Potencia de Fuego Abrumadora - Capítulo 84
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84: A una obra de teatro 84: A una obra de teatro Para cuando Lucen se despertó, ya era bastante tarde.
Así que, después de darle las gracias a Faust una vez más, regresaron a la Mansión Thornehart.
Mientras caminaban por los distritos inferiores, por alguna razón el ambiente se sentía distinto al del día.
A diferencia de los distritos superiores, los inferiores solo tenían unas pocas lámparas de maná y aún dependían en gran medida de las antorchas.
La mezcla del resplandor de las lámparas de maná y la luz de las antorchas les daba a las calles un aspecto extrañamente encantador.
La suave luz de la lámpara de maná se unía a la calidez de la antorcha.
El aroma también era ligeramente distinto, pues había una mezcla de cerveza y algún tipo de perfume.
Lucen ya pudo ver a varios borrachos.
También había gente peleándose, pero la principal diferencia entre el día y la noche en el distrito inferior eran las mujeres.
Había varias mujeres, con algo de maquillaje, que vestían ropas bastante seductoras.
Pudo ver cómo seducían a los hombres, y sus tres guardaespaldas se movieron rápidamente para taparle la vista.
—Bueno, no es que seas demasiado joven para estas cosas —dijo Harlik, soltando una risita—.
Pero apuesto a que tu Padre querría que tu primera vez fuera con mejor compañía que esta gente.
—Joven maestro, a pesar de su encanto, no debe irse con ellas.
Muchas de las de aquí parecen flores, pero en verdad son serpientes que lo devorarían todo hasta no dejarle nada —dijo Sir Talos sin dejar de caminar.
—Parece que habla por experiencia, Sir Talos —bromeó Mark con una sonrisa pícara.
—Yo también fui joven una vez —replicó Talos con una sonrisa nostálgica.
Lucen no pudo evitar soltar una risita ante sus ocurrencias.
Aunque no había sido un gran mujeriego en su vida pasada, recordaba haber tenido varias relaciones a pesar de ser una especie de otaku, así que no era precisamente un inocente.
El grupo cruzó rápidamente los distritos inferiores.
Había más actividad que durante el día.
Incluso unos pocos mercaderes vendían toda clase de artículos.
«Será mejor que eche un vistazo la próxima vez».
—Joven maestro, ¿se ha dado cuenta?
Hay más moscas ahora que antes.
—Por supuesto que las hay.
Les envié un mensaje a todos en Caelhart.
Ahora tengo muchos ojos encima.
«Esto es una preparación.
Es para demostrarles a esos cabrones que se esconden en la oscuridad, esperando para atacar, que la casa Thornehart no está a punto de caer.
Si aun así se atreven a venir, los acribillaré a todos».
***
Al regresar a la Finca Thornehart, Lucen tuvo que informarle a su padre, Vardon, de todo lo que había sucedido en la arena subterránea.
Lucen no tardó en terminar de relatar los sucesos del torneo.
Vardon asintió con la cabeza en señal de aprobación.
—Has mantenido en alto el honor de los Thornehart.
Eso fue todo lo que dijo Vardon, y la conversación terminó.
O eso creyó Lucen, hasta que Vardon le hizo una pregunta.
—¿Qué harás mañana?
—Quería ver una obra de teatro.
—¿Una obra de teatro?
Vardon se sorprendió al oír semejante respuesta.
Nunca esperó que su hijo, que parecía centrado en fortalecerse y prepararse para la batalla, quisiera ver una obra de teatro.
—Sí, me interesan bastante.
En el norte, el único entretenimiento que tenemos es entrenar y escuchar a los bardos.
También está la Guerra de Territorios que inventé, pero quería saber si las obras de teatro son interesantes.
Cuando Vardon escuchó la respuesta de Lucen, recordó que su hijo, hacía solo dos años, era un joven enfermizo que solo entrenaba y nunca salía.
«Realmente soy un fracaso como padre.
Ojalá estuvieras aquí con nosotros, Veyra…».
—¿Necesitas dinero para ver la obra?
—Tengo suficiente dinero de la arena subterránea.
—…
¿Qué tipo de obra vas a ver?
—La verdad es que no lo sé.
No he comprobado qué obras hay ahora mismo.
En cuanto Vardon oyó lo que dijo su hijo, se quedó atónito por un momento y luego suspiró.
Vardon recordó una vez más que, a pesar de la inteligencia de Lucen y de que su forma de hacer las cosas le hacía parecer que sabía más de lo que aparentaba, en el fondo no era más que un niño con poca experiencia del mundo exterior.
—Hijo mío, no hay obras de teatro todos los días.
Puede que mañana no haya ninguna.
Lucen se quedó visiblemente impactado.
En su vida pasada, había asistido a varias obras de teatro y había funciones todos los días, así que pensó que sería igual en este mundo medieval de fantasía.
Al ver la reacción de Lucen, Vardon suspiró.
—Si deseas ver una obra mañana, podemos organizarlo, pero será una función privada.
Al oír la sugerencia de su padre, Lucen se puso a pensar.
—…
No es necesario.
Si mañana no hay ninguna obra, haré otra cosa y ya está.
—Ya veo…
Con eso, la conversación entre padre e hijo terminó.
Cuando Lucen salió de la estancia, Sir Talos lo estaba esperando.
