Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Puedo Hacer Que Todo Suba de Nivel - Capítulo 483

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Puedo Hacer Que Todo Suba de Nivel
  4. Capítulo 483 - Capítulo 483: Cierre (4)
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 483: Cierre (4)

Billy nunca pensó que su magia de Tierra fuera a usarse para enterrar monstruos. Aun así, todo el trabajo que dedicó a crear túneles le ayudó un poco a la hora de cavar una fosa masiva para enterrar a todos los gólems de hielo que lo atacaron durante toda la noche. Por desgracia, como los monstruos medían cinco metros de alto y dos de ancho, ocupaban bastante espacio, por lo que la fosa que Billy creó se llenó de inmediato, a pesar de que tenía cuatrocientos metros de profundidad… Con todo, las cosas mejoraban poco a poco, así que no tuvo que detenerse ni bajar el ritmo con ese plan; solo tenía que seguir adelante.

«Sí… No hay otra manera», pensó Billy mientras observaba cómo la zona se despejaba un poco.

El sol estaba saliendo, aunque no había ni rastro de él en el cielo. De todos modos, Billy decidió alejarse del campo de batalla y echar una siesta rápida. Hacía tres días que no dormía, y además estaba empezando a ponerse de mal humor…

Tras dormir dos horas, Billy se sintió un poco renovado, a pesar de que había dormido literalmente en un agujero que solo tenía dos pequeñas bifurcaciones por las que entraba el aire. Después de eso, se acercó a la ciudad y vio a los Gólems atacando el lugar sin descanso. Se aproximó caminando y nadie se percató de ello. Estaban demasiado ocupados con los monstruos…

En cualquier caso, Billy frunció el ceño al acercarse y ver a los soldados usando katanas, naginatas y esas armaduras que los samuráis usaban antaño… Casi parecía que Japón había sido transportado a otro mundo. A Billy se le ocurrió que ese nombre sería bueno para un libro. En fin, se preguntó por qué el reencarnado que fundó aquel estado llegaría tan lejos para difundir su cultura… No obstante, Billy se olvidó del tema y usó sus llamas para derretir a los Gólems de alrededor junto con la nieve. Aunque aquello causaría problemas más tarde, era necesario para el siguiente paso de sus planes.

Los soldados por fin repararon en Billy, y no supieron cómo reaccionar ante alguien que acababa de ayudarlos usando una magia extraña. Aun así, estaba claro que no era un enemigo, ya que podría haber quemado a monstruos y soldados por igual.

—Aléjense, por favor. Incluso a distancia las llamas pueden hacerles daño —dijo Billy—. Llamen a su comandante, estoy aquí para ayudar y necesito hablar de unas cosas con él.

Una vez más, no supieron cómo responder a eso. Por suerte, Billy los oyó susurrar y pudo entender sus palabras, así que no hablaban otro idioma.

Como si fueran robots averiados, los gólems de hielo siguieron cargando contra Billy, y él les derritió la cabeza con Bolas de Fuego. Los soldados por fin tuvieron un respiro y, gracias a ello, sus mentes se despejaron un poco y uno de ellos decidió llamar a su comandante.

—Me llamo Sei y soy el comandante de la muralla sur de nuestra capital —dijo un hombre alto que apareció de repente.

Aunque su nombre sonaba ciertamente japonés, Sei no lo parecía en lo más mínimo. Billy se dio cuenta de que sería extraño que una sola persona lograra cambiar la constitución genética de la población de todo un estado. Incluso si hubiera tenido un harén con docenas de mujeres. En cualquier caso, Sei llevaba una katana a la espalda, pero también sostenía una naginata. Tenía el pelo negro y unos ojos de un intenso color marrón, y Billy pudo ver una gran preocupación en su mirada. La preocupación por los monstruos y por el forastero que acababa de llegar.

—Me llamo Billy y estoy aquí para ayudar —dijo—. ¿Necesita su gente ayuda para lidiar con esto? —preguntó.

Billy sabía que las cosas podrían complicársele más adelante si mentía sobre su nombre. Además, ya había superado el punto en el que podía ocultar su identidad. No actuaba con sigilo ni se cubría la cara; no es que pudiera llevar un casco con aquel tiempo.

—… La necesitamos, desde luego —dijo Sei, mientras observaba cómo un solo ataque derretía las cabezas de los gólems de hielo—. Sin embargo, ¿por qué nos ayudas? Está claro que no eres de por aquí.

Billy no vio a nadie con ojos verdes y piel bronceada entre los samuráis, por lo que era evidente que desentonaba. Además, aunque su guja se parecía un poco a una naginata, la suya era claramente más poderosa, a pesar de que la ocultaba con un trozo de tela.

—Sé que este tipo de criatura acabará volviéndose inmensamente más poderosa si se la deja a su aire, por lo que es un problema del que hay que ocuparse cuanto antes —explicó Billy—. Deberían saber que el titán de hielo destruyó el estado vecino al suyo, y su poder era más débil por aquel entonces.

Sei asintió. Pudo deducir que Billy se había enfrentado a otro de esos titanes. Aunque era difícil de creer, también había oído que el titán de fuego había sido aniquilado antes de que pudiera destruir el estado en el que apareció.

—Mire esto —dijo Billy, y acto seguido derritió un gólem de hielo con una Bola de Fuego más grande—. Cuando mueren así, el ciclón absorbe el agua de sus cuerpos y creo que también aumenta su poder. Derrotarlos de la forma habitual tampoco servirá, ya que los cadáveres también pueden congelar la zona… Veo muchos de sus cuerpos por los alrededores. ¿Aquellas colinas son montones de ellos?

—Sí… No pensamos que nos afectarían de esta manera, pero parece que su mera presencia también está haciendo que baje la temperatura —dijo Sei—. Eso también ayuda al ciclón…

Sei se mordió el labio con exasperación. A ese paso, ni siquiera podían decir que estaban retrasando lo inevitable… estaban perdiendo el tiempo. Aun así, Billy no habría venido a colaborar con ellos si no hubiera nada que pudieran hacer.

—Yo despejaré la zona de nieve y hielo; mientras tanto, su gente tendrá que cavar fosas para enterrar los cuerpos de los gólems de hielo. Ahora mismo, es lo único que podemos hacer para detener al enemigo —declaró Billy.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo