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Protocolo de supervivencia: Mi guardaespaldas letal - Capítulo 6

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  3. Capítulo 6 - 6 Frecuencias Quebradas
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6: Frecuencias Quebradas 6: Frecuencias Quebradas El zumbido del motor de la barcaza de Oracle se había convertido en un ruido blanco, una vibración constante que entumecía mis sentidos mientras vigilaba el sueño inquieto de Hazel.

La bodega estaba sumida en una penumbra azulada, solo interrumpida por el parpadeo de los indicadores de carga de las cajas médicas.

Ethan: —”El kit de trauma de Silas está haciendo efecto.

Su fiebre ha bajado, pero su piel todavía tiene esa palidez de porcelana rota.

Cada vez que el barco golpea una ola, temo que su herida se abra de nuevo.

Necesito contactar a Marcus.

Él es el único que puede darnos una ruta segura en la Zona Libre antes de que atraquemos”.— Saqué mi terminal portátil, la que Marcus me había entregado semanas atrás como un “seguro de vida”.

Era un dispositivo rústico, sin lujos, diseñado para saltar entre frecuencias de radio de onda corta y satélites comerciales no registrados.

Mis dedos, todavía manchados de hollín y sangre seca, se movían sobre el teclado con una urgencia que rayaba en la desesperación.

Ethan: —”Conexión establecida.

Protocolo de encriptación Ghost-Layer activado.

Vamos, viejo…

responde”.— La pantalla mostró una cascada de estática verde antes de estabilizarse en una interfaz de audio.

No había video; Marcus siempre decía que los rostros eran metadatos innecesarios que solo servían para que te rastrearan las córneas.

Un sonido áspero, como el de una lija sobre metal, surgió de los pequeños altavoces.

Voz (Marcus): —Ethan…

¿estás…

ahí?

La señal es…

inestable.

Demasiado ruido en el…

Sector 4.

Ethan: —¡Marcus!

Estamos fuera.

Vamos en una barcaza de Oracle hacia la Zona Libre.

Hazel está herida, necesito que prepares al médico del que hablamos.

El Sector 4 ha caído, Silas tomó la subestación.

Me detuve.

Había algo en la voz de Marcus que me heló la sangre.

No era solo la interferencia.

Marcus era un hombre que hablaba en ráfagas rápidas, con un cinismo que desbordaba cada palabra.

Pero esta voz era…

lenta.

Casi rítmica.

Como si estuviera leyendo un guion o luchando contra un sedante pesado.

Marcus: —Eso es…

bueno, chico.

Muy bueno.

La Zona Libre es…

segura.

Ve al muelle 9.

El contacto te…

esperará.

No uses…

los canales públicos.

Silas está…

escuchando todo.

Ethan: —”Algo no cuadra.

Marcus nunca dice ‘Silas’.

Siempre se refiere a él como ‘El Arquitecto’ o ‘Ese bastardo de la corbata’.

Y el muelle 9…

Marcus me dijo una vez que el muelle 9 era una trampa para turistas y soplones”.— Ethan: —(Bajando la voz, mirando a Hazel para asegurarme de que no se despertara)— Marcus, ¿estás bien?

Tu sintetizador de voz suena descalibrado.

¿Recuerdas lo que dijimos sobre el ‘Proyecto Omega’ en Singapur?

Hubo un silencio prolongado.

Un silencio que pesaba más que la estática.

Marcus: —Singapur…

sí.

Fue un buen…

trabajo.

El servidor estaba…

bien protegido.

Sigue hacia el muelle 9, Ethan.

Te veré…

pronto.

Ethan: —”Mentira.

Nunca estuvimos en Singapur.

Fue en Kuala Lumpur, y ni siquiera fue un servidor, fue un satélite meteorológico.

Marcus me habría insultado por mi mala memoria en menos de un segundo.

Alguien tiene a Marcus.

O peor aún…

alguien está usando su voz”.— Hazel: —(Abriendo los ojos de golpe, su mano buscando instintivamente su arma, aunque sus movimientos eran lentos y pesados)— Ethan…

¿con quién…

hablas?

Ethan: —(Cerrando la terminal de un golpe, tratando de ocultar el temblor de mis manos)— Era Marcus.

Dice que el muelle 9 es seguro.

Hazel: —(Frunciendo el ceño, su instinto de supervivencia perforando la niebla de la fiebre)— “Miente.

Sus ojos se mueven demasiado rápido.

Conozco esa mirada en los hombres; es la mirada de quien acaba de ver un fantasma a través de una pantalla”.— Hazel: —Mírame, Ethan.

¿Qué dijo realmente?

Conozco a Marcus lo suficiente para saber que si nos envía al muelle 9, es porque quiere que nos empaqueten con una cinta de regalo para Silas.

Ethan: —Nos traicionó, Hazel.

O lo obligaron.

La voz era la suya, pero el hombre detrás de ella no existe.

Usó una respuesta predeterminada para mi trampa de Singapur.

Silas tiene su búnker.

Ethan: —”Si Silas tiene a Marcus, tiene acceso a todos nuestros respaldos.

El Protocolo Fénix que subí a su nube…

podría estar ya en manos de Oracle.

Todo lo que hicimos en la subestación, el sacrificio de mi tía…

¿fue para nada?”— Hazel: —(Sentándose con un esfuerzo supremo, apretando los dientes para no gritar cuando su herida se tensó)— Entonces no vamos al muelle 9.

Y no vamos a la Zona Libre por los canales habituales.

Si Marcus ha caído, el sistema de navegación de esta barcaza ya debe estar notificando nuestra posición.

De repente, una luz roja comenzó a parpadear en el panel de control de la bodega.

No era una alarma de incendio.

Era un bloqueo remoto.

Sentí cómo el motor de la barcaza cambiaba de ritmo, reduciendo la velocidad, preparándose para un atraque que no habíamos programado.

Ethan: —Están redirigiendo el barco.

No vamos a la Zona Libre.

Estamos regresando al complejo privado de Oracle en el estuario.

Ethan: —”Silas nos tiene en una caja flotante.

Cree que nos tiene acorralados.

Pero se olvidó de que esta barcaza está llena de suministros médicos de alta tecnología…

y los suministros de Oracle tienen algo que puedo usar: baterías de descarga rápida y transmisores de corto alcance”.— Hazel: —Tenemos cinco minutos antes de que los equipos de abordaje salten sobre la cubierta.

Ethan, necesito que hagas algo más que hackear.

Necesito que abras esa escotilla de emergencia y prepares una balsa.

Yo me encargaré de los sensores de proximidad con lo que queda de mi munición.

Ethan: —(Tomando su mano, sintiendo la resolución fría en su piel)— No voy a dejar que te enfrentes a ellos sola en ese estado.

Hazel: —(Con una sonrisa triste y feroz)— No estaré sola.

Estaré contigo, hacker.

Pero si vamos a caer, nos aseguraremos de que Silas tenga que reconstruir este puerto desde cero.

Ethan: —”Confío en ella.

Y ella confía en mi código.

Silas Thorne cree que ha ganado porque ha capturado a nuestro mentor.

Pero Marcus nos enseñó una última lección sin querer: en este mundo, la única conexión segura es la que no pasa por un cable”.— Me puse de pie, ajustando mi morral.

El juego había cambiado.

Ya no éramos fugitivos tratando de esconderse; éramos náufragos en el corazón del sistema, y estábamos a punto de provocar un cortocircuito que Silas Thorne no olvidaría jamás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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