Puño del renacer - Capítulo 43
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- Capítulo 43 - 43 La Llama Que No Se Apaga
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43: La Llama Que No Se Apaga 43: La Llama Que No Se Apaga El valle había quedado en un silencio mortal.
Solo el eco de la explosión de Roniel seguía resonando entre las montañas, mientras el humo cubría el cielo como un manto gris.
Roniel, arrodillado, respiraba con dificultad.
El sudor y la sangre se mezclaban en su rostro.
Su ataque más poderoso…
no había sido suficiente.
—No…
no puede ser…
—murmuró, con la voz quebrada y los ojos llenos de impotencia—.
¡Ni siquiera eso fue suficiente!
Las sombras de Black comenzaron a retorcerse frente a él, fusionándose entre gritos guturales y una energía negra que devoraba la luz.
De su núcleo emergió una criatura colosal: una bestia de oscuridad pura, de cuerpo serpenteante y ojos carmesí que destellaban odio.
Un rugido desgarrador sacudió el aire, quebrando rocas y apagando llamas.
El suelo tembló.
Los guerreros retrocedieron.
Incluso los más valientes sintieron el miedo escalarles por la espalda.
En lo alto de un acantilado, Black sonrió con calma, los ojos brillando como brasas negras.
—Sí…
así debe ser.
De la desesperación nace la verdadera oscuridad.
Roniel apretó los puños, jadeando.
Marina corrió hacia él entre el humo.
—¡Roniel, sujétate!
¡Te sacaré de aquí!
—gritó, intentando sostenerlo.
Pero él negó con la cabeza.
Su mirada, encendida como fuego líquido, reflejaba una decisión inquebrantable.
—Marina…
confía en mí.
Aléjate…
—dijo con voz baja, pero firme—.
Esta batalla es mía.
Marina lo miró, temblando.
En sus ojos había rabia, miedo y admiración.
—No te atrevas a morir aquí, Roniel…
—susurró antes de retroceder.
Roniel dio un paso al frente.
Luego otro.
El fuego en su interior ardía como nunca antes.
Todo a su alrededor se desvanecía: los gritos, el caos, el dolor.
Solo quedaba su determinación.
Tal vez…
este siempre fue mi destino.
La bestia lanzó un zarpazo.
Roniel se impulsó con fuerza, corriendo por el brazo del monstruo hasta alcanzar su rostro.
—¡¡PUÑO ARDIENTE!!
—rugió.
Su puño, envuelto en fuego puro, impactó de lleno contra el cráneo de la criatura.
El golpe resonó como un trueno.
Chispas y fuego volaron en todas direcciones.
Flashback Un niño de cabello oscuro, con un ojo dorado y otro azul, lloraba en silencio mientras escuchaba los murmullos del pueblo.
—Ese niño…
nació con una maldición.
—Nunca será como su hermano mayor.
Roniel corrió a los brazos de su madre, buscando refugio.
—Mamá…
dicen que soy raro…
que soy un error…
Ella lo abrazó con ternura, acariciando su cabeza.
—No escuches eso, mi amor.
La gente teme lo que no comprende.—¿Entonces… soy diferente?
Su madre sonrió, con lágrimas contenidas.
—Sí, lo eres.
Pero no por una maldición…
sino porque dentro de ti arde un fuego que nunca se apaga.
Un fuego capaz de iluminar incluso a los que ya han perdido la fe.
El niño levantó la mirada, con los ojos brillando.
—Entonces…
¿puedo ser una luz?
—No, Roniel —susurró ella, con voz suave—.
Tú eres la luz.
Presente —Sí… —murmuró Roniel, con los ojos ardiendo—.
Para esto nací… El fuego comenzó a envolverlo por completo.Saltó al cuello de la bestia, aferrándose con toda su fuerza.
Su voz resonó como un rugido celestial: —¡¡¡FUEGO CONSUMIDOR!!!
El valle entero se iluminó con una luz cegadora.
Una llamarada gigantesca se alzó al cielo, como si el sol mismo hubiera descendido sobre la tierra.
Yo seré la llama que guíe a los demás…
para que nunca se apague la esperanza.
Flashback Roniel caminaba por el antiguo templo, su semblante sombrío.
Frente a él, Aurelius, sonriente como siempre, lo observaba con los brazos cruzados.
—¿Por qué esa cara, Roniel?
No pareces el tipo de caballero que elegí —dijo bromeando.
Roniel desvió la mirada.
—No entiendo por qué me elegiste… Mi hermano era más fuerte.
Tú lo sabes.
Aurelius soltó una risa cálida.
—Sí, él fue el primero que quise elegir.
Pero Ronald me detuvo y me dijo: “Confía en mi hermano menor.
Él tiene un fuego que ni siquiera yo puedo entender.” Roniel lo miró confundido.
—¿Y tú creíste en eso?
Aurelius puso una mano sobre su hombro y respondió con seriedad: —Creí en ti.
Porque cuando el mundo se apague… alguien deberá arder hasta el final.
Y sé que ese alguien serás tú.
Presente El fuego de Roniel estalló con un estruendo que hizo vibrar los cielos.Marina, cubierta por el polvo, levantó la vista y vio el cielo teñirse de rojo.
Lágrimas se mezclaron con el humo.
—Roniel… —susurró.
En la lejanía, Ronald y Caleb sintieron la onda expansiva mientras enfrentaban a Black.
—Hermano… —murmuró Ronald, con el corazón en un puño.
Black observó el resplandor y sonrió.
—Un sacrificio inútil.
La llama siempre se apaga… tarde o temprano.
Ronald apretó su espada, el símbolo del rayo brillando en su pecho.
—No esta vez, Black.
—Su mirada se volvió tempestad pura—.
Esta vez… la llama encenderá el fin de tu oscuridad.
Mientras tanto, en el sur…
James estaba a punto de ser devorado por los colmillos del lobo oscuro.El tiempo pareció detenerse.
Aquí termina todo… —pensó, cerrando los ojos.
Pero entonces, una lanza de hielo atravesó el aire, impactando de lleno en la criatura.
El golpe fue tan fuerte que la bestia retrocedió rugiendo.
—¡¡JAMES, LEVÁNTATE!!
—gritó Aria, con el brazo extendido.
James abrió los ojos, jadeando.
Su mirada se cruzó con la de ella.
—Aria… —¡Esto aún no termina!
—dijo ella, lanzando un nuevo hechizo curativo sobre él.
La energía cálida recorrió su cuerpo, cerrando sus heridas.James apretó los puños, recuperando la fuerza.
—Gracias, Aria… te debo una.
—Entonces págame sobreviviendo.
¡Purifica a Aurelius antes de que la oscuridad lo consuma por completo!
El lobo arrancó la lanza de su cuerpo, su mirada salvaje destellando como brasas.James tragó saliva.
Su corazón golpeaba en su pecho.
¿Podré hacerlo…?
¿Podré salvarlo… a él y a todos?
Aria se colocó a su lado, su magia fluyendo como un río de luz.Ambos se prepararon para el enfrentamiento final.
El viento sopló con fuerza.
Las nubes se arremolinaron sobre el campo de batalla.La guerra entre la oscuridad y la esperanza estaba por comenzar.
CONTINUARÁ…
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