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Propiedad del Rey Multimillonario de la Mafia - Capítulo 246

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Capítulo 246: Capítulo 246: Esta vez será diferente

Sara

—Todavía no es oficial del todo. Aún tengo que hacer una última reunión con Antonio y nuestro equipo. Pero no te preocupes, va a pasar. No tenemos nada de qué preocuparnos —respondió él.

Me apoyé en él sintiendo un enorme alivio. Sentí que las lágrimas volvían a brotar de mis ojos y suspiré.

—¿Qué pasa? —preguntó, acariciándome el pelo y abrazándome con fuerza.

—Es que no estoy segura de si voy a acostumbrarme a todos estos cambios de humor tan bruscos y a estas emociones tan intensas —admití.

Él se rio entre dientes. —Estoy seguro de que al final lo harás. Va a seguir pasando.

Tomé otra respiración profunda.

—Sí, nueve meses de esta Sara loca e inestable. ¿Estás seguro de que estás listo? —bromeé.

Él se rio en voz baja. —Bueno, serán más de nueve meses. El primer año más o menos con el bebé también será difícil. No dormir, emociones a flor de piel, todo eso…, pero valdrá la pena. Estoy completamente listo. Estoy listo para cualquier cosa siempre que esté contigo.

De repente, sentí un poco más de pánico. Por supuesto, sabía que no todo sería coser y cantar cuando naciera el bebé, pero no había contado con todas las dificultades. Me aferré con más fuerza a Jaxon. Intenté recordar que tenía todo el apoyo que necesitaba y que las cosas saldrían bien.

—¿Te dan algún permiso de paternidad? ¿Estarás aquí conmigo? —pregunté, intentando no sonar desesperada.

Jaxon se acomodó y tiró de mí para que lo mirara. Su expresión era tierna y su tacto, tranquilizador.

—Por supuesto que estaré aquí contigo todo el tiempo que necesites, pero todo esto va a ser maravilloso. No tienes que preocuparte.

En lugar de esperar una respuesta, apretó sus labios contra los míos y me atrajo de nuevo hacia él. Me hundí en el beso y dejé que la sensación y su sabor me consumieran. Maniobré hasta quedar tumbada sobre su regazo. Jaxon deslizó las manos hacia abajo y me agarró el culo a dos manos, atrayéndome hacia él. Empecé a moverme lentamente hacia adelante y hacia atrás contra él hasta que pude sentir cómo crecía debajo de mí. Sonreí contra su boca y apreté más los brazos alrededor de su cuello.

Jaxon pareció entender mis deseos y me sujetó con más fuerza mientras se ponía de pie. Le rodeé con las piernas y seguí besándole el cuello hasta la clavícula mientras me subía en brazos por las escaleras. Me sorprendió ver que mis nuevos y agudizados sentidos se aplicaban también a esto. Todo en mí parecía hormiguear y mi nivel de sensibilidad era mayor. Cada caricia se sentía más intensa y enviaba deliciosos escalofríos por todo mi cuerpo.

Cuando llegamos al dormitorio, me depositó en la cama con cuidado, manteniendo la mano detrás de mi cabeza. Descendió lentamente y me bajó los pantalones de chándal y la ropa interior. Me estremecí un poco por el frío repentino. Eso no duró mucho, ya que Jaxon se abrió paso hacia abajo y hundió la cara entre mis piernas. Tomé una bocanada de aire antes de sumergirme en la sensación. Nunca había conocido a nadie que pudiera dar en todos los puntos exactos y hacerme gritar como lo hacía Jaxon. Era un experto en moverse por mi cuerpo. Con todo mucho más sensible, no tardé en sentir que me acercaba al clímax. Todo mi cuerpo hormigueaba y sentía como si estuviera en llamas. Me arqueé y me estiré, hundiéndome más en la boca de Jaxon. Él se aferró con fuerza a mis caderas y aumentó la intensidad.

Grité salvajemente por todo el dormitorio y estaba segura de que cualquier miembro del personal que siguiera allí podría oírme. Sin embargo, no me importó. No podía concentrarme en nada que no fuera la sensación que se extendía por mi cuerpo como fuegos artificiales. Aferré la mano al pelo de Jaxon, lo que solo pareció animarle a seguir. Grité hasta que sentí la garganta un poco irritada. Perdí la noción de todo, no podía concentrarme en nada. No fue hasta que me sentí completamente ida y perdida en aquel placer absorbente que Jaxon finalmente se detuvo y tomó aliento.

Me eché hacia atrás y me quedé mirando el techo, sin apenas registrar nada. Jaxon se metió lentamente en la cama, todavía respirando con dificultad, y me rodeó con un brazo. Me frotó suavemente los hombros, los pechos y el vientre. Cada caricia era como otra pequeña chispa que me recorría y no podía tener suficiente.

Me acerqué a él y me envolví completamente a su alrededor. Podía sentir que seguía increíblemente duro. Empecé a tirar de él para que se pusiera encima de mí, pero se resistió.

—¿Estás segura? —susurró.

Fruncí el ceño y me aparté para mirarle la cara.

—Por supuesto, ¿qué pasa? —pregunté.

Él suspiró y trazó las curvas de mi cuerpo. —Solo quiero tener cuidado y no sobrecargar tu cuerpo.

Me reí entre dientes y volví a acercarme a él, besándolo por todas partes.

—Estoy bien. El bebé está bien. Por favor —rogué.

Jaxon gimió contra mí, disfrutando claramente de la súplica, y se colocó encima de mí. Tuvo mucho cuidado de no descargar nada de su peso sobre mí, incluso cuando le rodeé con las piernas y lo atraje más cerca.

