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Puño del renacer - Capítulo 21

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  4. Capítulo 21 - 21 El Último Acto de Misericordia
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21: El Último Acto de Misericordia 21: El Último Acto de Misericordia La nieve crujía bajo los pies de Sylas y Roniel mientras intercambiaban golpes en su sesión de entrenamiento.

Ambos caballeros estaban cubiertos de sudor y respiraban con fuerza, pero aún así mantenían la concentración.

Sylas esquivó un golpe de Roniel y contraatacó con un puñetazo directo al abdomen, que su compañero apenas logró bloquear.

—Eres más rápido que antes, Roniel —dijo Sylas con una sonrisa.

Roniel sonrió levemente, pero de repente su expresión cambió.

Sus pensamientos lo llevaron al pasado, a un día que jamás podría olvidar.

Un día donde todo cambió.

La multitud se reunió en un templo cerca de un pueblo, formando un círculo alrededor de un hombre alto y de cabello blanco.

Su armadura brillaba bajo la luz del sol, y su presencia emanaba una calma reconfortante.

Aurelius, el Caballero de la Luz, estaba de pie con un libro en la mano, leyendo con voz firme y serena: —Mateo 6:14-15 dice: “Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.

Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas”.

Las palabras resonaron en el aire.

Había un silencio absoluto mientras todos escuchaban con atención.

Aurelius levantó la mirada y continuó: —El rencor solo trae oscuridad a nuestros corazones.

Perdonar no significa olvidar, sino liberarnos de las cadenas del odio.

Roniel, sentado en la rama de un árbol cercano, observaba la escena con una expresión sombría.

Sus pensamientos estaban atrapados en el pasado, en los conflictos con su hermano mayor.

Se preguntó si alguna vez podría perdonarlo, si era posible dejar atrás el dolor y seguir adelante.

Pero su reflexión se vio interrumpida por un estruendo en la distancia.

Un temblor sacudió el suelo.

Las personas en la multitud se miraron entre sí con miedo.

Entonces, un grupo de aldeanos corrió hacia Aurelius y Roniel.

—¡Por favor, tienen que ayudar a los demás caballeros!

¡Están luchando contra un ser oscuro!

Aurelius no dudó.

Guardó su libro y miró a Roniel con determinación.

—Vamos.

Los dos caballeros corrieron a toda velocidad hasta el origen del estruendo.

El pueblo estaba en ruinas, con casas destruidas y el suelo cubierto de escombros.

En medio del caos, dos figuras estaban de pie, respirando con dificultad: Boulder, el Caballero de Metal, y Sylas.

Frente a ellos, entre los restos de los edificios destruidos, emergió una silueta oscura.

Una figura humana envuelta en un aura negra y densa.

—¿Qué demonios es eso…?

—murmuró Roniel, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.

Aurelius no perdió tiempo.

Desenvainó su espada y corrió hacia la criatura.

Roniel lo siguió sin dudar.

La batalla comenzó de inmediato.

El ser oscuro era poderoso, más de lo que habían imaginado.

Cada vez que lo golpeaban, parecía volverse más fuerte.

Los ataques combinados de los caballeros no lograban hacerle daño.

Entonces, Marina apareció, lanzándose a la pelea.

Su habilidad de contraataque logró mantener a raya al enemigo por unos momentos.

—¡No se rindan!

—gritó Marina—.

¡Tenemos que acabar con él de una vez por todas!

En ese instante, Ronald apareció.

Con una velocidad impresionante, golpeó al ser oscuro repetidamente, sus puños eran ráfagas de electricidad pura.

Parecía que la batalla estaba girando a su favor.

Pero entonces, el enemigo cambió.

Sus ojos brillaron con un azul profundo, y su piel se oscureció aún más.

Su aura se volvió más intensa, envolviendo el campo de batalla en una presión sofocante.

—No…

no puede ser…

—susurró Sylas.

La criatura rió con una voz profunda y distorsionada.

—¡Su resistencia es inútil!

Y con un solo movimiento, liberó una explosión de energía oscura que lanzó a todos los caballeros por los aires.

Aurelius, apenas de pie, miró a la bestia con determinación.

Sabía lo que debía hacer.

Su poder era la clave para derrotar a ese ser.

—Es vulnerable a la luz…

—murmuró, apretando los puños.

El enemigo comenzó a transformarse.

Su cuerpo cambió hasta tomar la forma de un dragón de piel oscura y ojos brillantes como zafiros.

Su aura morada destellaba con fuerza, y su presencia era aterradora.

Se elevó en el cielo y rugió: —¡Este será su final!

Los caballeros intentaron detenerlo, pero todos sus ataques fallaban.

El dragón estaba por lanzar un ataque devastador.

Aurelius sabía que tenía que actuar.

Miró a sus compañeros y dijo con calma: —Chicos, tendré que usar mi Puño Celestial.

El silencio cayó sobre ellos.

—¡No!

—exclamó Marina—.

¡Ese ataque te matará!

—No hay otra opción —dijo Aurelius con una sonrisa triste.

Ronald cerró los ojos por un momento y luego asintió con pesadez.

—Está bien…

te apoyaremos.

Los caballeros reunieron sus últimas fuerzas y lanzaron sus mejores ataques hacia el dragón.

Rayos, fuego, metal, tierra y agua se combinaron en una explosión de poder, debilitando al enemigo justo antes de su ataque final.

Aurelius se preparó.

Su cuerpo se envolvió en una luz dorada cegadora.

Roniel, a su lado, sentía un nudo en la garganta.

Aurelius le puso una mano en el hombro y le dijo con una sonrisa: —Oye, recuerda que el rencor y la amargura envenenan el alma.

Aprende a perdonar y vive tu vida con calma.

Las palabras golpearon a Roniel más fuerte que cualquier ataque.

Su visión se nubló con lágrimas.

—Aurelius…

Pero el caballero ya se había lanzado al cielo.

Como un cometa de luz, impactó directamente contra el dragón.

El impacto fue devastador.

Una explosión de luz dorada cubrió el cielo, disipando toda la oscuridad.

Una onda expansiva recorrió la tierra, sacudiendo todo a su paso.

Cuando la luz desapareció, el dragón y Aurelius ya no estaban.

Solo quedó un pedazo de su armadura, cayendo lentamente del cielo.

Roniel extendió la mano y atrapó el fragmento.

El silencio reinó sobre el campo de batalla.

Los caballeros miraban al cielo con tristeza.

Aurelius se había ido.

Pero su sacrificio no fue en vano.

Había derrotado a la oscuridad…

al menos por ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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