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Princesa de la Mafia Irlandesa - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 Quien gane se casará contigo
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27: Quien gane se casará contigo 27: Quien gane se casará contigo —Pídemelo bonito y tal vez te lo diga.

El pote vuelve a mis manos y me acomodo mejor al sentir las pataditas de Aiden.

Sonrío y pongo mi mano libre sobre mi vientre.

Se mueve… mucho.

—Si no me dices qué demonios se traen, volveré a Londres y haré que mi hijo sea inglés.

¿Te gusta así o quieres que sea más bonito, papi?

Los ojos de Declan se abren de par en par y niega lentamente con la cabeza desde su lugar junto a mí, apoyado contra el cabecero de la cama.

—Eres una Prescott en todo el sentido de la palabra.

Sabe dónde apuñalar para que duela antes de morir.

Se pasa una mano por la barba corta, observándome con una mezcla extraña de orgullo y resignación.

—Bien, de ninguna manera dejaré que mi nieto nazca en Londres.

Antes te encierro en esta enorme fortaleza que dejarte ir.

Frunce el ceño fingiendo enojo, aunque la sonrisa traicionera sigue ahí.

—De todas formas te lo iba a decir, pequeña flor.

William no se quedará en esta casa, pero puede venir cuando quiera a verte si tú se lo permites.

Y Peter está en todo su derecho de hacer lo mismo, porque ambos lucharán entre ellos por ti.

¿Es una maldita broma?

—Puedo negarme ahora mismo.

No tengo intenciones de que William me pretenda.

Además de ser una idea ridícula, es una costumbre asquerosa en la que me estarían cosificando.

No soy un jarrón en subasta que se irá con el mejor postor.

Peter comienza a pasearse por la habitación mientras me termina el helado derretido que quedó en el pote.

Sus pasos son lentos, pesados, y cada vuelta lo acerca un poco más a la cama antes de girar otra vez.

Declan lo sigue con la mirada desde su sitio junto a mí.

—Cariño, si tú lo rechazas, William puede desafiar a Peter y él no podrá hacer nada para evitar una pelea a muerte.

Aquí no existen reglas ni tampoco está mal visto que juegue sucio.

Peter se detiene a la mitad de la habitación.

Su expresión se vuelve peligrosa.

—Tienes quince días para conocer a William y rechazarlo de la mejor manera posible el día dieciséis, dándole la misma oportunidad a Peter, ya que también está interesado en ti.

Declan hace una pequeña pausa.

—Y tiene más derecho… porque él te reclamó primero.

– Hablan de reclamarme como si fuera una cosa, una herencia, un trofeo.

Y eso no me gusta nada.

Sé que este mundo funciona así, que es completamente ajeno para mí y que sus malditas tradiciones no van a desaparecer solo porque a mí me perezcan repugnantes.

De pronto una luz se enciende en mi cabeza.

Y ahora soy yo quien sonríe con malicia.

—Si estos dos quieren matarse, bien.

Que lo hagan.

Estarán perdiendo su maldito tiempo.

Ya estoy casada, por si se les ha olvidado.

Suspiro pesadamente mientras acomodo la almohada detrás de mi espalda.

Declan me observa como si acabara de decir algo adorablemente ingenuo.

—Mi amor, aquí no importa que estés casada con un hombre común y corriente.

De un segundo a otro puedes enviudar y el problema desaparece.

Lo dice con una tranquilidad que me revuelve el estómago.

—Aquí se juega sucio.

Estás en todo tu derecho de rechazar a William oa Peter, pero si lo haces… ellos se matarán entre sí.

Y el que sobreviva será quien tome tu mano, porque se la habrá ganado.

Hace una pequeña pausa, estudiando mi cara.

—Incluso podrías fingir seguir siendo la novia de Peter durante un tiempo, hasta que todo esto termine y luego “dejarlo” formalmente.

Las cosas aquí son primitivas, anticuadas… pero no se pueden cambiar.

Se inclina apenas hacia adelante.

—Ahora diez centavos… ¿qué piensas hacer?

No entiendo nada.

Declan está demasiado seguro de que Peter ganará esta pelea absurda.

—Explícame mejor —digo, frunciendo el ceño—.

Si rechazo a William y Peter, ellos dos se matan entre sí.

¿No?

Entonces… ¿cuál sería exactamente mi problema?

Declan abre la boca para responder, pero Peter se adelanta.

Su voz es más dura.

—Roisin, no te libras de ninguno de los dos.

Quien gane se casará contigo.

Se detiene frente a la cama.

—Tienes quince días para conocernos.

Para dejarnos cortar.

