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Por fin el villano descubre el poder de la amistad - Capítulo 7

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7: VII 7: VII —Es que así no es —me dijo Paco hace mucho, cuando nos juntábamos todos a practicar magia.

Siempre íbamos después de clase a un edificio abandonado para que nadie nos viera ni nos molestara—.

Mira: tienes que hacerle así —Paco abrió la mano, y las piedritas que había en el piso se elevaron y flotaron en el aire—, tienes que dejarlo salir; si te guardas todo no vas a poder hacer magia.

Después cerró la mano, y las piedritas se cayeron.

—Yo una vez sí pude —mentí.

—Ay, claro que no —Juan dejó de practicar su hechizo y me dijo.

Pero ese pendejo ¿por qué se metía?

El único hechizo que practicaba era uno en el que unía otra vez los pedazos de una hoja rota de papel.

Esa chingadera ¿de qué sirve?

—Claro que sí —mentí otra vez—.

La otra vez que estaba en mi casa moví una pluma, y la mano hasta me brillaba.

—¿La pluma se movía así?

—Paco volvió a elevar las piedritas con su hechizo.

—¿No te cansas de lo mismo?

—le preguntó Juan.

Paco arregló la hoja de Juan con el mismo hechizo que él siempre practicaba y le sonrió como diciéndole “está bien fácil tu pinche hechizo pendejo que no sirve para nada”.

Juan no le dijo nada y nomás le levantó el dedo de en medio.

Jorge también estaba ahí, pero solo se reía.

Él era bien alto, y casi nunca decía nada.

Aun así, me caía bien.

—¿Tú qué?

—Paco le preguntó a Jorge y se puso a jugar con él a las luchas.

Jorge nomás se reía.

Paco entonces soltó a Jorge y se puso a brincar y a aventar hechizos imaginarios.

—Yo quiero hacer magia así bien poderosa, así que destruya edificios y ¡baaam!

¡Boom!

¡Baam!

—y siguió brincando.

No es tan difícil hacer hechizos así, pero ¿de qué te sirven si el héroe siempre usa el pinche poder de la amistad que le gana a todo?

—¿Y eso para qué?

—preguntó Juan—.

Imagínate: curas a la gente con hechizos, te haces millonario.

—Eso está bien chafa —dijo Paco—.

Mejor que te manden a la guerra, y les ganas a todos con tus poderes porque eres bien fuerte y así todos te quieren.

—Yo quiero una magia así que te lleve a otro lado —Jorge siempre decía lo mismo—.

A donde sea está bien, pero a otro lado.

—Pero eso ni se puede —Juan siempre decía lo mismo—; no está en el libro.

Creo que ya te lo había dicho, pero el único libro de magia que había en la biblioteca de la escuela era el Curso básico de magia para niños Vol.

3.

Siempre rentábamos ese libro y practicábamos con él.

—Sí se puede, sí se puede —dijo Jorge, y tenía razón, aunque en ese tiempo no lo sabíamos.

Él se enojó con Juan y le aventó unos golpes, pero Juan se hacía para atrás y los esquivaba—.

Se puede hacer todo porque es magia.

—Sí, con magia se puede todo —dije yo mientras miraba cómo Jorge le aventaba golpes a Juan, y Paco lo agarraba y le decía que se calmara—, con magia se puede arreglar todo para que ya nadie se enoje contigo.

Yo voy a ir por el mundo arreglando los problemas de todos, y les voy a enseñar magia, y mis papás ya no van a tener que trabajar.

De repente escuchamos un claxon, y Paco soltó a Jorge y se fue corriendo.

Nosotros lo seguimos.

Él salió, y afuera estaba su hermano.

Tenía como unos 15 años y traía un coche viejo pero tuneado, de esos que tienen unas llantas grandotas que apenas le caben.

Él traía puesta una corona, símbolo de la pandilla de los Reyes, la que dominaba en el pueblo en esos días.

—Mira —Paco abrió la mano y con el mismo hechizo de siempre levantó un poco de tierra—.

Ya me sale la magia.

—Pues aquí está mi magia —su hermano sacó una pistola que traía fajada en el pantalón.

—¡Wow!

¡Yo quiero una!

—Paco se acercó a la pistola y trató de agarrarla.

—Hey —su hermano lo empujó—, es ver, no tocar.

Juan y Jorge también se acercaron para ver la pistola esa.

Yo no.

En ese pueblo cualquier pendejo traía una, y los más pendejos son los que más la necesitan porque sin ella no serían nadie.

Pero, como dije, siempre hay otras pandillas.

Siempre.

Nos enteramos poco después.

Se acabaron las clases y, como siempre, fuimos a la biblioteca a rentar el único libro de magia que tenían.

—¿No se cansan de eso?

—la bibliotecaria no se cansaba de preguntarnos lo mismo—.

Mejor renten un libro que les sirva más.

—¿Hay libros que te digan cómo hacerle para aparecer en otros lados?

—preguntó Jorge.

—Si hubiera, yo no estaría aquí, mijo —respondió ella, y Jorge nomás sonrió.

Salimos de la escuela y nos fuimos corriendo al edificio abandonado, pero nos paramos en una calle donde había mucha gente.

Este era un pueblito culero, y nunca había tanta gente en las calles.

—¡Paco, vete!

—¡Que no se acerque ese niño!

—le dijeron algunos señores y lo trataron de agarrar, pero Paco corrió, entre ellos, y nosotros lo seguimos.

Como la mayoría de la gente en la calle eran adultos, no alcanzábamos a ver lo que había más adelante.

Corrimos y corrimos y de repente oímos que Paco gritó con todas sus fuerzas y pensamos que alguien le había hecho algo, así que fuimos con él.

Varios señores se lo estaban llevando, y él gritaba y se retorcía.

Y ahí fue cuando lo vimos: su hermano colgado de un semáforo.

Era el primer muerto que veía.

La cuerda en su cuello lo jalaba tan fuerte que tenía la cara morada y chueca, sus ojos estaban cerrados y su boca era una línea hacia abajo, su corona estaba pegada a su cabeza con cinta transparente.

No sé cómo decirlo, pero no parecía muerto, parecía como si nomás estuviera durmiendo chueco.

A lo mejor por eso no me asusté ni nada.

Lo vi como si no fuera real, como una de esas decoraciones de Halloween.

Paco gritó otra vez, y corrimos a donde estaba él.

Por todos lados había gente colgada y con su corona pegada a la cabeza.

Los señores que lo agarraron terminaron soltándolo en otra calle, y Paco se fue corriendo mientras seguía gritando y llorando.

Él nunca volvió a la escuela, y yo nunca lo volví a ver.

Conociéndolo, lo más seguro es que se metió a una pandilla.

Si se unió a los Reyes, entonces acabó colgado como todos los demás.

Y si se unió a la pandilla que mataba a los Reyes, entonces sí lo acabé matando yo.

Pero no nos adelantemos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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