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Puño del renacer - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 EL COMBATE DEL DESTINO
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3: EL COMBATE DEL DESTINO 3: EL COMBATE DEL DESTINO El rugido del público sacudía las gradas del estadio.

Luces brillantes iluminaban el ring, reflejándose en la lona impecable.

El ambiente estaba cargado de emoción, tensión y expectativa.

Era la noche más importante en la vida de James Carter y Viktor Ivanov.

Dos boxeadores.

Dos hombres con razones inquebrantables para pelear.

Solo uno saldría victorioso.

Desde los vestidores, James cerró los ojos y tomó una respiración profunda.

Sus manos temblaban.

No por miedo, sino por la carga emocional que llevaba sobre sus hombros.

A su lado, su entrenador, Héctor, le dio una última indicación.

—Escucha, James.

No te precipites.

Sé que quieres acabar con esto rápido, pero si te dejas llevar por la emoción, Viktor te va a destrozar.

Mantén la calma y pelea con inteligencia.

James asintió.

Estaba listo.

En el otro vestidor, Viktor terminaba de ajustarse los guantes.

Anna estaba viendo junto a su hijo la transmisión desde el televisor.

—No importa qué pase, ya eres un campeón para nosotros —susurró ella.

Viktor respiró hondo y dijo con determinación.

—Voy a ganar.

Tomó la foto de su hijo una vez más, la observó con intensidad y la guardó en su casillero antes de salir.

No tenía otra opción.

EL ENTRADA AL RING —¡Damas y caballeros!

¡Bienvenidos a la pelea del año!

—gritó el presentador, haciendo que la multitud estallara en vítores.

James salió primero.

Sus pasos eran firmes, su mirada fría.

Su corazón latía con fuerza, pero su mente estaba enfocada en una sola cosa: ganar.

Los gritos de Lina y Max se mezclaban con la algarabía del público.

—¡Vamos, James!

¡Tú puedes!

—gritó Max, mientras Lina observaba en silencio, con una mezcla de emoción y preocupación.

Del otro lado, Viktor avanzó hacia el ring con una presencia imponente.

Su rostro era una máscara de concentración absoluta.

Cuando ambos boxeadores se encontraron en el centro del ring, la tensión se volvió insoportable.

Se miraron a los ojos.

No había odio, solo respeto…

y la determinación de no caer.

El árbitro dio las últimas instrucciones.

—Quiero una pelea limpia.

Obedezcan mis órdenes en todo momento.

Chóquense los guantes.

Ambos lo hicieron con fuerza.

La campana sonó.

Era el momento de la verdad.

ROUND 1 – CALCULANDO AL RIVAL.

James se movió con rapidez, midiendo la distancia.

Sabía que Viktor era un peleador paciente, un contragolpeador letal.

Lanzó un jab para tantearlo, pero Viktor lo esquivó con facilidad.

“Es rápido.” James intentó otro golpe, pero Viktor lo bloqueó sin problemas y lanzó un derechazo demoledor.

James logró esquivarlo por poco.

El público gritó con emoción.

Los primeros minutos del round fueron de estudio.

James probaba diferentes combinaciones, pero Viktor era una muralla.

Hasta que, en el último minuto, Viktor vio una apertura.

¡SMASH!

Un derechazo brutal impactó el rostro de James, haciéndolo retroceder.

El sonido del golpe retumbó en el estadio.

Max y Lina contuvieron la respiración.

James sintió el ardor en la mejilla, pero no se dejó intimidar.

No podía titubear.

El primer round terminó.

Los dos boxeadores volvieron a sus esquinas.

—No puedes entrar directo —advirtió Héctor mientras le aplicaba hielo en el rostro—.

Si sigues peleando con impulso, Viktor te destruirá.

James respiró hondo.

Lo sabía.

Miró a su oponente, que apenas lucía cansado.

Era un verdadero monstruo.

Pero él no se rendiría.

ROUND 2 – EL CONTRAATAQUE.

La campana sonó de nuevo.

Esta vez, James no se apresuró a atacar.

En lugar de eso, se concentró en leer los movimientos de Viktor.

Cada vez que intentaba lanzar un golpe, Viktor lo esquivaba o lo bloqueaba con una facilidad asombrosa.

Pero James no perdió la calma.

Sabía que su momento llegaría, y tenía que aprovecharlo al máximo.

Viktor lanzó un jab hacia la cabeza de James, pero este lo esquivó con una inclinación rápida, avanzando para golpear con un uppercut.

Viktor, como siempre, reaccionó rápidamente, pero esta vez, James logró impactarlo ligeramente en el mentón.

El público se levantó, sorprendidos por la pequeña ventaja de James.

—¡Eso es, James!

—gritó Max desde las gradas.

Viktor frunció el ceño.

