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Propiedad del Rey Multimillonario de la Mafia - Capítulo 253

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Capítulo 253: Capítulo 253: La nueva aventura

Sara

Estuve pensando en el extraño incidente con King hasta que entré en casa y vi a Jaxon teclear alegremente en el ordenador de su despacho. Tenía un brillo extraño en la mirada, y supe que había encontrado algo más emocionante en el trabajo.

—Hola —saludé al entrar.

—Hola, cariño, ¿cómo estás? ¿Qué tal con Lauren? —respondió él.

—Deja que acueste a Camilla para la siesta y ahora vuelvo —contesté. Empujé el cochecito hasta su habitación y puse a Camilla en el cambiador.

—Deja que yo lo haga —se ofreció Jaxon, que ahora estaba en la puerta.

Sonreí y asentí. Jaxon se acercó y empezó a cambiarle el pañal, haciendo todo lo posible por no despertarla de su letargo por la leche. Cogí la bolsa que me había llevado al parque, saqué los aperitivos y los guardé en la pequeña nevera de la habitación. Guardé la bolsa en su cuarto y plegué el cochecito.

—Entonces, ¿qué es lo que te tiene tan emocionado? —susurré.

Jaxon volvió a sonreír mientras la dejaba en la cuna. Camilla no necesitó mucho más para quedarse dormida. Me encantaba que durmiera tan bien. Jaxon me besó en la mejilla, luego me guio fuera de la habitación y me sentó a la mesa del comedor. Fue a la cocina y empezó a prepararme un vaso de té helado. Volvió y se sentó a mi lado.

—Tenemos un nuevo programa de software en el trabajo —empezó Jaxon.

Hice todo lo posible por escuchar con atención mientras él hablaba del programa. Habló de las mejoras y de lo mucho mejor que sería para la empresa. Le sonreí e intenté asentir en los momentos adecuados. Estaba tan emocionado que no quise aguarle la fiesta informándole de que no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

—En fin, que va a ser un antes y un después y va a crear un montón de beneficios para la empresa —dijo, para terminar.

—Parece que la oficina va a ser un lugar estupendo para trabajar —respondí.

Él sonrió y luego frunció el ceño rápidamente.

—Sí, pero puedo trabajar desde casa tan a menudo como necesites. No quiero dejarte sola sin ningún apoyo. —Empezó a frotarme el brazo suavemente y a ponerme sus grandes ojos de cervatillo.

—De hecho, estaba hablando de eso con Lauren. Hablábamos de su nuevo novio—

—Espera, ¿tiene novio nuevo? ¿Lo conoces? ¿Cómo se llama? ¿Cómo lo conoció? —soltó Jaxon de carrerilla, como un padre sobreprotector, y no pude evitar reírme de él.

—Lo conoció por internet. Dijo que le había hecho su propia investigación de antecedentes, pero yo ya estaba pensando que deberíamos hacer la nuestra. —Ese comentario pareció hacer que Jaxon respirara un poco más aliviado. Me alegré de ver que no era la única que se preocupaba por ella. Lauren no había tenido precisamente las mejores experiencias con los hombres—. Pero estaba hablando de tener una cita doble juntos, y pensé que podría ser divertido. Luego esa conversación derivó en la idea de que contratáramos a una niñera interna. Pensé que podría ayudar tener a alguien más aquí en casa y así yo podría tener más tiempo para mí… y nosotros podríamos tener más tiempo para «nosotros».

—¡Suena como una idea genial! —dijo Jaxon, levantándose y volviendo a la cocina a por más agua.

—¿De verdad lo crees? —pregunté.

—¡Sí, de verdad! Como te he dicho, me preocupa dejarte sola aquí. No es que no puedas apañártelas, sino por si hay algún problema o una emergencia. Además, como has dicho, te vendría bien un poco de ayuda. —Volvió y se sentó antes de tomar mi mano entre las suyas.

—Empecemos a preparar un anuncio y a publicarlo. Podemos empezar a entrevistar a gente —dijo con dulzura.

