Puedo Hacer Que Todo Suba de Nivel - Capítulo 548
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- Capítulo 548 - Capítulo 548: Engaño (1)
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Capítulo 548: Engaño (1)
Para cuando Billy terminó la armadura de Natalie e iba por la mitad de la de Kate, su armadura ya estaba completamente cargada y lista para usarse. Durante esa semana, tuvo muchas ideas, como encontrar la forma de que las armaduras se movieran hacia ellos por sí mismas al hacer algo específico. O crear una función de trabajo automático que hiciera que la armadura funcionara sola y realizara algunas tareas sencillas. Sin embargo, implementar todo eso llevaría un tiempo del que no disponía demasiado ahora mismo.
«Supongo que puedo esperar unos días más y terminar las armaduras de Kate y Sarah —pensó Billy—. Al fin y al cabo, los informes de Ícaro y Lucyna no mencionan nada».
Aunque los informes aún no eran tan específicos, Ícaro usaba su dispositivo de comunicación para enviar datos y dibujos de las criaturas y semi-humanos que encontraban. Por lo que, de momento, Billy no necesitaba reunir más información.
Ese era el plan, pero a Billy no le sorprendió darse cuenta de que no tendría tiempo para ello. Justo cuando terminó la armadura de Kate, Ícaro y Lucyna dejaron de enviar sus informes, lo cual era extraño, ya que solían enviar varios a lo largo del día. Tras dos días de espera, Billy decidió ir a comprobar la situación.
—Lo siento, Sarah —dijo Billy—. Voy a comprobar algo muy rápido y, en cuanto lo haga, volveré y terminaré tu armadura.
—No te preocupes tanto como para acabar cometiendo un error que pueda ponerte en peligro —dijo Sarah—. Además, últimamente estás viendo menos a Alexander y a Lily, y saben que tramas algo, así que podrían hacerse una idea equivocada si no les pones al corriente en algún momento.
—Puedes decirles lo que estoy haciendo, pero ya les daré la mayoría de los detalles más tarde —dijo Billy—. Supongo que también tendré que hacerles armaduras a ellos.
Las esposas de Billy no pudieron evitar preocuparse. Billy era de naturaleza muy cautelosa, a pesar de tener tanto poder. Esas armaduras también eran estúpidamente poderosas. Existía la posibilidad de que cada una de ellas, por sí misma, pudiera haber derrotado a los titanes con ellas… Si Billy quería que todas tuvieran ese tipo de poder, solo significaba que estaba siendo mucho más precavido de lo habitual. Aún no podían imaginar el nivel que tendrían los próximos enemigos si Billy creía que esas armaduras eran necesarias.
Después de eso, Billy salió de su taller por el mismo túnel de siempre, pero esta vez a plena luz del día y a la mayor velocidad posible. Usaba los efectos de la armadura para mantenerse invisible e indetectable. Aun así, su efectividad era limitada cuando volaba tan rápido durante el día. No obstante, Billy no tenía muchas más opciones, ya que debía confirmar si ese par de idiotas habían sido asesinados o capturados. Si los habían matado, tenía que encontrar al enemigo antes de que se acostumbrara a sus nuevos poderes y derrotarlo. Si los habían capturado, Billy no sabía qué hacer… probablemente su ira decidiría por él. Al fin y al cabo, les había dado unos objetos mágicos formidables, y ya habían caído en la primera misión a la que iban.
«Ese par de idiotas probablemente estaban en el sur, investigando las tierras cercanas a ese punto, el epicentro del terremoto —pensó Billy—. Debería buscar sus rastros por allí».
Como de costumbre, Billy tardó seis horas en llegar al continente y otra media hora en encontrar la zona que buscaba. Había traído consigo un telescopio mágico capaz de encontrar rastros de maná, y lo instaló en la armadura, pues había aprendido la lección de no buscar las cosas solo con la vista.
En cualquier caso, aunque el nivel de maná del continente interfería con su herramienta, Billy logró encontrar algo que llamó ondas de maná estacionarias. Eran causadas por los movimientos de alguien con mucho maná que había caminado por la zona. Encontró rastros del par de idiotas corriendo por los alrededores y buscando detalles dejados por los enemigos. Sin embargo, el rastro que dejaron era demasiado antiguo, pues habían pasado muchos días…
«Sus rastros se dirigen al oeste, pero se mezclan con varios más… —pensó Billy—. Esos son tan poderosos como ellos, pero no presentan ninguna perturbación…».
Cuando el maná estaba en calma y no se había usado para luchar, el maná circundante parecía un océano tranquilo que rara vez formaba olas. Así que Billy solo tenía que buscar los puntos donde no fuera así. Encontró algunos a pocos kilómetros en la dirección que habían tomado, y las ondulaciones de maná allí eran demenciales. Aun sin eso, Billy podía deducir que en ese lugar se había librado una batalla descomunal, ya que muchos árboles estaban destrozados y el suelo tenía marcas de quemaduras en forma de líneas. Ícaro probablemente tuvo que usar su velocidad máxima, pero ni aun así…
—¿Aun así fue derrotado y capturado? —se preguntó Billy—. No veo ningún rastro de sangre…
Aunque Ícaro y Lucyna eran fuertes, a Billy se le ocurrían numerosas formas de derrotarlos sin un combate directo. Eran especialmente débiles contra la magia, por lo que unas ilusiones o el control mental los dejarían en jaque con bastante facilidad. Billy se había planteado lo poderoso que se volvería el nigromante si conseguía sus poderes y, además, usaba sus cuerpos como zombis… sería un auténtico grano en el culo. Teniendo eso en cuenta, Billy tenía aún más razones para enseñarles magia.
«Las ondulaciones creadas por su maná terminan unos kilómetros más adelante… Parece que los capturaron tras dejarlos fuera de combate», pensó Billy mientras miraba a su alrededor sin encontrar nada. «Les dije a ese par de idiotas que tuvieran cuidado y se mantuvieran alejados de aquí… ¿de qué sirve ser piadoso cuando son tan estúpidos e inútiles?».
Billy dejó que esto sucediera por culpa de su moral… Quizá no era demasiado tarde para crear aquellos anillos de la muerte.
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