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Puño del renacer - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - 39 Ecos de la Tormenta
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39: Ecos de la Tormenta 39: Ecos de la Tormenta La atmósfera estaba cargada.

El aire, denso como antes de una tormenta, vibraba con una tensión invisible.

Las horas pasaban lentas, como suspiros contenidos por el destino.

En cada rincón del campamento aliado, los escuadrones afilaban sus armas, los caballeros reforzaban murallas y los magos grababan runas de protección sobre la tierra.

El mundo se preparaba…

Para arder o renacer.

Y en el corazón del campamento, en un antiguo círculo de entrenamiento rodeado de pilares erosionados por el tiempo, James se encontraba de pie.

A su alrededor, el eco de los Caballeros del pasado parecía respirar.

Frente a él, Sir Ronald, Tharion y Boulder lo observaban en silencio, sabiendo que lo que ocurriría allí no sería solo entrenamiento…

sería un renacer.

Ronald cruzó los brazos.

Su voz retumbó como un trueno sobre piedra.

—Hoy no solo entrenarás, James.

Hoy comenzarás a comprender lo que significa cargar con los elementos.

No como armas…

sino como caminos.

Caminos hacia lo que eres…

y hacia lo que puedes llegar a ser.

James tragó saliva.

Sentía sus manos temblar dentro de los guantes.

Los ojos de todos pesaban sobre él…

pero lo que más sentía era la vibración dentro de su pecho, el llamado de algo antiguo.

Tharion se adelantó.

Su presencia era como una montaña: firme, imponente, marcada por la guerra.

Las dos espadas cruzadas en su espalda reflejaban el fuego de las antorchas.

—Cada caballero domina un elemento —dijo con voz profunda—.

Pero tú no eres un caballero común.

Tú eres el puente entre este mundo…

y el otro.

Tus guantes fueron creados para canalizarlo todo: fuego, agua, tierra, rayo, aire…

y la luz.

No puedes limitarte.

No puedes temer lo que está dentro de ti.

James levantó la mirada, tenso.

—¿Y si me consume?

Tharion sonrió, sin piedad, con esa calma que solo los guerreros quebrados conocen.

—Entonces arderás con propósito.

Boulder se adelantó sin decir nada.

Levantó una piedra ígnea, aún ardiente por el calor interno, y la lanzó.

James apenas alcanzó a atraparla, y el guante la absorbió, liberando una chispa roja que iluminó la noche.

—Concentración —gruñó Boulder—.

No se trata de controlarlo todo…

sino de dejar que lo que llevas dentro encuentre su forma.

Las horas se deshicieron entre sudor, caídas y gritos.

James cayó una vez.

Y otra.

Y otra más.

El fuego lo abrasaba.

El agua lo hundía.

La tierra lo aplastaba.

El aire lo cortaba.

El rayo lo desgarraba por dentro.

Y aun así, se levantaba.

Hasta que el cuerpo ya no pudo más.Y entonces, Ronald se acercó.Su sombra cubrió a James mientras el viento se agitaba entre los pilares.

—No se trata de ser el más fuerte —dijo con voz grave—.

Se trata de decidir por qué te levantas.

James, jadeante, con las rodillas en tierra, alzó la mirada.—¿Y si no soy suficiente?

Tharion habló, sin apartar los ojos del horizonte, como si hablara tanto con él como con los fantasmas que lo perseguían.

—¿Sabes cuántas veces pensé lo mismo?

Que no era suficiente.

Que mi espada no bastaba.

Que mi fuerza llegó tarde.Fallé, James.

Fallé… y vi cómo los que debía proteger se desvanecían ante mis ojos.Pero aquí estoy.Porque si no eres tú… entonces dime, ¿quién lo será?

El silencio cayó.James apretó los puños.Se puso de pie, temblando.

Y entonces, algo cambió.

El aire se volvió denso.El suelo comenzó a brillar bajo sus pies.Y los guantes… comenzaron a respirar.

Fuego.Agua.Tierra.Rayo.Aire.Todos los elementos respondieron, uno a uno, como si la naturaleza misma lo reconociera.