Le dediqué una amplia sonrisa. —Vale, genial. ¡Creo que sería una idea estupenda! Aunque, por supuesto, también tendremos que hacerles a todos una exhaustiva investigación de antecedentes —añadí.

Jaxon puso los ojos en blanco, pero sonrió. —Por supuesto —dijo, apartándose y bebiendo de su agua—. Desde luego, no voy a dejar que ningún desconocido chiflado se acerque a mi hija —bromeó.

Ahora fui yo la que puso los ojos en blanco.

—¿En qué piensas para cenar? —preguntó.

Hice una pausa y lo pensé. No me había dado cuenta de que se había hecho tan tarde, pero eran casi las cuatro de la tarde. No tenía mucha hambre, pero sabía que la tendría cuando dieran las seis.

—No estoy segura. ¿Pasta? ¿Te parece bien? Sé que todavía tenemos brócoli que hay que usar antes de que se eche a perder. Podríamos hacer pollo a la Alfredo con brócoli. ¿Te apetece?

Jaxon se bebió lo que le quedaba de agua y se dirigió a la cocina.

—Sí, la verdad es que suena increíble. ¿Tenemos pasta para eso? —preguntó, buscando en los armarios.

—Deberíamos, fui de compras ayer mismo. Compré varios tipos de pasta —respondí, siguiéndolo a la cocina con mi té helado.

Jaxon siguió buscando y finalmente sacó la pasta que queríamos. Saqué la salsa y el brócoli de la nevera y los puse sobre la mesa. Me senté a la mesa al instante y dejé que Jaxon se encargara de cocinar. Estuvimos en silencio un rato mientras Jaxon preparaba todos los ingredientes.

—Entonces, ¿estás pensando en volver a trabajar pronto? —preguntó Jaxon. Su tono era extraño y no supe cuál sería la respuesta correcta.

—Sí, me gustaría mucho volver a trabajar y escribir un nuevo libro —respondí. Esperé su respuesta con ansiedad. Pero cuando se volvió hacia mí, estaba sonriendo.

—Claro que sí, eso es genial. Eso es lo que te convierte en una escritora tan buena —respondió finalmente.

—¿En serio? Parecía que querías decir algo más —le provoqué.

Su sonrisa se tornó vergonzosa.

—Bueno, estaba pensando que Camilla ya tiene un año y que quizá deberíamos considerar darle un hermanito. Creo que de verdad deberíamos empezar a intentarlo de nuevo —respondió.

La salsa Alfredo empezó a hervir y oí que Camilla empezaba a llorar. Se había despertado de la siesta.

—Continuará —dije, me levanté y me dirigí a la habitación de Camilla. Estaba de pie en su cuna y dejó de llorar cuando me vio. Al instante, extendió las manos para que la cogiera.

—Hola, corazón, ¿qué tal la siesta? —pregunté mientras la sacaba. La abracé un momento antes de dejarla en el cambiador y ponerle un pañal limpio.

Camilla siguió arrullando y haciendo esos ruiditos de bebé que hacía cuando estaba contenta, y me alegré de que estuviera de buen humor. Observé su carita sonriente y pensé en lo que había dicho Jaxon. Quizá otro no estaría mal. Me sentía en el filo de la navaja, y no estaba segura de por qué.

La llevé de vuelta a la cocina, donde Jaxon estaba terminando de preparar la cena. Puse a Camilla en su trona y fui a buscarle unos Cheerios.

—Entonces, ¿qué piensas? —preguntó Jaxon, señalando a Camilla con la cabeza. Le sonreí mientras le daba un poco de cereal.

—Sería un reto tener dos y seguir escribiendo…, pero sería bonito darle un hermanito. Todo el mundo con quien hablo dice que es importante que no se lleven muchos años… ¿Crees que podríamos apañárnoslas? Puede que tuvieras que pasar más tiempo en casa conmigo cuando nazcan.

Jaxon se acercó y me besó, envolviéndome en sus brazos.

