Puño del renacer - Capítulo 20
- Inicio
- Todas las novelas
- Puño del renacer
- Capítulo 20 - 20 El nacimiento de un nuevo caballero
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
20: El nacimiento de un nuevo caballero 20: El nacimiento de un nuevo caballero James avanzaba por el sendero nevado, siguiendo a Ronald y a Aria.
El frío era intenso, pero no le molestaba tanto gracias al calor del entrenamiento constante.
Finalmente, llegaron a una casa de madera cerca de la montaña.
James se detuvo por un momento, observando la estructura.
—¿Dónde estamos?
—preguntó con curiosidad.
Aria y Ronald se miraron y sonrieron antes de responder al unísono: —Estamos en nuestro hogar.
James parpadeó sorprendido.
—¡Un momento!
¿Ustedes son pareja?
Aria sonrió con dulzura y asintió mientras Ronald cruzaba los brazos con una expresión de orgullo.
—Así es.
Aquí es donde vivimos cuando no estamos cumpliendo nuestras misiones.
James apenas pudo reaccionar cuando un lobo blanco con manchas negras salió de la casa y corrió hacia ellos.
Su porte majestuoso y su mirada inteligente llamaron la atención de James.
—¡Vaya!
¡Tienen un lobo de mascota!
Ronald se agachó y acarició al lobo en la cabeza con afecto.
—Su nombre es Aurelius, en honor al Caballero de la Luz.
James miró al animal, quien le devolvió la mirada con una intensidad casi humana.
Algo en ese nombre le causó un escalofrío, pero lo ignoró.
Antes de que pudiera hacer más preguntas, Ronald lo tomó del brazo y lo alejó de la casa.
—No hay tiempo para descansar.
Debemos entrenar.
James suspiró y siguió a su mentor hasta un claro en la montaña.
El viento helado soplaba con fuerza, pero Ronald no mostraba signos de molestia.
—Hoy trabajaremos en tu control sobre la Velocidad Divina.
—Pensé que ya lo había dominado —dijo James con una leve sonrisa.
Ronald soltó una carcajada.
—Apenas has arañado la superficie.
Este poder es más que solo moverte rápido.
Debes aprender a usarlo en combinación con tus ataques y defensas.
James asintió, preparándose.
Ronald dio un paso atrás y adoptó una postura de combate.
—Ven a mí con todo lo que tengas.
James activó su velocidad y en un instante ya estaba frente a Ronald, lanzando un puñetazo.
Sin embargo, Ronald giró su cuerpo con fluidez y esquivó el ataque con facilidad.
Antes de que James pudiera reaccionar, su mentor le propinó un golpe en el estómago que lo hizo tambalearse hacia atrás.
—Eres rápido, pero sigues siendo predecible —señaló Ronald.
James chasqueó la lengua y volvió a atacar, esta vez cambiando su dirección en el último segundo.
Aun así, Ronald logró esquivarlo.
La lucha continuó por horas, con Ronald empujando a James al límite de sus habilidades.
Mientras tomaban un breve descanso, James decidió preguntar algo que le había estado rondando la cabeza.
—Ronald, ¿cómo conociste a Aria?
El caballero sonrió y se recargó contra una roca.
—Fue hace muchos años.
Viajaba por distintos reinos cuando llegué a un pequeño pueblo que estaba bajo la protección de una guerrera feroz.
Esa guerrera era Aria.
James escuchaba atento.
—Un día, una sombra oscura atacó el pueblo.
Aria luchó valientemente, pero el enemigo era demasiado fuerte.
Llegué justo a tiempo para ayudarla.
Peleamos juntos y logramos ahuyentarlo.
Desde ese día, ella y yo hemos estado juntos.
James frunció el ceño.
—¿Sabes quién era ese ser oscuro?
¿Era Black?
Ronald negó con la cabeza.
—No.
Black y ese ser no son el mismo.
Sin embargo, tienen poderes similares.
Hay una teoría…
—¿Cuál?
Ronald suspiró y lo miró fijamente.
—Creo que Black está poseído por esa entidad.
James sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque ese ser fue eliminado hace mucho por Aurelius, el Caballero de la Luz.
El entrenamiento continuó por varios días.
James y Ronald perfeccionaban sus habilidades.
Un día, durante un combate especialmente intenso, Ronald golpeó a James con tal fuerza que este salió volando y cayó en una cueva oculta entre la nieve.
James se levantó adolorido y miró a su alrededor.
Fue entonces cuando vio algo brillar en la oscuridad.
Caminó lentamente hasta el objeto y se sorprendió al ver un par de guantes dorados.
Antes de que pudiera tocarlos, los guantes se colocaron solos en sus manos.
De inmediato, una armadura dorada cubrió su cuerpo y sintió una energía abrumadora recorrerlo.
James salió de la cueva y Ronald lo observó boquiabierto.
—No puede ser…
—murmuró el caballero.
—Ahora todo tiene sentido.
James también estaba sorprendido.
—¿Qué es esto?
Me siento…
diferente.
Ronald se acercó y le puso una mano en el hombro.
—Eres el nuevo Caballero de la Luz.
James sintió que su corazón latía con fuerza.
De alguna manera, siempre había sentido que su destino era más grande de lo que imaginaba, pero esto…
esto era otra cosa.
—Tus nuevos guantes tienen habilidades asombrosas —explicó Ronald.
—Pueden canalizar diferentes elementos a voluntad.
Pero ten cuidado, usar sus habilidades más poderosas drenará tu energía.
James miró sus manos, sintiendo el poder arremolinándose dentro de él.
—Entonces, ¿tengo que aprender a controlarlo?
Ronald asintió con una sonrisa.
—Así es.
Y yo te ayudaré.
Mientras tanto, en otro lugar, Sylas y Roniel peleaban en un combate de entrenamiento.
—Recuerdas cuando enfrentamos a ese ser oscuro?
—preguntó Sylas.
Roniel asintió.
—Ni juntos pudimos derrotarlo.
Aurelius tuvo que sacrificarse.
—Pero su sacrificio no fue en vano —dijo Sylas con determinación.
—Ese ser fue destruido.
Roniel frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué ha vuelto?
¿Es Black…
o algo peor?
Ambos se quedaron en silencio, con el peso del pasado sobre sus hombros.
El destino del mundo estaba en juego, y solo los más fuertes podrían enfrentarlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com