Jaxon se movió dentro de mí y solté una brusca bocanada de aire. Daba igual cuántas veces lo hiciéramos, seguía siendo muy intenso. Apreté las piernas, atrayéndolo hacia mí. Se movía lenta y cuidadosamente, casi provocándome con placer. Lo atraje hacia mí por el cuello y apreté mi boca contra la suya. Esto pareció romper un poco la concentración de Jaxon y empezó a acelerar el ritmo y a empujar más fuerte dentro y contra mí. Grité de satisfacción.

Me embistió con vigor, y el ritmo me llevó a un profundo éxtasis. Sentí que podía quedarme en ese movimiento con él, fundiendo nuestros cuerpos para siempre. El sudor goteaba a nuestro alrededor y toda la habitación estaba impregnada del olor a sexo.

Finalmente, el cuerpo de Jaxon empezó a temblar y a ralentizarse. Me di cuenta de que estaba llegando a su propio clímax. Lo atraje más hacia mí e intenté saborear la sensación. Jaxon gritó salvajemente y se arrojó rápidamente a mi lado en lugar de desplomarse sobre mí.

Yo respiraba con dificultad, igual que él, y me sorprendió lo mucho que me había agotado, a pesar de que lo único que había hecho era tumbarme allí y recibirlo. Jaxon extendió una mano y me tocó el vientre, frotando con cuidado la zona donde crecía el bebé.

—¿Te ha gustado? —preguntó entre respiraciones agitadas.

Solté una risa ahogada. —¿Estás de broma? Ha sido fantástico. —Cerré los ojos y sentí que podría dormir para siempre. Me metí lentamente bajo las sábanas y me acerqué a Jaxon—. ¿Y para ti?

—Siempre —murmuró.

—Me pregunto con qué frecuencia podremos hacer esto cuando llegue el bebé… —dije, pensando en voz alta. Jaxon me rodeó con un brazo.

—Sacaremos tiempo. Tendremos tiempo para nuestras citas personales, eso es importante. Podemos contratar a una niñera para que ayude cuando vuelvas a trabajar, si es que quieres volver a trabajar.

Dudé. Por supuesto que quería trabajar. Quería seguir adelante ahora que me había hecho un nombre como escritora. Pero no podía imaginarme dejando a mi bebé recién nacido en casa con una extraña, sobre todo porque me habían condicionado a desconfiar de todo el mundo.

—Quizá pueda trabajar desde casa durante un tiempo. Me pondría muy nerviosa lo de la niñera…

—Bueno, les haríamos una selección, un periodo de prueba y una comprobación de antecedentes. Podemos hacer lo que te haga sentir más cómoda. Y por supuesto que puedes trabajar desde casa —respondió él.

Me sentí mejor con sus garantías, pero todavía un poco indecisa.

—¿Crees que de verdad seremos capaces de crear un hogar seguro y feliz para este niño? —Mi voz sonó baja y Jaxon se quedó en silencio durante un buen rato. Empecé a preguntarme si me habría oído, y luego empecé a preocuparme por si lo había molestado con mi pregunta.

—Sí que lo creo. Creo que al principio sería mejor que tomáramos algunas precauciones adicionales, no conozco a mucha gente que haya dejado bien esta vida. Creo que deberíamos tener cuidado. Pero tenemos todo lo necesario para proporcionar un hogar seguro y confortable, ¿no crees? Desde luego, a ese niño no le faltará amor.

Oír el tono de su voz, lleno de amor y un feroz sentido de la protección, me provocó una nueva oleada de lágrimas. Me acurruqué más contra él y hundí la cara en su pecho.

—Sara, ¿qué pasa? —preguntó al darse cuenta de que estaba llorando.

Negué con la cabeza contra su pecho. —Es que te quiero. Estoy tan feliz de tener este bebé contigo. No creo que hubiera imaginado que algo así me pasaría, pero aquí estamos. Te tengo a ti, vamos a dejar la mafia, estoy haciendo el trabajo de mis sueños y voy a tener un hijo tuyo.

Jaxon se rio entre dientes y se acurrucó más contra mí.

—Así que son lágrimas de felicidad —replicó. Asentí como pude mientras me apretaba contra él—. Bueno, entonces no pasa nada. Me alegro de que seas feliz. Creo que esto va a ser maravilloso. También sé que cuando Antonio tome el control, nos cuidará y se asegurará de que estemos a salvo. No quiero que te preocupes demasiado por eso. Todo va a ir genial.

—Entonces quizá deberíamos hablar de nombres, colegios y esas cosas —bromeé.

Él se rio. —¿Tienes alguna idea? ¿De nombres, quiero decir?

Me aparté de él rodando y me encogí de hombros. —Sabes, siempre pensé que algún día tendría hijos, pero no me paré a pensar mucho en ello ni en cómo sería. Empecé a pensar más en el tema cuando me quedé embarazada la primera vez. Empecé un pequeño diario de ideas y nombres. Lo escondí en un cajón de mi antigua habitación, ya sabes, después de…

Jaxon me atrajo de nuevo hacia él con más fuerza y me besó en la frente.

—Lo siento mucho, mi amor. Sé que dijiste que te esforzarías para que esta vez fuera diferente y que trabajarías en ello, y te prometo que yo haré lo mismo. Estaré aquí para todo lo que necesites y te apoyaré en todo lo que pueda.

Las lágrimas fluyeron con un poco más de fuerza ante sus palabras.

—Gracias —mascullé—. No creo que pudiera volver a pasar por eso.

—Haré todo lo que pueda para protegerte y asegurarme de que eso no ocurra. —Me besó suavemente y dejé que sus brazos y sus palabras me consolaran.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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