Propiedad del Rey Multimillonario de la Mafia - Capítulo 75
- Inicio
- Propiedad del Rey Multimillonario de la Mafia
- Capítulo 75 - 75 Capítulo 75 Consejos de madre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
75: Capítulo 75: Consejos de madre 75: Capítulo 75: Consejos de madre Jaxon
Suspiré pesadamente y resistí el impulso de golpearme la cabeza contra el escritorio.
Aunque llevaba horas en el trabajo, no había conseguido hacer nada en absoluto.
Mi mente estaba demasiado preocupada con todo lo demás que estaba pasando, era difícil concentrarse en el trabajo.
Lo que más me distraía era mi ansiedad por Sara.
No podía quitarme la sensación de que me dejaría.
Por no hablar de la repentina reaparición de su madre, a la que creían muerta desde hacía tiempo.
Todo el asunto era innegablemente sospechoso, pero no quería presionar demasiado a Sara por si la alejaba aún más.
Había mostrado un deseo muy fuerte de conocer a Sloan, aunque yo no confiara en ella.
Aunque no era muy sensato, no podía culpar a Sara por su reacción.
Después de la vida de mierda que había tenido con su padre, estoy seguro de que la oportunidad de tener una relación sana y funcional con un progenitor era un sueño.
Pasar tiempo con Sloan era lo único que había visto hacer feliz a Sara desde que todo esto empezó.
—¿Jaxon?
Levanté la vista, sorprendido.
Estaba tan ensimismado que ni siquiera había oído abrirse la puerta de mi despacho.
Mi madre estaba de pie frente a mi escritorio con el ceño muy fruncido.
—¿Estás bien?
—preguntó mientras se dejaba caer en la silla frente a la mía—.
Pareces bastante distraído y no podemos permitírnoslo.
Fruncí el ceño, sin humor para lidiar con ella o con el sermón sobre Cynthia que hubiera preparado.
—¿Qué haces aquí?
Madre suspiró y me lanzó una mirada de desaprobación.
—Ser petulante no te sienta nada bien, cariño.
—¿Qué quieres, madre?
—pregunté de nuevo con los dientes apretados—.
Si has venido a hablar de Cynthia, más vale que te vayas.
—Ignorar esta situación no hará que desaparezca —respondió ella en un tono compasivo.
—Tu aportación a la situación no la está mejorando en absoluto —espeté, haciendo que frunciera el ceño, confusa.
—¿Qué he hecho yo?
—preguntó, ofendida.
—Le metiste ideas en la cabeza a Sara y todo ha ido cuesta abajo desde entonces —expliqué, cansado—.
Así que gracias por eso.
Madre me puso los ojos en blanco.
—Las cosas van cuesta abajo porque dejaste embarazada a tu exmujer.
—No, no lo hice —negué con un tono indiferente.
—Bien, cariño —dijo—.
Como tú digas.
Eso no cambia lo que está pasando en tu matrimonio.
La fulminé con la mirada durante un minuto, sin apreciar su comentario, pero incapaz de negar que tenía razón.
Que yo pensara o no que el bebé era mío no importaba en este momento.
Mi madre me observó en silencio mientras yo procesaba mis emociones.
—¿Qué le dijiste a Sara?
—le pregunté, esperando obtener alguna pista sobre sus repentinas inseguridades.
Madre se encogió de hombros con indiferencia.
—Nada inapropiado.
Solo le di un consejo maternal y enfaticé algunas verdades que necesitaba oír.
Apreté la mandíbula, molesto, sabiendo que no me daría una respuesta directa sobre lo que había dicho.
Así que tendría que probar otra táctica o intentarlo otro día.
Relajé la mandíbula y me recosté en la silla, sintiéndome agotado.
—No sé qué hacer —confesé en voz baja—.
Simplemente, no sé cómo arreglar esto.
—¿Por qué no hablamos de ello?
—ofreció en un tono sorprendentemente amable—.
¿Por qué no nos tomamos una copa?
Lo pensé durante un minuto antes de decidir que no tenía nada que perder si hablaba con ella del tema.
No hablaría de Cynthia, pero quizá pudiera darme algún consejo sobre todo lo demás.
Puede que no siempre hubiera sido la más cálida, pero mi madre siempre había sido astuta e inteligente.
Me levanté de mi escritorio y me dirigí al carrito de las bebidas, sirviéndonos a ambos un vaso de whisky y asegurándome de poner un cubito de hielo en la bebida de mi madre.
Era bastante especialita y no necesitaba que interrumpiera nuestra conversación para quejarse.
—Muy bien —dijo mientras sorbía su bebida con deleite—.
¿Por qué no empiezas tú?
Suspiré al dejarme caer en mi asiento y sorbí mi propio whisky, saboreando el ardor del líquido al deslizarse por mi garganta.
—Hemos tenido algunas peleas últimamente.
En realidad, pelearnos es básicamente lo que hacemos desde que Cynthia soltó esa bomba.
Madre asintió comprensiva.
—Es de esperar, pero la forma en que abordes sus preocupaciones determinará cómo avanzan.
—Bueno, tiene mucha inseguridad sobre su lugar en mi vida —expliqué—.
Creo que siente que voy a dejarla o abandonarla en favor de Cynthia.
—¿Le has asegurado que no es verdad?
—preguntó con curiosidad mientras hacía girar el cubito de hielo en su vaso—.
¿Realmente le has hecho sentir que no es verdad?
Hice una mueca y me froté la nuca, avergonzado.
—Lo he intentado, pero también he cometido algunos errores.
No he sido tan franco como debería y creo que eso ha dañado la confianza que tiene en mí.
—Bueno, eso es simple —respondió Madre—.
Aprende de tu error y deja de ocultarle cosas.