El fuego rugió con su ira.El agua lloró con su tristeza.La tierra se alzó con su voluntad.El rayo danzó con su furia.El aire lo envolvió con su calma.

Y entonces, vino la luz.

James cayó de rodillas.Cerró los ojos y pensó en lo que amaba:en sus amigos,en su mundo,en su pasado,en todo lo que ya no estaba…y en todo lo que aún podía proteger.

Una luz dorada se elevó desde el suelo, envolviéndolo como una aurora viva.Los pilares resonaron, vibrando con el eco de una energía antigua.

Pieza por pieza, una armadura luminosa se materializó sobre su cuerpo.Era antigua, elegante, imposible.

Cada parte parecía tallada por dioses, y sin embargo, respondía solo a su alma.

Ronald dio un paso atrás, con los ojos llenos de asombro.—No puede ser… Es la misma luz… que él.

Boulder se llevó la mano al pecho, la voz quebrada.—Aurelius… Es como si hubiera vuelto.

Tharion negó con la cabeza, pero sonrió apenas.—No… no es Aurelius.

Es James.Y esta vez… no será un sacrificio lo que salve al mundo.

Será una elección.

☠️ La cumbre de las sombras Muy lejos de allí, en la cima de una montaña devorada por la oscuridad, Black permanecía de pie frente al abismo.El anillo maldito latía en su mano como un corazón oscuro, exhalando humo y murmullos.Pero su mente… estaba perdida en un recuerdo del que nunca había escapado.

Años atrás… El fuego devoraba la noche.Un niño temblaba, escondido bajo una manta vieja.

Afuera, los gritos eran tan intensos que parecían desgarrar el cielo.

—¡¿Dónde está tu padre, basura?!

—rugió un hombre mientras destrozaba la puerta.—¡No pagó su deuda!

¡Y tú pagarás por él!

La madre del niño, enferma, débil… aún así se interpuso.Tosía sangre, pero su mirada era la de una madre que ya lo había perdido todo menos a su hijo.

—¡No lo toquen!

¡Él no tiene nada que ver!

Una lanza.Un empujón.Un grito.

Y la vida se fue.

—¡¡MAMÁAAAA!!

El joven se arrodilló entre cenizas, abrazando el cuerpo sin vida.El mundo se volvió silencio.

Solo el crepitar del fuego y su llanto quedaban.

—¿Por qué nadie vino?

—susurró—.

¿Dónde estaban los caballeros?

¿Dónde estaba Aurelius?

Las lágrimas se convirtieron en odio.El odio… en fuego.

Y entonces, la oscuridad descendió.Una figura sin forma emergió entre las sombras.

—Yo vi… —susurró la voz—.

Tu dolor.

Tu pérdida.

¿Quieres poder?

El joven levantó la cabeza.

Sus ojos ya no tenían brillo, solo vacío.Asintió.

—Entonces… deja que el mundo sienta lo que tú sentiste.

Presente.

Black cerró el puño.El anillo respondió con un pulso oscuro.

—El mundo no merece salvadores —murmuró—.

Solo merece la verdad.

A su lado, Aurelius, ahora mitad lobo, mitad hombre, lo observaba en silencio.

—¿Y si sí existía alguien que habría venido…?

—preguntó con voz grave—.

¿Y si simplemente no lo dejaste llegar?

Black lo miró sin expresión, solo cansancio.—Entonces que venga ahora.

Y vea lo que queda.

⚔️ El amanecer del contraataque En el campamento aliado, el cielo comenzó a ennegrecerse.El viento rugió sin tormenta.El suelo vibró con pasos que aún no llegaban.

James se unió a Ronald y Tharion al borde del valle.A lo lejos, una línea oscura se extendía en el horizonte… el ejército de Black.

—¿Están viniendo, verdad?

—preguntó James.Ronald asintió, la voz firme, los ojos ardiendo.—Sí.

Y esta vez… no retrocederemos.

Tharion desenvainó una de sus espadas.El rayo iluminó el acero.—Entonces que el mundo nos vea… luchar por lo que aún respira.

Los tambores de guerra comenzaron a sonar.El viento trajo consigo el olor del destino.

La batalla final estaba por comenzar.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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