—No lo querría de otra manera. Me encanta pasar tiempo contigo. Pero ¿no estábamos hablando de contratar a una niñera interna? Creo que si nos centramos en eso mientras lo intentamos, podemos tener a alguien asegurado para cuando estemos realmente listos. ¿Qué te parece?

Sonreí y lo besé. Se me ensanchó el corazón.

—Sí, suena genial. —Pensé en todos los problemas que solíamos tener con gente que intentaba matarnos y con la mafia. Era agradable que ahora solo debatiéramos cuándo tener otro hijo y una niñera interna. Sentí que las lágrimas amenazaban con asomar a mis ojos.

Lo empujé de vuelta hacia la cocina.

—Sirve los platos, vamos a comer.

Jaxon empezó a servir los platos para nosotros, y yo cogí los cubiertos y las servilletas antes de sentarme. Jaxon puso un plato de pasta caliente delante de mí y olía de maravilla. No me había sentido muy hambrienta, pero ahora que estaba viendo la comida, quería devorarlo todo.

—Guau —murmuró Jaxon mientras cogía un gran bocado con el tenedor.

—¿Qué? —pregunté, haciendo lo mismo. Tuve que masticar con cuidado porque todavía estaba muy caliente, pero sabía de maravilla.

—Es que estoy emocionado, es un poco… surrealista, pensar en tener otro hijo. Estoy deseando ampliar nuestra familia.

Sonreí ampliamente y me estiré para rozar con las yemas de los dedos la mejilla de Camilla. Me dedicó una sonrisa soñadora y volvió a sus Cheerios.

—Va a ser un antes y un después. Todos nuestros amigos dicen que con dos las cosas cambian mucho. No estoy muy segura de cómo, aparte de que es el doble de trabajo, pero parecían insistir en la advertencia —declaré antes de dar otro gran bocado.

Jaxon se rio entre dientes. —Y, sin embargo, todos insistían en que teníamos que hacerlo. Sigues queriendo hacerlo, ¿verdad? —preguntó Jaxon con un ligero matiz de duda en la voz.

Lo miré fijamente.

—¡Sí, por supuesto! Sabes que quiero más hijos. Dos, como mínimo. Solo quiero asegurarme de que estamos preparados. Vamos a tener que empezar a buscar una niñera ya mismo —dije con una risita.

—Estoy completamente de acuerdo. Vamos a tener que empezar a buscar a alguien del nivel de Mary Poppins —bromeó.

Me reí a carcajadas.

—¡Estoy segura de que a Camilla le encantaría!

—¿Tienes alguna idea sobre el tipo de libro que quieres escribir ahora? —preguntó Jaxon, tomándome por sorpresa.

—No estoy segura, normalmente reviso las ideas de proyectos abiertos. Todavía no he tenido la oportunidad de mirar —respondí.

Jaxon me lanzó una mirada inquisitiva.

—Habría pensado que tenías un millón de ideas en la cabeza. —Continuó comiendo y le dio un largo trago a su cerveza. Cogí un poco de mi brócoli y lo puse en el plato de Camilla, esperando que lo probara. Lo miró con curiosidad.

—Antes sí, antes ocupaba mi mente por completo con historias e ideas. Todavía lo hago, pero no tanto desde que he estado tan centrada en ella —respondí—. Pero no es un problema, miraré la lista de proyectos. Nunca tengo problemas para encontrar algo ahí.

Jaxon asintió mientras terminaba su plato. Se levantó para llevarlo al fregadero y empezar a limpiar.

—Si alguna vez quisieras proponer tu propia idea de proyecto y presentar una propuesta, estaría dispuesto a escucharla.

Lo miré, un poco sorprendida.

—¿En serio?

—Por supuesto, has demostrado ser una autora increíble. Has tenido más de un libro en lo más alto de nuestras listas y has hecho más lecturas y firmas de libros que ningún otro autor. Bueno, excepto Alicia, pero ella te saca bastantes años. Pero por favor, soy todo oídos para nuevas ideas para la empresa.

Sonreí ampliamente y observé cómo Camilla probaba el brócoli. La nueva aventura estaba comenzando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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