Necesitas tratarla como una adulta y una igual.
Sé que crees que la estás protegiendo, pero está claro que no te ha funcionado.
Suspiré con tristeza.
Sabía que tenía razón, pero era mucho más fácil decirlo que hacerlo, ser completamente abierto y sincero con Sara.
No quería decirle nada más que pudiera angustiarla aún más.
—Además de eso, todo el mundo en la oficina está constantemente cotilleando sobre ello como si fuera la última telenovela —gruñí, irritado—.
He hecho lo que he podido para frenarlo, pero que Cynthia apareciera aquí no ayudó.
—Pobrecilla —dijo Madre con compasión—.
Es la única víctima en esta situación y ahora no tiene adónde ir para escapar de todo esto.
—Lo sé —gemí—.
Aparte de despedir gente, no hay mucho que pueda hacer al respecto.
—No hace falta ser dramático —dijo Madre, poniendo los ojos en blanco—.
Lo siento por Sara, pero al final pasará.
—Ya no se trata solo de Cynthia y los cotilleos —dije lentamente, preguntándome cuánto decidiría divulgarle.
No veía sentido a contarle lo de la amenaza, pero necesitaba su opinión sobre otro asunto.
—Su madre ha vuelto a su vida —expliqué con cuidado—.
Se suponía que esa mujer estaba muerta antes de aparecer en la puerta de mi casa.
Los ojos de Madre se abrieron un poco por la sorpresa.
—¿Qué piensa Sara de todo esto?
Exhalé ruidosamente.
—Quiere conocer a su madre y no puedo decir que la culpe, pero sospecho del momento elegido.
Asintió, claramente pensativa.
—Es sensato.
Yo vigilaría esa situación si fuera tú.
—Ojalá Sara lo viera desde tu punto de vista —refunfuñé—.
Todo lo que ve es que su madre ha vuelto y que yo soy un obstáculo.
Madre suspiró con impaciencia y habló con severidad: —Tienes que darte cuenta de que tú eres todo lo que Sara tiene, o tenía.
Ahora, la has traicionado y se ha quedado sin nadie.
La única persona con la que creía poder contar le ha demostrado que no puede, y repetidamente.
Cada día tiene que sentarse a escuchar a la gente cotillear sobre su vida… ¡por supuesto que quiere a su madre!
Hice una mueca de dolor.
No era que no supiera lo que había hecho, supuestamente, pero oírlo expuesto de forma tan cruda me revolvió el estómago.
Sabía que Sara lo estaba pasando mal, pero no se me había ocurrido hasta qué punto.
—¿Crees que me perdonará alguna vez?
¿O ya la he perdido?
—pregunté, sintiéndome inusualmente preocupado.
—Creo que todo depende de lo que hagas a continuación —dijo con dulzura—.
Tienes que ponerte en su lugar y entender cómo se siente.
Sola, asustada, dolida, enfadada y, probablemente, insegura.
—Lo estoy intentando —dije con exasperación—.
No funciona, siempre hago lo que no debo.
Ella se enfada, luego me enfado yo y peleamos.
—Claro que está enfadada, Jaxon.
Va a estarlo durante un tiempo; tienes que aguantar el chaparrón, ser paciente con ella.
Me pasé una mano por el pelo, preguntándome si siquiera sabía cómo ser paciente.
Ya estaba al límite de mi paciencia con todo, no estaba seguro de que me quedara paciencia de sobra.
Al mismo tiempo, sabía que se lo debía a Sara.
—Dale algo de tiempo y espacio para procesar sus pensamientos y asimilarlos —dijo Madre en un tono tranquilizador—.
Aun así, deberías hacerle saber que la quieres y la apoyas a pesar de todo.
—Mira, no va a ser fácil —continuó—.
Pero nunca te he visto acobardarte ante un reto.
Va a llevar tiempo, pero al final estaréis bien, solo intenta escucharla y darle lo que necesita.
—¿Qué debo hacer con su madre?
—pregunté, esperando que tuviera la solución lista.
—¿Supongo que ya tienes a alguien investigando su repentino regreso?
—preguntó expectante.
Asentí y me terminé la bebida.
—Ya tengo gente investigándolo y, hasta entonces, la estoy vigilando.
—Por desgracia, una madre resucitada es un asunto bastante peliagudo —comentó madre con ironía antes de sorber su bebida—.
Ahora mismo, está buscando un lugar seguro donde aterrizar.
Si te aseguras de ser ese lugar seguro para ella, hay menos riesgo de que su madre utilice esto para estrechar lazos con ella.
Suspiré pesadamente.
—No sé si Sara quiere hablar conmigo de todo esto.
—Intenta hablar con ella primero.
Abre la puerta a la conversación y mira a dónde lleva —sugirió Madre con sentido práctico—.
Están casados, no son extraños.
Solo tienen que esforzarse para volver a un lugar estable.
Sonreí ligeramente.
—Gracias por escucharme y darme un consejo.
Madre sonrió, pero suspiró.
—Sé que no estamos exactamente de acuerdo ahora mismo, pero sigues siendo mi hijo.
No quiero que seas infeliz.
—Lo aprecio —dije en voz baja mientras la miraba fijamente.
Nos quedamos sentados en un cómodo silencio durante unos minutos antes de que ella se aclarara la garganta y se levantara, con la clara intención de marcharse.
—Me voy ya, tengo que estar en un sitio —dijo suavemente—.
Sé que no quieres oírlo, pero deja de estresar a Cynthia…
por el bien de tu bebé.
Puse los ojos en blanco, molesto, y simplemente le hice un gesto para que se fuera.
Aunque había sido una buena confidente, había abusado oficialmente de mi hospitalidad.
Murmuró algo entre dientes mientras se alejaba y salía de mi despacho.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com