Y el día dieciséis anunciaras tu elección.

Sus ojos se clavan en los míos.

—Si nos rechazas a los dos… lucharemos.

Jugaremos sucio.

Y el que quede con vida será quien se case contigo.

Hace una pausa.

—¿Lo entiendes?

Su mandíbula se tensa.

—Esa es el arma de una mujer aquí.

Deja que los hombres se maten por ella.

Así sabes cuál de los dos está dispuesto a todo por ti.

Baja la voz.

—Quién tiene más posibilidades de protegerte… a ti ya tu hijo.

Su mirada cae un segundo sobre mi vientre.

—Y te aseguro algo.

Aquí nadie quiere a los hijos de otro hombre.

Levanta los ojos otra vez.

—Diga lo que diga William, no querrá a Aiden.

Y antes muerto a que ese infeliz te tome y use a nuestro pequeño fuego como rehén.

– Mi padre tiene razón y entiendo todo lo que hay detrás.

Si Peter mata a William, después tendremos una disputa con la familia Russo.

Y si ese idiota gana y mata a Peter, no solo estaré obligada a casarme con él, sino que también pondré en peligro a mi hijo.

Eso último me revolvió el estómago y el helado amenazó con salir despedido.

No puedo permitir que usen a mi bebé.

Yo sé lo que es ser un rehén.

John le sacó el jugo a mi apellido… y también a mi vida.

—¿Qué debo hacer entonces?

—pregunto mirando a Peter—.

No soy capaz de dejar que te pase algo.

Tengo miedo de que salgas herido o, peor aún, que te maten.

Lo dejaré pasear conmigo quince días y después lo rechazaré.

Le diré que me quedo contigo y asunto resuelto.

No se me ocurre otra cosa.

Declan se pone de pie y se cruza de brazos junto a Peter.

Me siento como una pequeña mosca sobre la cama ante estos dos hombres enormes.

Peter suelta una risa seca.

—¿Y piensas que esto es una competencia sana?

¿Que el perdedor le dará la mano al ganador y cada uno seguirá su camino pacíficamente?

Niega con la cabeza.

—Esto es la mafia.

Tú eres una pieza valiosa, Roisin.

Eres poder.

El legado de tu padre.

Y eso es exactamente lo que quieren los Russo.

Hace una pausa antes de continuar.

—No importa que estés casada con ese hijo de puta.

Ese papel aquí no vale nada.

Lo matan… o te casas bajo las tradiciones de nuestro mundo.

Sus ojos se clavan en los míos.

—Si yo gano, y lo haré, no volverás a estar bajo la mirada ambiciosa de nadie más.

Solo tendrás que ser mi mujer.

Declan lo observa con evidente aprobación.

—Soy el favorito de tu padre —continúa Peter—, y eso les jode porque no soy su hijo.

Pero a tu favor y al de tu padre, puedo ser tu esposo, ocuparme de lo que no quieres tocar y proteger el legado de los Prescott.

Hace un gesto hacia la puerta.

—Esas son las reglas del juego.

No dejarás que William se acerque demasiado.

Mañana le dirás que quieres decidir entre él y yo… y me dejas el resto a mí.

Lo observo en silencio.

—¿Por qué te tomas tantas molestias, Peter?

Apenas me conoces y estás arriesgando mucho por mí.

—No es solo por ti, Roisin.

También es por Declan.

Ambos cruzan miradas y mi padre le sonríe con orgullo.

—Tú eres la joya y tu padre es la corona.

Si me sacan del medio, el siguiente será tu padre.

Y entonces los Russo serán los nuevos líderes de la mafia.

Se inclina un poco hacia mí.

—¿Lo entiendes ahora?

Si antes tenía miedo, ahora estoy aterrada.

No estoy dispuesta a perder a ninguno de los dos.

Casarme con Peter no sería ningún sacrificio.

Ya lo hice una vez en contra de mi voluntad.

La diferencia es que ahora lo estoy eligiendo.

—¿Qué tan seguro estás de que ganarás?

—Estamos totalmente seguros.

Responden ambos al unísono.

Eso no me tranquiliza en absoluto.

—¿No hay forma de evitar todo esto?

—pregunto en voz baja—.

Si puedo hacer algo para cambiar las cosas… lo haré sin dudarlo.

Solo díganme.

Declan suspira.

—No puedes.

Peter es consciente de todo lo que debe hacer.

Tú solo observarás los próximos días… la batalla entre ambos.

Hace una pausa.

—Aunque mañana digas que eliges a Peter, no cambiará nada.

Sus ojos se clavan en los míos.

—A no ser que…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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