buscarlas, en usar pociones y en transportar sus cuerpos a tierra… Creo que ya estamos haciendo demasiado. Intentar hacer más podría ser tentar a la suerte.
Gustavo se cruzó de brazos y cerró los ojos para sopesar todo lo que había oído. No era mucho, pero eso era lo que Ryan y Fernanda pensaban.
—Para ser sincero, yo tampoco tengo ni idea de qué hacer ahora. Cazar Hidras sin más parece muy poco, teniendo en cuenta que queremos detener el regreso de Poseidón… —dijo Gustavo—. Estaba pensando en volar y usar todos mis poderes de magia para atacar la Tormenta Marina y ver qué pasa, pero supongo que es demasiado temerario, incluso para mí.
Al menos Gustavo era lo bastante listo como para entender eso. Aunque tuvieran éxito, y eso que parecía bastante descabellado, nada garantizaba que las cosas fueran a mejorar. Todavía tendrían que cazar y matar a miles de jefes.
Al final, la única idea que se le ocurrió a Gustavo fue dividir a sus amigos y hacer que cada uno de ellos liderara un grupo de humanos. En su forma Dracónica, atraerían la atención de las Hidras y sus aliados atacarían a distancia. Aunque la diferencia de poder era absurda, un grupo de veinte humanos experimentados podía causar tanto daño como ellos.
Ryan no quería rendirse tan fácilmente, pero al menos tenía que considerar la posibilidad de fracasar. La reunión que Gustavo había iniciado terminó mucho antes de lo que él esperaba. Aun así, al menos reconoció que, a pesar de todo, habían ganado mucho en esa misión. La confianza para contraatacar a los monstruos incluso en su territorio y la gran cantidad de sus bioproductos aumentarían considerablemente el poder de las fuerzas humanas.
Unas horas más tarde, Ryan regresó al océano. Sin embargo, en lugar de ponerse a cazar cuanto antes, utilizó Clarividencia para ver lo que había más adelante. Al cabo de un rato, vio la enorme Tormenta Marina que Gustavo había mencionado y, aunque Ryan intentó ver cosas dentro y debajo de la tormenta, fracasó.
«Ya veo… Puesto que es un hechizo lanzado por varios Jefes Hidra, también puede funcionar como una barrera de magia». Ryan se frotó la barbilla, pensativo. «No puedo permitir que la misión termine sin saber, al menos, qué hay en el núcleo de esa tormenta…».
Tras pensar un rato, Ryan decidió domar a una Hidra y usarla para infiltrarse en esa región. Aunque la enorme concentración de maná servía para repeler habilidades como la Clarividencia, probablemente no detendría la Transferencia Animal. Sin embargo, para aumentar las posibilidades de éxito de la infiltración, Ryan decidió domar a un jefe.
«Eso aumentará un poco la dificultad, pero es absolutamente necesario». Ryan asintió para sí mismo.
Mientras usaba de nuevo la Clarividencia, Ryan buscó un Jefe Hidra para domar, pero para su fastidio, no encontró ni uno solo, ni siquiera después de media hora. En ese momento, estaba desperdiciando una oportunidad excelente para subir de nivel sus clases.
Sin muchas opciones, Ryan usó Teletransporte para capturar a una Hidra corriente y, para su gran sorpresa, la cosa funcionó bastante bien; el monstruo apenas se resistió. Era difícil saber si su Transformación Dracónica estaba desempeñando un papel importante o si la diferencia de poder era ya tan grande.
En cualquier caso, ahora que tenía una Hidra bajo su completo control, a Ryan le costaba tratar al monstruo como a un camarada. Después de todo, había matado a miles de ellos. A pesar de todo, antes de que las cosas pudieran complicarse aún más, envió a la criatura hacia el ojo de la tormenta.
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