—Joven maestro, el pollo frito que quería ya está listo.
Lucen se dirigió al comedor, donde los chefs habían preparado pollo frito de muchas maneras distintas, tal y como había pedido.
Lucen probó unos cuantos trozos y, como esperaba, ninguno se parecía al de su vida pasada.
«Supongo que con esto es suficiente por ahora», pensó Lucen para sus adentros mientras seguía comiendo.
Cuando terminó, les dijo a los sirvientes que podían comerse lo que quedaba si querían.
Después, se dirigió directamente a su cuarto y, a pesar de que acababa de despertarse, en cuanto entró se quedó dormido.
***
A diferencia de cuando estuvo en casa de Faust, Lucen no tuvo más sueños y se despertó al día siguiente completamente despejado.
Después de asearse, estaba a punto de salir a la ciudad para ver si alguna obra estaba a punto de empezar, cuando alguien entró en su cuarto.
—¡Lucen!
¿¡Por qué te fuiste a la arena subterránea a pelear, en vez de seguir experimentando conmigo!?
Por supuesto, no era otro que Robert, que había entrado en su cuarto sin ser invitado.
Miraba a Lucen con ojos llameantes.
—Bueno, hice algo de ejercicio, conseguí dinero e incluso aprendí una técnica secreta —respondió Lucen, encogiéndose de hombros.
—¿Dijiste técnica secreta?
—El humor de Robert, que estaba molesto hacía un momento, cambió rápidamente—.
¿Qué clase de técnica secreta es?
—Es una técnica que potencia el aura, el maná y otras funciones corporales para un impulso momentáneo.
Cuando la técnica termina, sientes el cuerpo como si te lo hubieran hecho pedazos.
—Enséñamela —dijo Robert de inmediato.
—Lo siento, no me apetece.
—Venga, enséñamela solo una vez.
—No —respondió Lucen secamente.
—¿¡Por qué!?
—Usar esa técnica es doloroso y no quiero hacerlo.
Además, tengo otras cosas que hacer.
—¿Otras cosas?
¿Vas a volver a esa bárbara arena subterránea?
Es que no te entiendo, Lucen.
Tienes una mente maravillosa, pero te sigues frenando con todas estas distracciones como el entrenamiento y la lucha.
Robert siguió quejándose un rato.
Cuando terminó, Lucen por fin pudo volver a hablar.
—No voy a la arena subterránea, quiero ver una obra de teatro.
—¿Una obra de teatro?… Venga ya, Lucen.
Al menos de la arena subterránea sacaste algo.
De una obra de teatro, de simplemente ver a otros actuar, no se saca nada.
—¿No dijiste algo parecido sobre la Guerra de Territorios?
—¡Eso es totalmente distinto!
—…
¿Alguna vez has visto una obra de teatro?
—No, estoy demasiado ocupado intentando desentrañar las verdades del mundo.
—¿En serio vas a juzgar algo que ni siquiera has probado?
¿Qué clase de alquimista haría eso?
—¡Está bien!
Iré contigo y comprobaré si merece la pena ver obras de teatro.
Ahora con Robert de compañía, Lucen salió y, por supuesto, Sir Talos lo acompañó como su guardaespaldas.
Esta vez, sin embargo, Lucen no se llevó a Harlik y Mark, puesto que dijeron que estaban cansados del entrenamiento matutino con Sir Talos.
***
El trío salió de la Mansión Thornehart y, al igual que el día anterior, en cuanto pusieron un pie fuera, pudieron sentir la presencia de numerosos espías que los seguían.
A diferencia de ayer, estos espías apenas se molestaban en ocultar su presencia, y cualquier caballero competente los habría notado.
Sir Talos chasqueó la lengua con fastidio.
—Tsk… Usar a estos novatos para ocultar la presencia de los verdaderos espías… Qué irritante.
Joven maestro, ¿está seguro de que no hace falta al menos advertir a esta gente que no se exceda?
—Si quieres, puedo capturar a unos cuantos.
Serían buenos sujetos de experimentación.
La verdad es que tengo unas cuantas cosas que me gustaría probar —terció Robert.
—No es necesario hacer nada.
No es que intente ocultar algo.
Y, Robert, deja de pensar en experimentar con gente sin su consentimiento.
—Tsk.
¿Cómo vamos a avanzar si vacilamos en hacer esas cosas?
—dijo Robert con un mohín.
—Podemos encontrar una forma de avanzar sin hacer esas cosas.
Además, Sir Talos, si quieren seguirnos y ver una obra de teatro, que lo hagan —respondió Lucen, encogiéndose de hombros.
Cuando Sir Talos y Robert oyeron lo que dijo Lucen, no tuvieron nada más que añadir y siguieron caminando por las calles, sin prestar ya más atención a los espías que los seguían.
Los tres empezaron a preguntar por los alrededores para ver si se iba a representar alguna obra ese día.
Resultó que había varios teatros en Caelhart, ya que a muchos nobles les gustaba ver obras, pues era una de sus pocas fuentes de entretenimiento.
Era cierto que había días en los que no se representaba ninguna obra, pero debido a la cantidad de teatros en Caelhart, eso ocurría con menos frecuencia de la esperada.
Ese día, Lucen tuvo suerte, ya que había una obra que estaba a punto de empezar en una hora.
A pesar de ser de última hora, los tres consiguieron comprar entradas para la función.
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