¡Eso era lo que James quería!

El intercambio de golpes se intensificó.

Ambos luchadores se estaban midiendo constantemente, con Viktor usando su experiencia para contrarrestar los ataques de James.

Pero, poco a poco, James estaba comenzando a encontrar sus puntos débiles.

Cuando Viktor intentó un derechazo potente, James se agachó justo a tiempo, esquivando el golpe por muy poco.

Luego, lanzó un contraataque certero: un gancho izquierdo directo a las costillas de Viktor, que lo hizo retroceder, respirando agitado por el impacto.

“Lo tengo,” pensó James.

Sin embargo, Viktor, aunque golpeado, no dejó que la adversidad lo frenara.

Era un guerrero, y los guerreros no se rendían.

Con una feroz determinación, Viktor contraatacó con un gancho de derecha que desestabilizó a James.

Este fue más fuerte que los anteriores, y James sintió cómo la fuerza del golpe lo sacudió.

Su cabeza dio vueltas, pero no perdió el foco.

No podía perder.

Ambos se separaron brevemente, respirando pesadamente, pero sabían que el final estaba cerca.

—¡Esto es solo el principio!

—gritó Viktor, sonriendo a través de su dolor.

James se agachó, manteniendo su postura, sin permitir que las palabras de Viktor lo afectaran.

ROUND 3 – EL IMPACTO DECISIVO.

El tercero era el más crucial.

James y Viktor estaban al límite, pero aún mantenían esa chispa en sus ojos, esa sed de victoria que no podía ser apagada.

La fatiga comenzaba a ser evidente en sus movimientos, pero ninguno de los dos retrocedía.

Era ahora o nunca.

James sabía que su mayor oportunidad llegaría cuando Viktor cometiera un error.

Solo tenía que esperar.

En cuanto la campana sonó, Viktor se lanzó al ataque, buscando una vez más sorprender a James con su rapidez.

Pero esta vez, James no lo dejó.

Esquivó el jab de Viktor, luego bloqueó el gancho y, con una velocidad impresionante, lanzó un golpe directo hacia el torso de su oponente.

¡BAM!

El sonido del golpe resonó en todo el estadio.

Viktor tambaleó hacia atrás, casi cayendo.

Nunca había sido golpeado con tanta fuerza.

Pero aún así, Viktor no cayó.

Se recompuso, y en un acto desesperado, lanzó un golpe recto hacia la cabeza de James.

James, con un reflejo rápido, se agachó y logró esquivarlo, sintiendo la presión en sus hombros y piernas.

Viktor estaba agotado, y eso le daba una pequeña ventaja.

James sabía que debía aprovechar esa abertura.

Con todo lo que le quedaba, cargó hacia Viktor, usando sus últimas fuerzas en un “uppercut” cargado con furia y dolor.

¡WHAM!

Pero..

Víctor esquivó el uppercut de James y contraatacó con un gancho izquierdo.

El impacto fue tan fuerte que James cayó de rodillas al suelo, su rostro contorsionado por el dolor.

El árbitro comenzó la cuenta.

—¡Uno!

¡Dos!

¡Tres!

El público contenía la respiración.

James intentaba levantarse, luchando con lo que le quedaba de fuerza.

¡Cuatro!

¡Cinco!

Pero James no podía más.

Después de un valiente esfuerzo, el árbitro levantó la mano, anunciando el final del combate.

—¡K.O.!

¡Viktor es el ganador!

El público estalló en vítores y aplausos.

James, completamente agotado, cayó de rodillas, respirando con dificultad.

Había luchado hasta el último aliento, pero no había sido suficiente.

Max y Lina corrieron hacia él, abrazándolo con una mezcla de emoción y alivio.

—¡Lo diste todo!

—dijo Max, con una sonrisa llena de orgullo.

Lina lo miraba, sus ojos brillaban con una mezcla de admiración y tristeza.

James, aún agotado, sonrió débilmente.

—Gracias, chicos.

En verdad lo di todo, pero aún así no pude.

Pero, mientras ellos hablaban, su mirada se desvió hacia el rincón donde Viktor estaba siendo atendido por su equipo médico.

Viktor levantó la cabeza, y sus ojos se encontraron con los de James.

No había resentimiento en su mirada.

Solo respeto.

James asintió en su dirección, reconociendo la lucha de Viktor.

Él también peleaba por algo que amaba.

Después de la pelea La noche pasó, pero el peso de la derrota seguía latente en el pecho de James.

Esa derrota no fue solo un golpe a su ego, sino algo más profundo.

Una lección.

En su habitación del hotel, mirando la foto de sus padres que siempre llevaba consigo, James se dio cuenta de algo importante.

Había perdido la pelea, pero la verdadera lucha estaba apenas comenzando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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