Puedo Hacer Que Todo Suba de Nivel - Capítulo 625
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Capítulo 625: Ataque del Conde (1)
Durante los siguientes días, Ícaro trabajó duro para derrotar a los enemigos que eran teletransportados por la parte norte del continente. El creador insistía en atacar esa zona por alguna razón. Sin embargo, con el tiempo, empezaron a producirse varios ataques al mismo tiempo, e Ícaro ya no pudo detenerlos. El grupo tuvo que moverse con otros objetivos en mente en lugar del control de daños…, así que Billy tomó su decisión.
—… Es la hora —dijo Billy—. Escuchen, la velocidad será la clave aquí y como tendremos que trabajar por separado, necesitaremos cooperar mejor que de costumbre. El equipo principal vigilará las cinco partes del continente desde arriba, mientras que los demás los seguirán desde tierra firme y se centrarán en el control de daños. Tienen las herramientas para lograrlo… Además, probablemente estaré demasiado ocupado dentro de la mazmorra del enemigo, así que no podré comunicarme. No tendrán que preocuparse a menos que el enemigo aparezca y yo no lo siga rápidamente.
Aparte de su familia y la gente que conocía de su ciudad natal, Billy también llamó a sus amigos de otros estados. Camilla, Anna, Drew, Nikola, Leo, Samuel, Samara, Juan, Edward, Lucy, Pierre, Jean, Paule, Louise, Henri Marie, Gerald, Gustave, Rosalie, Marc, Aura, Valentín, Gilles, Laurent, Svan, Alfa, Beatrice Felipe, Sei, Ryuguin… todos ellos se reunieron en su casa para una reunión y para recibir algunos objetos mágicos de Billy para ayudar en la tarea de proteger las cinco regiones del continente. Todos ellos se habían visto afectados de una u otra forma por los ataques, así que estaban ansiosos por solucionar el problema…
Billy fabricó algunas armas y botas que permitían a sus amigos usar Destello, por lo que su movilidad había mejorado enormemente. Deseaba haber podido hacer más, pero ya no tenía tiempo para eso.
—De acuerdo… Manténganse juntos y no hagan nada que yo no haría —dijo Billy.
—Entonces, podemos ser tan imprudentes como queramos —dijo Natalie.
—¿De qué estás hablando? Nunca soy imprudente —dijo Billy—. Tampoco cometo errores, solo tomo decisiones excéntricas. Definitivamente premeditadas. Para nada cagadas.
—Sí, claro… —dijo Natalie.
—En fin, todos deberían irse ya… Intentaré terminar las cosas por mi parte lo más rápido posible —dijo Billy.
Todos asintieron y empezaron a moverse. Las esposas de Billy podían permitirse ir más tarde, ya que podían volar más rápido de lo que los demás podían correr. Además, se daban cuenta de que esta batalla iba a ser muy importante, así que querían pasar unos momentos más con Billy.
—Muy bien, ahora es el momento de decir unas palabras melodramáticas y levantar todas las banderas de muerte posibles —dijo Billy.
—Tus palabras no tienen ningún sentido… —dijo Kate y luego suspiró.
—Entonces, ¿qué tal esto?: cuando todo esto acabe, tomémonos unas vacaciones y trabajemos duro en aumentar el tamaño de nuestra familia —dijo Billy.
—No digas ese tipo de cosas a plena luz del día… —protestó Kate, llevándose la mano a la cara.
—Solo lo dice para que nos relajemos —dijo Sarah—. Si las cosas se ponen feas, no dudes en huir, Billy.
—Entendido —dijo Billy—. La fuerza del enemigo es desconocida, pero todos mis movimientos están fríamente calculados. Lo conseguiré sin ningún problema. Además, no bajen la guardia solo porque hayan derrotado a un enemigo en un pueblo o ciudad, otros pueden reaparecer en esos lugares.
Después de que asintieran, Billy dio unos besos apasionados a sus esposas, pero no fue demasiado lejos ya que sus hijos estaban mirando. Anna se quedaría para cuidarlos, y aunque sabían que sus padres iban a estar fuera un tiempo, no se quejaron.
—Papá, vuelve pronto, ¿vale? —dijo Cristina.
—De acuerdo —dijo Billy y luego abrazó a su hija con fuerza—. Muy pronto, heredarás todas mis técnicas secretas.
Cristina empezaba a parecerse y a actuar de forma mucho más tímida, como Kate cuando era más joven. Todavía era un poco llorona, pero a pesar de ello, contuvo las lágrimas. Eso hizo que Billy sintiera una punzada en el corazón y también rabia, ya que odiaba de verdad a quienes se interponían en su pacífica vida.
—Cuida de la casa y protege a tus hermanas, ¿entendido, Héctor? —dijo Billy mientras le daba unas palmaditas en la cabeza a su hijo—. Cuando vuelva, te enseñaré una magia increíble.
—Vale… —dijo Héctor mientras miraba al suelo.
Héctor había crecido bastante, pero parecía que seguía siendo un poco callado. Aun así, pronto mostró una mirada de determinación en sus ojos. Podía entender que su padre le había encomendado una misión importante, y que tenía que cumplirla con éxito.
Helen era todavía demasiado pequeña para entender lo que pasaba, pero permaneció en los brazos de Billy todo el tiempo, así que podía notar que algo era diferente a lo habitual. Lo abrazó con fuerza durante un rato, pero al final se cansó y se quedó dormida.
—Te veré pronto, Helen —dijo Billy mientras se la pasaba a su abuela—. Contaré contigo, abuela.
—Sí, intenta volver de una pieza, entonces podré arreglarte pase lo que pase —dijo Anna.
—Entendido —dijo Billy, y luego miró a sus esposas y asintió.
Fueron al campo de entrenamiento subterráneo y se equiparon sus armaduras antes de partir. Después de media hora, como no se contuvo, Billy llegó al continente de los semi-humanos, y tras otra hora de espera, Ícaro se unió al resto del grupo.
—… Parece que no podemos permitirnos esperar más —dijo Meryl tras un largo suspiro—. ¿Cómo está la situación allí?
—Cada hora, al menos una ciudad o un pueblo es atacado; a veces, los ejércitos consiguen derrotar al enemigo, pero la mitad de las veces son aniquilados —respondió Billy.
—Su fuerza va más allá de sus habilidades y parámetros… Cuando intenté comprobar sus poderes sin ir con todo, nunca se quedaban sin maná o aguante —añadió Ícaro.
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